Así es la 'caza' de Israel contra la cúpula iraní
ResumenEl reloj que el régimen iraní colocó hace unos años en una plaza en Teherán para contar el tiempo que le quedaba a Israel ha dado paso a la cuenta atrás de sus dirigentes y altos mandos. Empezando por Ali Jamenei, que ya no podrá saber si acertó en su pronóstico de la desaparición en 2040 de lo que llamaba "entidad sionista". Desde su muerte en el primer ataque de la ofensiva el pasado 28 de febrero, Israel lleva a cabo una implacable caza para descabezar la cúpula del régimen y alterar sus infraestructuras de mando y control. Horas antes del funeral del hombre fuerte de la República Islámica, Ali Larijani, el ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, era alcanzado en Teherán en una acción que contó con la colaboración de Estados Unidos.
El reloj que el régimen iraní colocó hace unos años en una plaza en Teherán para contar el tiempo que le quedaba a Israel ha dado paso a la cuenta atrás de sus dirigentes y altos mandos. Empezando por Ali Jamenei, que ya no podrá saber si acertó en su pronóstico de la desaparición en 2040 de lo que llamaba "entidad sionista". Desde su muerte en el primer ataque de la ofensiva el pasado 28 de febrero, Israel lleva a cabo una implacable caza para descabezar la cúpula del régimen y alterar sus infraestructuras de mando y control. Horas antes del funeral del hombre fuerte de la República Islámica, Ali Larijani, el ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, era alcanzado en Teherán en una acción que contó con la colaboración de Estados Unidos. Al recibir información sobre su localización, algunos cazas se desviaron de un objetivo programado en otra oleada de ataques para matarle en la capital iraní. La Fuerza Aérea israelí está culminando muchos años de penetración del espionaje a todos los niveles (humano, descifrado de códigos, captación de comunicaciones y señales, cibernético, satelital, etc.) en Irán para encontrar uno a uno a los líderes y, posteriormente, a sus sustitutos. Aman tiene un rol fundamental en la búsqueda. Se trata del departamento de Inteligencia del ejército, sin la fama del Mosad, pero con eficacia probada-especialmente de la Unidad 8200- desde el monumental fracaso compartido con otras agencias del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Ese día, Larijani aspiraba a que fuera quizá el inicio del colapso de su gran enemigo pero el pasado martes por la noche se encontraba en una casa-escondite en los suburbios de Teherán. Israel recibió información precisa sobre su ubicación. Tras la confirmación por parte de la Inteligencia militar y el diálogo entre el jefe de este departamento y el de la Fuerza Aérea, se abrió la "oportunidad operativa". Una especie de ventana que suele cerrarse rápidamente, pero no en este caso, dado que la Fuerza Aérea se encuentra con frecuencia cerca o en Teherán. 20 bombas mataron a Larijani y a todos los que estaban en la casa, incluyendo su número dos y su hijo. "No tenía posibilidad alguna de sobrevivir al ataque", afirman fuentes de seguridad israelíes. Pero la clave no fue la munición empleada, sino la información recopilada sobre quién figuraba en lo más alto de la lista negra de Israel. Según un funcionario citado por el canal opositor Irán International, "los servicios de Inteligencia recibieron la información de residentes de Teherán en las últimas 24 horas". De forma extraña, Larijani no estrechó las medidas de precaución para evadir el radar de Israel, que tenía tantas ganas de matarle como millones de iraníes opuestos a la teocracia. Israel mata también al jefe de Inteligencia de Irán: "Nadie es inmune". "En los últimos días, Larijani se había comportado con arrogancia, apareciendo frecuentemente en público [incluso en manifestaciones del Día de Al-Quds], interactuando con medios locales e internacionales y, por lo tanto, exponiéndose a la opinión pública, lo que finalmente condujo a su identificación", apunta. Si Israel buscó reducir los misiles balísticos y frustrar el proyecto nuclear de Irán en la guerra que inició en junio, nueve meses después el objetivo es también la esencia y continuidad del régimen, ya sea con asesinatos selectivos o golpes letales a la Guardia Revolucionaria y a sus aparatos internos. Por ejemplo, las Basij, que tuvieron un papel predominante en la represión de las protestas internas. Sus bases, puestos de control, patrullas motorizadas, salas de mando y encuentros provisionales en todo tipo de escondites (incluso bajo puentes) han sido atacadas. Poco después del ataque contra Larijani, ocho misiles acabaron con la vida del comandante de Basij, Gholamreza Soleimani, y de efectivos de esta temida fuerza represora en una tienda de campaña en Teherán. Ciudadanos dieron información sobre su paradero. Alcanzar a Larijani, Soleiman o Jatib es más difícil a nivel operativo que a Jamenei, el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani, o al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, cuando Israel aprovechó el factor sorpresa del primer ataque. ¿Mojtaba Jamenei? Independientemente del grado de sus heridas y de sus consignas en la gestión de la guerra, es objetivo prioritario del Mosad y la CIA. La lógica indica que no usa ningún dispositivo electrónico para reducir las posibilidades de convertirse en el guía supremo más efímero, muy lejos de su padre (37 años) y Jomeini (10). Cualquier líder tiene sustituto, pero cada eliminación provoca dudas y miedo en las filas dañando -al menos así esperan en Israel y Estados Unidos- la gestión de un enfrentamiento bélico sin precedentes y del control interno. Según una fuente israelí, reina el caos en el régimen. Por otro lado, aún no se ha registrado una deserción masiva en los organismos de seguridad. En el pasado, muchas operaciones fueron anuladas debido a que, al esperar la luz verde del primer ministro, el objetivo dejaba de estar al alcance. Netanyahu ha dado la consigna al ejército de no esperar a su permiso si ve posible eliminar cabecillas del régimen. "Esta gente estuvo toda su vida planificando la destrucción de Israel y son responsables de terrorismo contra nosotros. El brazo largo de Israel, de la Fuerza Aérea junto con los servicios de Inteligencia y el resto de los directorios, básicamente llegan sólo a quienes nos quieren eliminar", asegura el portavoz militar Roni Kaplan, que añade a EL MUNDO: "Estamos en una guerra que Irán empezó hace 40 años. El objetivo es terminar con esta guerra porque si no el día de mañana la guerra sería más grande. La inacción hubiera representado irresponsabilidad". "Acciones maliciosas del terrorista régimen sionista", acusa el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Como sucedió hace unos días, las autoridades iraníes suelen anunciar la detención de "agentes enemigos" acusándolos de proporcionar a Israel información sobre sus instalaciones de seguridad,en especial relacionadas con la Guardia Revolucionaria. El Wall Street Journal revela que los servicios de Inteligencia israelíes se pusieron en contacto con comandantes iraníes, amenazándolos si participaban contra un posible levantamiento popular. He aquí el contenido, revisado por el diario, de una conversación entre un responsable policial y un agente del Mosad: —¿Puedes oírme? Sabemos todo sobre ti. Estás en nuestra lista negra y tenemos toda la información sobre ti. —Ok —, le responde el iraní. —Te he llamado para advertirte que debes ponerte del lado de tu pueblo. Si no lo haces, tu destino será como el de tu líder. ¿Me oyes? —Hermano, juro por el Corán, no soy tu enemigo. Ya soy hombre muerto. Por favor, venid a ayudarnos. Desde hace muchos años, el Mosad cuenta con una red de locales que aportan sus ojos y oídos para proporcionar información en el enorme territorio iraní. Pero el jefe del servicio secreto, David Barnea, creó un grupo de agentes extranjeros capaces también de cumplir otras misiones. Así, nada más empezar la ofensiva en junio, equipos del Mosad, en su inmensa mayoría locales, llevaron a cabo ataques comando contra defensas antiaéreas en Teherán. Desde esta zona, incluso lanzaron drones contra lanzaderas de misiles. Y en la zona de Tel Aviv, concretamente en Ramat Gan, el explosivo de un misil balístico iraní equipado con bombas de racimo mató a Yaron e Ilana Moshé, ambos de unos 70 años. "No lograron llegar a tiempo a la habitación de seguridad", nos contaba un vecino del matrimonio poco después de que la Guardia Revolucionaria anunciaba venganza por la muerte del "mártir Larijani".