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La nueva Corea del Norte de un envalentonado Kim Jong-un

Resumen

Corea del Norte ha cambiado, aunque solo para seguir igual. Su reciente reforma constitucional ha redefinido tanto el territorio, abandonando su pretendida unificación con el Sur, como el título de Kim Jong-un, sobre el papel ya no un «líder supremo» sino un «jefe ... Ambas modificaciones manifiestan la voluntad de normalizar la estructura del régimen y su relación con el mundo desde su privilegiada posición geopolítica actual. Una nueva Corea del Norte a la medida de Kim , en definitiva, y por ello idéntica en lo esencial a la anterior.El contenido de la nueva ley fundamental fue difundido este miércoles por Lee Jung-chul, académico de la Universidad Nacional de Seúl, durante una rueda de prensa organizada por el ministerio surcoreano de la Unificación.

Corea del Norte ha cambiado, aunque solo para seguir igual. Su reciente reforma constitucional ha redefinido tanto el territorio, abandonando su pretendida unificación con el Sur, como el título de Kim Jong-un, sobre el papel ya no un «líder supremo» sino un «jefe ... de Estado». Ambas modificaciones manifiestan la voluntad de normalizar la estructura del régimen y su relación con el mundo desde su privilegiada posición geopolítica actual. Una nueva Corea del Norte a la medida de Kim , en definitiva, y por ello idéntica en lo esencial a la anterior.El contenido de la nueva ley fundamental fue difundido este miércoles por Lee Jung-chul, académico de la Universidad Nacional de Seúl, durante una rueda de prensa organizada por el ministerio surcoreano de la Unificación. Esta habría sido adoptada en la reunión anual de la Asamblea Popular Suprema, el órgano parlamentario del aparato, celebrada el pasado mes de marzo. El experto no desveló la fuente del documento durante el encuentro ni en posteriores consultas de ABC. Noticia relacionada general No No Sung-yoon Lee: «La hija de Kim Jong-un se prepara para ser su heredera» Jaime SantirsoEl nuevo artículo 2 define el territorio nacional como aquella tierra que «limita al norte con la República Popular China y la Federación Rusa, y al sur con la República de Corea, incluidas las aguas territoriales y el espacio aéreo establecidos sobre esa base». Corea del Norte «no tolerará jamás ninguna intromisión» en su territorio, prosigue, por más que sus delimitaciones –en particular aquellas disputadas en el mar Amarillo– carezcan de formulación específica, omisión que concede un pragmático margen de maniobra.La gran novedad, sin embargo, no está en lo reclamado sino en lo ignorado. Toda mención a «hacer realidad la unificación de la patria» ha desaparecido, también expresiones como «reunificación pacífica», «mitad norte» o «compatriotas». El régimen abandona así sus reclamaciones sobre la península en su conjunto, un principio fundacional cuya renuncia implica un reconocimiento tácito del Sur.Ahora bien, esto permite asimismo desplegar una mayor agresividad al prescindir de la retórica fraternal. En intervenciones públicas anteriores, Kim se refirió a Corea del Sur como su «principal adversario y enemigo invariable», definición que pretendía incluir en la Carta Magna, algo que finalmente no ha ocurrido.Con todo, son múltiples los analistas que han interpretado el giro como una predisposición a la «coexistencia pacífica». «Coexistencia sí, de momento, pero no pacífica», incide Ramón Pacheco Pardo , catedrático de Relaciones Internacionales en el King's College de Londres. «No está en la Constitución, pero Kim ha dejado muy claro que considera a Corea del Sur su enemigo número uno. No se ha retractado, no hay diálogo y continúa desarrollando su programa armamentístico».No tan pariaLa renovada Constitución, precisamente, formaliza el mando indiscutible del líder sobre el Ejército y, en particular, las armas nucleares. Corea del Norte queda definida como un «Estado responsable poseedor de armas nucleares», arsenal destinado a «garantizar la supervivencia del país, preservar su derecho al desarrollo, disuadir la guerra, y proteger la paz y la estabilidad regionales y mundiales». Esto forma parte del ensalzamiento de Kim, quien renuncia a la solemne fórmula de «líder supremo que representa al Estado» para elevar aún más su figura. En tanto que presidente de la Comisión de Asuntos Estatales se erige en «jefe de Estado», cargo antes simbólico tradicionalmente ostentado por el presidente del Presídium de la Asamblea Popular Suprema. El nuevo texto le coloca jerárquicamente por encima del aparato legislativo, eliminando cualquier remoto mecanismo formal que permitiera cuestionar su posición, y unifica los poderes militar y civil bajo su mando. Hay otras enmiendas reveladoras: se han reducido las referencias a Kim Il-sung y Kim Jong-il –abuelo y padre del actual líder, respectivamente–, se ha retirado el adjetivo «socialista» del título, y se han reordenado los artículos conforme a los patrones habituales del derecho constitucional. Kim, en suma, ha «normalizado» la Constitución norcoreana, a su vez parte de una estrategia más amplia destinada a atenuar su aislamiento internacional.En ese sentido, el último año ha brindado avances extraordinarios. Kim protagonizó junto al chino Xi Jinping y el ruso Vladímir Putin el desfile militar en conmemoración del final de la II Guerra Mundial celebrado el pasado mes de septiembre en Pekín; un viaje repleto de hitos para él: su primera visita a China en seis años, su primera participación en un evento multilateral y la primera aparición de un líder norcoreano en un desfile militar chino desde 1959.El estadounidense Donald Trump le corteja, el surcoreano Lee Jae-myung le apacigua, Xi le restablece los intercambios comerciales, Putin le ofrece un plan quinquenal de cooperación militar. Sus soldados combaten junto a tropas rusas en Kursk, su hija Kim Ju-ae brilla como heredera, su economía repunta. «La reunión con Donald Trump acabará sucediendo, y es posible que después se produzcan cumbres con otros mandatarios internacionales», augura Pacheco Pardo. Esa es la nueva Corea del Norte de Kim Jong-un: una que rompe con el pasado solo para blindar el futuro.