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Expansión ·

Bruselas da flexibilidad a la aviación ante la posible escasez de queroseno

Resumen

La Comisión Europea empieza a mirar al sector aéreo. Tras haber dejado fuera a las aerolíneas de las ayudas anunciadas tras la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo, el Ejecutivo comunitario ofrece ahora flexibilidad al sector para lidiar con una posible escasez de combustible. La institución presidida por Ursula von der Leyen anunció el viernes orientaciones excepcionales con las que abre temporalmente la mano en algunas normas del sector aéreo con el objetivo de evitar cancelaciones de vuelos y cierres de rutas ante el riesgo de perturbaciones en el suministro de queroseno por la crisis en Oriente Próximo. La Comisión Europea permitirá a las aerolíneas incumplir la norma comunitaria que les obliga a repostar al menos el 90% del combustible necesario en los aeropuertos comunitarios.

La Comisión Europea empieza a mirar al sector aéreo. Tras haber dejado fuera a las aerolíneas de las ayudas anunciadas tras la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo, el Ejecutivo comunitario ofrece ahora flexibilidad al sector para lidiar con una posible escasez de combustible. La institución presidida por Ursula von der Leyen anunció el viernes orientaciones excepcionales con las que abre temporalmente la mano en algunas normas del sector aéreo con el objetivo de evitar cancelaciones de vuelos y cierres de rutas ante el riesgo de perturbaciones en el suministro de queroseno por la crisis en Oriente Próximo. La Comisión Europea permitirá a las aerolíneas incumplir la norma comunitaria que les obliga a repostar al menos el 90% del combustible necesario en los aeropuertos comunitarios. Esta exención estará disponible "cuando las reglas de seguridad exijan cargar combustible adicional en origen por temor a que no haya suficiente queroseno disponible en destino". Además, las aerolíneas podrán quedar exentas de las obligaciones habituales de uso de permisos para aterrizar y despegar si los problemas de suministro impiden operar con normalidad determinados vuelos. En circunstancias normales, las aerolíneas en Europa deben usar el 80% de sus huecos agendados para conservarlos al año siguiente. Esto provoca que una compañía que cancele muchos de esos permisos en buen horario pueda llegar a perder las ventanas de negocio en futuros ejercicios en los que la situación ya se haya normalizado. Con la nueva flexibilidad, ese temor se reduce. Al mismo tiempo, la Comisión Europea también anima a los Estados miembros de la UE a utilizar plenamente las cláusulas previstas en los contratos de rutas de servicio público cuando las aerolíneas afronten escasez de combustible o precios excepcionalmente elevados que hagan inviables las operaciones a las tarifas reguladas. La UE quiere garantizar que las rutas con menos tránsito, que se mantienen por cuestiones de cohesión social y territorial del continente, no son las que pagan los platos rotos del conflicto. "La cancelación de vuelos depende enteramente de las aerolíneas. Son una empresa comercial, un negocio, así que les corresponde a ellas decidir qué es un buen negocio y qué no", señaló ayer Anna-Kaisa Itkonen, portavoz de la Comisión Europea. La institución, sin embargo, recordó que la protección de los derechos de los pasajeros sigue plenamente vigente y que estas cancelaciones conllevan compensación económica salvo en los casos en los que se produzca por una situación de fuerza mayor. La Comisión aclaró que la subida de los precios de los combustibles, aunque puede hacer una ruta menos atractiva, no es una de esas circunstancias extraordinarias como sí lo sería, en cambio, que las aerolíneas pudieran acreditar que no disponen de combustible a nivel local para realizar el viaje debido a la escasez. Aún no hay escasez Por el momento, en cualquier caso, esa escasez de combustibles en las aerolíneas no se ha materializado. Sin embargo, varias compañías aéreas europeas han suspendido algunos vuelos porque dejaron de ser rentables ante el encarecimiento del combustible, mientras que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió hace semanas de que la Unión Europea podría afrontar problemas de abastecimiento en torno a la última semana de mayo si el conflicto se prolongaba. El estrecho de Ormuz, ahora bloqueado, tiene una influencia brutal en el queroseno, ya que el 40% del volumen global de ese derivado del petróleo se comercia por esta vía. La Comisión Europea ha destacado que "nadie sabe cuánto durará esta situación ni cuánto tardarán los mercados en recuperarse" y que, por ello, "trabajamos en estrecha colaboración con las aerolíneas y celebramos reuniones semanales de coordinación en las que también está representada la industria" para que, llegado el momento, "se puedan tomar las medidas necesarias". El Ejecutivo comunitario defendió hace una semana dejar fuera a las aerolíneas de la flexibilidad que permite incluir a sectores como la agricultura, la pesca o el transporte en carretera y mar entre los beneficiarios de ayudas de Estado. Lo justificó entonces por el hecho de que muchas aerolíneas utilizan estrategias de cobertura de combustible (hedging) para mitigar la exposición a las fluctuaciones de precios a corto plazo, lo que ofrece una protección temporal ante la volatilidad del mercado que les ha blindado de sufrir el impacto total de la crisis energética. Pese a ello, se abrió a estudiar su posible incorporación a este plan en el futuro, si fuera necesario.