De la primavera al desierto
ResumenLa primavera solía ser la estación favorita del Real Madrid. Había que llegar vivo a ella, pero en los últimos años ha sido el marco temporal perfecto para los éxitos blancos. No hace tanto de eso, pero el peso de las dos últimas temporadas deforma la percepción de la realidady convierte los dos últimos cursos en un desierto con pinta de infinito. Abril, el mes de la primavera por excelencia, ha castigado con extrema dureza al Madrid, hasta el punto de haberle dejado sin objetivos a más de un mes del cierre de la temporada.
La primavera solía ser la estación favorita del Real Madrid. Había que llegar vivo a ella, pero en los últimos años ha sido el marco temporal perfecto para los éxitos blancos. No hace tanto de eso, pero el peso de las dos últimas temporadas deforma la percepción de la realidady convierte los dos últimos cursos en un desierto con pinta de infinito. Abril, el mes de la primavera por excelencia, ha castigado con extrema dureza al Madrid, hasta el punto de haberle dejado sin objetivos a más de un mes del cierre de la temporada. En realidad, sus opciones de pelear por la Liga eran ya escasas antes del minuto 94 del partido de anoche en La Cartuja. Muchos puntos de desventaja y poco margen para recuperarlos. El panorama ya pintaba feo, pero el gol de Bellerín sella virtualmente el subcampeonato del Madrid, siempre una derrota en el club blanco. Ha sido en abril cuando el Madrid ha enterrado sus opciones en Liga y Copa de Europa. El mes empezó con una derrota en Son Moix con otro gol en el alargue (Muriqi), en un partido que arrancó con un penalti de Pablo Torre por manos que los blancos casi ni reclamaron. Hubo otro anoche en Sevilla, que esta vez sí se protestó, pero que fue anulado por un fuera de juego previo que ofrece más dudas que certezas. Llegó luego la derrota en la ida de cuartos de final de Champions ante el Bayern, antes de un retorno a la Liga en el que el Madrid volvió a sentirse ultrajado. Fue ante el Girona cuando Alberola Rojas no señaló como penalti y codazo a Mbappé que acabó con el francés sangrando. Sin solución de continuidad, el Madrid sumó una nueva derrota en la devolución de visita al Bayern, en el único partido del mes en el que el equipo ha ofrecido una versión que complació a su gente. El pase a semifinales se esfumó cuando Vincic mandó a Camavinga a los vestuarios por una acción castigada con amarilla, seguramente olvidando que el francés ya había sido amonestado. “Nos han machacado”, era el sentir del vestuario del Madrid tras la derrota en Múnich, que se sumaba a las acciones polémicas vividas ante Mallorca y Girona. Sólo el pasado martes, ante el Alavés, pudo el Madrid sumar los tres puntos, aunque acabó pidiendo la hora ante los vascos en un Bernabéu que apenas reunió a 60.000 espectadores. La afición, tantas veces creyente en imposibles, ya había perdido la fe, una convicción confirmada tras el partido de ayer. Va el equipo tan justo que cualquier accidente, una decisión polémica o un gol en el descuento, le penaliza con la máxima crueldad. El Madrid ya no jugará más en abril. Su próximo partido es el mayo, otro mes primaveral. Pero esta vez, y ya van dos años seguidos, no hay títulos por los que pelear.