El arte de la guerra contra los incendios 5.0: datos, predicciones y el secreto de Sun Tzu
ResumenHasta a 200 kilómetros por hora, el primer gran incendio de la temporada en Andalucía tardó una semana en ser controlado y extinguido. Arrasó, en los términos municipales de Villanueva de los Castillejos, San Bartolomé de la Torre y Gibraleón, en Huelva, cerca de 5.000 hectáreas, obligó a desalojar a 370 personas y amenazó dos canteras que, de haber sido alcanzadas, habrían generado una nube tóxica. El viento hizo que las llamas volaran y que, en algunos momentos, el operativo del Plan Infoca de la Junta desplegado, 500 efectivos y casi 30 aviones y helicópteros, se viese impotente para contenerlas. Se dio, oficialmente, por extinguido a las 21.40 horas del 14 de junio, después de haber arrasado, hechos ya los cálculos definitivos, 4.395,46 hectáreas de superficie forestal, de ellas 858 de masa arbolada, mil de matorral y otras 2.500 de pasto.
Hasta a 200 kilómetros por hora, el primer gran incendio de la temporada en Andalucía tardó una semana en ser controlado y extinguido. Arrasó, en los términos municipales de Villanueva de los Castillejos, San Bartolomé de la Torre y Gibraleón, en Huelva, cerca de 5.000 hectáreas, obligó a desalojar a 370 personas y amenazó dos canteras que, de haber sido alcanzadas, habrían generado una nube tóxica. El viento hizo que las llamas volaran y que, en algunos momentos, el operativo del Plan Infoca de la Junta desplegado, 500 efectivos y casi 30 aviones y helicópteros, se viese impotente para contenerlas. Se dio, oficialmente, por extinguido a las 21.40 horas del 14 de junio, después de haber arrasado, hechos ya los cálculos definitivos, 4.395,46 hectáreas de superficie forestal, de ellas 858 de masa arbolada, mil de matorral y otras 2.500 de pasto. Desde que fue declarado, a mediodía del 8 de junio, obligó a activar dos fases, la 1 y la 2, del Plan de Emergencias de Incendios, y por su extensión y virulencia se ha colocado entre los cuatro más graves registrados en la provincia de Huelva en lo que va de siglo. En su control y extinción hubo una clave, el flanco izquierdo. Fue el de mayor peligro, el de mayor crecimiento y potencia de fuego. Como lo llaman los técnicos en extinción, el flanco izquierdo fue el motor del incendio de Villanueva de los Castillejos, el elemento del territorio que, junto al viento, determina el comportamiento del incendio. Por eso, el operativo desplegado por el Infoca, con apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), se centró, precisamente en él. El flanco izquierdo era tan extenso que el ataque se hizo por varios puntos, de forma precisa y simultánea. Y tuvo éxito. La estrategia no fue improvisada ni producto del azar. Fue cuidadosamente elaborada a partir de un sinfín de datos, procesados y analizados por especialistas de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA Infoca), que señalaron cuándo y cómo atacar. Sus informes y sus recomendaciones son tan preciosos en la lucha contra el fuego como el agua que lanzan los hidroaviones. Quizás más. Más aún cuando de lo que se trata es de los nuevos incendios del siglo XXI, más fuertes, más resistentes, más destructivos y, a veces, casi inapagables. El secreto para luchar contra estos incendios del siglo XXI está en un libro del siglo V antes de Cristo. Decía Sun Tzu en El arte de la guerra que "si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien batallas". En el incendio de Villanueva de los Castillejos, lo primero fue estudiar al fuego, al enemigo. También decía que "la estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria" y que "las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota". Atacar el flanco izquierdo fue la estrategia que condujo a la victoria en el primer gran siniestro de la temporada. Sun Tzu no pensaba en los incendios forestales, pero sus máximas las aplican (y funcionan) en la Unidad Técnica de Análisis del Fuego (UTAF) de la EMA Infoca. Sus especialistas serían el equivalente al servicio de inteligencia de un ejército, el cerebro que guía los pasos de los casi 5.000 soldados que la Junta de Andalucía tiene desplegados a lo largo y ancho de los ocho millones de hectáreas de su territorio, de los que la mitad, cuatro millones de hectáreas, son campo de batalla, superficie forestal. Cuenta Carlos Ruiz, técnico de la UTAF, que el agua, por sí sola, ya no sirve como arma contra el fuego. Menos aún contra los incendios de nueva generación, los que tienen vida propia a prueba de estrategias convencionales de extinción, los que tienen tanta potencia, tanta energía, que son capaces de generar su propia meteorología. Ahí, sobre todo ahí, la información, los datos, son esenciales. Un avión descarga agua sobre el incendio declarado este domingo en el parque natural Sierra de Grazalema, en Cádiz.JOAQUÍN CORCHEROEUROPA PRESS Se trata de conocer de forma íntima al fuego. En general, en abstracto, y en particular, el incendio concreto contra el que se esté combatiendo, la batalla del momento. Conocer al enemigo, que decía Sun Tzu. Ruiz y sus compañeros -nueve, seis en Sevilla y tres en Granada, más un jefe técnico- de la UTAF son más que íntimos del fuego. Lo conocen al detalle y eso es, explica, fruto del estudio profundo y durante mucho tiempo. En el servicio de inteligencia del Infoca tienen archivados y examinados todos y cada uno de los incendios registrados en Andalucía desde los años 70 del pasado siglo, prácticamente desde que hay registros. En la base de datos de la UTAF hay alrededor de 1.500 incendios con una superficie quemada mayor de 500 hectáreas y ocurridos a partir de 1975 y hasta ahora con todos los datos, desde la superficie afectada y tipo de vegetación hasta las condiciones meteorológicas, el motor, el comportamiento del fuego, su evolución y cómo se le combatió y venció. Esos 1.500 fuegos, detalla Ruiz, están clasificados en tres grandes tipos: incendios topográficos (condicionados no por el viento, sino por factores locales como el calentamiento de la superficie), incendios de viento y "los más gordos", los de quinta y sexta generación, los que "tienen una alta carga de combustible y son capaces de crear como tormentas". Técnicamente se les conoce como incendios convectivos. Dentro de cada uno de esos tipos hay, a su vez, subtipos, hasta cinco, de forma que la Unidad Técnica de Análisis del Fuego tiene diferenciados y estudiados en torno a una quincena de categorías de incendios, cada uno con sus características y su patrón de conducta. Porque el fuego tiene conducta, dice este experto, se comporta de una cierta forma y es posible encontrar un patrón común a partir del cual se pueda prever cómo se va a comportar, de tal forma que se pueda predecir su evolución. Y si conoces al enemigo... Sucedió con el primer gran incendio de Villanueva de los Castillejos. Como en todos, los analistas de la UTAF estuvieron presentes. Uno, a pie de campo, y otro en el cuartel general del Infoca, el Centro Operativo Regional, situado en el antiguo Pabellón de Kuwait de la Expo de Sevilla, en la isla de La Cartuja. A los 15 minutos de empezar el despliegue, la inteligencia del fuego ya había elaborado su primer informe no solo con la información básica de la batalla, sino, además, con recomendaciones específicas, con estrategia para combatir las llamas. Cada media hora esos datos se actualizan con un nuevo análisis de la situación y una estrategia para las seis horas siguientes. Un técnico del Infoca delante de las pantallas del COR del Plan Infoca.ANTONIO POZOARABA PRESS Es, dicen desde la EMA Infoca, la operativa habitual en unos incendios que, insiste, "necesitan planificación estratégica" además de la parte operativa, de extinción pura y dura que antes bastaba, pero ya no es suficiente. Ahora, una de las prioridades es adelantarse al propio fuego, actuar desde los primeros minutos antes de que se convierta en un incendio con todas las letras. Eso sucede cada vez antes, hasta el punto de que, con un poco de viento, el conato deja de serlo y en 30 minutos ya puede haber alcanzado las 50 hectáreas de superficie afectada. Los especialistas en análisis de datos del Infoca no solo hacen predicciones de los siniestros concretos. El enorme caudal de información que manejan les permite, incluso, encontrar patrones de temporada y hacer predicciones de cómo puede ser cada una de ellas. Sobre la actual, dice Carlos Ruiz, tiene muchos elementos que la asemejan a la de 2012 y eso, apunta, no es positivo. El comienzo ha sido malo sin paliativos y los meses que quedan no pintan mejor. Solo entre el 1 de enero y el 5 de julio de este año se han quemado en Andalucía 8.004 hectáreas, mientras que en el año anterior ardieron 4.814 hectáreas. "Ha sido un año lluvioso de febrero a marzo, ha crecido mucho pasto y la primavera ha sido seca", detalla. Eso se traduce en una abundante vegetación seca, gasolina pura y en grandes cantidades para el fuego, que se espera con especial dureza en el occidente de la comunidad. Se esperan entre tres y cinco combates de los más duros, incendios de quinta y sexta generación que pondrán a prueba el 'cerebro' del operativo y todo lo demás. Porque el ejército andaluz contra el fuego también ha desplegado ya el resto de su armamento pesado. Desde los equipos operativos (cerca de 5.000 efectivos/soldados) a un equipamiento material y tecnológico reforzado, como el centenar de autobombas con autoprotección inteligente que han sido diseñadas por los profesionales en extinción de incendios de la Junta junto a los ingenieros de Iturri y que han supuesto una inversión de cerca de 30 millones de euros, como explica el consejero de Sanidad, Emergencias y Presidencia en funciones, Antonio Sanz. O los aviones de coordinación que, desde el aire, dirigen el complicado escenario de operaciones de una batalla contra el fuego. O el dronster, el dron terrestre que permite abrirse paso entre las llamas y llegar adonde el bombero no puede. O los depósitos de agua de 3.000 litros de capacidad que son transportables mediante helicópteros... Recursos, estrategia y... conocimiento, como diría Sun Tzu.