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Emma, la primera compañera de la 'Generación Leonor' en una Carlos III con mayoría de mujeres, tensión en el claustro y profesores "progres" para explicar la Corona

Resumen

La Princesa de Asturias ya tiene a su primera compañera de universidad para cuando comience el próximo curso el grado de Ciencias Políticas en la Carlos III de Madrid. La pionera de la 'Generación Leonor' es Emma, tiene 19 años y es la hija de un policía y una autónoma, que asistió al colegio Juan de Valdés del barrio San Blas de Madrid. Empezó en 2025 la carrera de Derecho y Economía, pero desde septiembre reemplazará las lecturas de Smith y Keynes por las de Hobbes y Rosseau, así que está llamada a cruzarse con la heredera de la Corona española en el campus ubicado en Getafe. Leonor llegará a la Carlos III a través del sistema de «early admission», una ruta de ingreso dirigida a los estudiantes que cursaron el Bachillerato fuera del sistema de estudios español y que presentan su candidatura antes del comienzo del proceso ordinario.

La Princesa de Asturias ya tiene a su primera compañera de universidad para cuando comience el próximo curso el grado de Ciencias Políticas en la Carlos III de Madrid. La pionera de la 'Generación Leonor' es Emma, tiene 19 años y es la hija de un policía y una autónoma, que asistió al colegio Juan de Valdés del barrio San Blas de Madrid. Empezó en 2025 la carrera de Derecho y Economía, pero desde septiembre reemplazará las lecturas de Smith y Keynes por las de Hobbes y Rosseau, así que está llamada a cruzarse con la heredera de la Corona española en el campus ubicado en Getafe. Leonor llegará a la Carlos III a través del sistema de «early admission», una ruta de ingreso dirigida a los estudiantes que cursaron el Bachillerato fuera del sistema de estudios español y que presentan su candidatura antes del comienzo del proceso ordinario. A la princesa le corresponde ese procedimiento por haber estudiado, antes de su formación militar, en el WC Atlantic College, en Gales. Emma pedirá el cambio desde su actual carrera, que el año pasado tuvo una nota de corte de 12,239 en esta universidad, muy por encima de los requisitos habituales en Ciencias Políticas. Pasará el corte que marquen en las Pruebas de Acceso a la Universidad sus futuros nuevos compañeros, ellos aún por determinar... «Me parece muy bien que quiera estudiar esta carrera y que lo haga en la universidad pública, que en España es mejor que la privada. No solo va a tener una buena formación, sino que está demostrando que esta es una opción de mucha calidad», sostiene Emma ante Crónica, mientras camina hacia el busto de Carlos III, el antepasado de Leonor que custodia el ingreso a la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas. Pero la primera... en la frente. Emma no cree que «España a estas alturas tenga que seguir teniendo una monarquía». Pero se entusiasma con la posibilidad de debatir el tema con Leonor en clase, «siempre en el marco del respeto». Aunque quizá no haya ocasión. Las asignaturas se dividen en clases magistrales y otras sesiones prácticas en las que se fomenta el debate. «Pero no es una tertulia de café en la que se diga 'yo estoy a favor del rey, yo estoy en contra del rey'», aclara Pedro Riera Sagrera, director del departamento de Ciencias Sociales y codirector del Máster en Análisis Político y Electoral de la Universidad Carlos III. Un grupo de alumnas de carreras de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Carlos III de Madrid.Elena Iribas Claudia, del doble grado en Derecho y Ciencias Políticas, también imagina el escenario: «Sé el punto desde dónde va a partir ella, pero me gustaría escucharla porque creo que va a tener más información y más puntos de vista que cualquier otra persona en esta universidad, aunque creo que no cambiaría mi opinión». Las sensaciones de sorpresa, incredulidad e ilusión se replicaban esta semana de primavera en el campus y sus alrededores: en grupos de estudiantes, reuniones de profesores y hasta en las jubiladas que llegaban a la cafetería de la universidad para aprovechar el menú a seis euros. ¿Comerá algún día la dueña del palacio de la Zarzuela la sopa de picadillo que este martes ponían de primer plato? Los interrogantes, las especulaciones y las expectativas respecto a la llegada de Leonor no se agotan en su alimentación. Una docena de estudiantes y profesores que conversaron con Crónica a lo largo de la semana se comprometían a tratarla «como a una más». «Pero de primeras va a chocar un poco», anticipaban, desde un aula del primer piso, Laura, de Salamanca; Ani, de Vallecas; y Laura, de Villaverde. Y seguían: «Llegar a clase y que de repente tengas al lado a la princesa Leonor... No se va a librar de miradas, al menos el primer tiempo, pero luego lo vamos a terminar normalizando». Ani, de Vallecas; Laura, de Villaverde;Laura, de Salamanca; y Claudia, de Pinto, que estudian el doble grado en Derecho y Ciencias Políticas. "Leonor no se va a librar de las miradas, al menos el primer tiempo, y luego la iremos normalizando", anticipan.Elena Iribas Los estudiantes —mayoría mujeres en estas carreras de Humanidades— remarcan que el tono de los debates políticos en la Carlos III es atemperado y aseguran que muchos profesores se jactan de no dar muestras de su ideología política a la hora de dar clase. El programa incluye algunas asignaturas clave en las que se estudian las funciones que deberá cumplir Leonor cuando sea reina. En Derecho Constitucional, por ejemplo, uno de los profesores es el ex diputado socialista Elviro Aranda. «Lo buscamos los alumnos, nunca lo dijo en clase», recuerdan sus estudiantes. En Temas de Política Española, donde se estudia en detalle el sistema institucional del país, la coordinadora es la politóloga Silvia Clavería, ex columnista en eldiario.es y autora de El feminismo lo cambia todo: un relato sobre la lucha contra el patriarcado. En cuanto al perfil del alumnado, profesores y estudiantes coincidían en describirlo como «variado», tanto a nivel socioeconómico como de procedencia. Si bien la Carlos III fue fundada en 1989 por el socialista Gregorio Peces-Barba como una casa de estudios para el sur de Madrid, en los últimos años hay una mayor diversidad geográfica, como lo atestiguan Ángela, de Logroño; Ariadna, de Castellón; Laura, de Pontevedra; y Gonzalo, de Antequera, todos del doble grado de Derecho y Política e inquilinos de una residencia universitaria de Getafe, con padres médicos, abogados, farmacéuticos y hasta una jueza. ¿La futura soberana de los 50 millones de españoles va a pasar los trascendentales años de su formación universitaria rodeada de pijo-progres, tal la etiqueta que parte de la opinión pública le ha asignado en los últimos días a la Carlos III? En la parte de «pijos», hay voces críticas que señalan que la universidad se ha embarcado en una búsqueda «elitista» dentro de lo que cabe en el sector público. Pero aun así, el grado en Ciencias Políticas tiene las notas de corte más bajas del campus, lo que contribuye a esa pluralidad de perfiles con los que se encontrará Leonor en clases y recreos. Los dobles grados de moda, como el de Estudios Internacionales y Ciencias Políticas o el de Derecho y Ciencias Políticas presentan notas de corte de 12,475 y 11,178, respectivamente, mientras que en el grado simple solo se pidió un 9,542 para entrar en la última hornada. ¿Quizá el 'efecto Leonor' altere eso? «El hecho de que haya cogido un grado que no tenga una nota de corte tan alta es una apuesta atrevida por parte de la Casa Real, y eso lo hace interesante», comenta el profesor de Política Comparada Pablo Fernández Vázquez. Su colega sociólogo Jesús Sánchez Barricarte agrega que en los últimos años hay cada vez más alumnos con raíces extranjeras, hijos de inmigrantes: «Por ejemplo he tenido dos chicas de origen marroquí que van con su hiyab». EL PODER DE LOS "MARCHIANOS" La parte de «progres» de la etiqueta a la universidad pareciera estar menos en duda. En la plantilla de profesores hay figuras como la del catedrático Ignacio Sánchez-Cuenca, estrecho colaborador de la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. Primer director del Instituto Carlos III-Juan March, estuvo al frente del mismo durante ocho años en los que el grupo, que contaba también con rostros conocidos como los televisivos Lluis Orriols o Pablo Simón, logró un gran poder dentro de la institución universitaria. El centro fue remodelado y renombrado como Instituto Juan Linz en noviembre de 2024, tras el escándalo destapado por EL MUNDO sobre el proceso de adjudicación de una plaza como profesora titular a Sandra León, por parte de un tribunal dirigido por el propio Sánchez-Cuenca, a quien la misma León sustituyó en el cargo como directora del Juan March. Leonor no aterriza en una balsa de aceite académica. Pese a las consecuencias del caso, la mayoría de los «marchianos» siguen en sus puestos y existen fricciones. Los detractores de este grupo los reconocen como profesores y académicos competentes para enseñar sus asignaturas, aunque los acusan de practicar cierto sectarismo o endogamia a la hora de «copar» las asignaturas políticas en la Carlos III. «Son muy buenos profesionales, yo no digo que no, pero con un sesgo muy marcado, va a haber poca pluralidad en el perfil del profesorado», asegura Sánchez Barricarte, que en 2023 fue candidato a rector de la Carlos III en oposición a la corriente dominante y salió derrotado. Sánchez Barricarte, que tiene en su despacho una foto con el rey Felipe VI, da una materia de sociología que para la princesa será optativa, y, entre risas, la alienta a que la elija: «No le vendría mal que se enterara un poco de la realidad sociodemográfica de España, porque tratamos muchos temas, como el migratorio, que es fundamental». Uno de los pasillos de la Carlos III que transitará la Princesa de Asturias a partir de septiembre.Elena Iribas Javier Redondo, politólogo, articulista de EL MUNDO y ex profesor de la Carlos III hasta 2019, cuando salió de la universidad en pleno auge de los «Juan March Boys», califica a algunos de estos miembros como «amorales», a la vez que critica sus mecanismos de promoción y las asesorías que brindan. Y dispara: «Si la Casa Real no sabe dónde ha metido a la Princesa, malo; pero si lo sabe, mucho peor. Porque (estos docentes) representan la amoralidad y el relativismo más absoluto». Otros, que se formaron junto a estos «marchianos», cuestionan ese supuesto poder. El director del departamento de Ciencias Sociales, Pedro Riera Sagrera, y el profesor de Política Comparada, Pablo Fernández Vázquez, aseguran que los que, como ellos, hicieron su máster con la Juan March «representan una minoría bastante clara en relación con todo el profesorado». «Hay profesores más orientados a la investigación y otros que tienen un pie en el mundo de la consultoría o el mundo privado o el institucional, con lo cual el perfil es bastante diverso», marca Fernández Vázquez. En cualquier caso, los actores a la izquierda y a la derecha del espectro diferencian a la Carlos III de la Complutense, con una cultura más alineada a las figuras del viejo Podemos. Así las cosas, como una voz solitaria sonaba en el campus esta semana Beatriz Cuerda, estudiante de cuarto de Ciencias Políticas y militante de la agrupación Abrir Brecha, que se define como «anticapitalista, ecosocialista, transfeminista y antirracista». Enfundada en su bandera de Palestina y vestida de hoz y martillo, invitaba a Leonor a «luchar por la universidad pública». El profesor Riera Sagrera afirma que, en el grado, la princesa «se va a encontrar con una combinación de una carrera consolidada con más de 20 años de trayectoria con un plan de estudios actualizado que siempre está moviéndose en paralelo a las transformaciones que se producen en España y fuera de ella». Fernández Vázquez, que tendrá la misión de explicarle a la Princesa los diferentes sistemas de gobierno en su asignatura de Política Comparada, evita dar ante Crónica su posición sobre la monarquía, y apunta que en sus clases busca «que los estudiantes piensen los pros y contras de cada opción». Su colega Sánchez Barricarte sigue en la campaña para que Leonor escoja su asignatura de Teoría y Desafíos Sociodemográficos Contemporáneos. «Es que soy el único monárquico», se ofrece, entre risas.