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Expansión ·

Cuarentena para el virus: ¿opcional u obligada?

Resumen

Es una frivolidad y demuestra el escaso sentido común que hay en el seno de este Gobierno que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la de Sanidad, Mónica García, discrepen públicamente sobre qué tipo de cuarentena (voluntaria u obligatoria) deben observar los pasajeros del crucero MV Hondius, en el que hay un brote de hantavirus que le ha costado la vida a varias personas. Supongo que en la afirmación de la ministra de Defensa ha pesado su condición de juez y su intención de salvaguardar el derecho fundamental a la libre circulación de los ciudadanos, y en la de Sanidad su necesidad de ganar notoriedad para seguir dedicándose a la política liderando los restos de Sumar. Ni una ni otra tienen un pase, pero que nadie cometa el error de ver en esta crisis una oportunidad política. En principio el virus tiene una frecuencia de contagio de 0,4, frente al 1-1,5 que tiene la gripe, o el 2,5 que tiene el Covid.

Es una frivolidad y demuestra el escaso sentido común que hay en el seno de este Gobierno que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la de Sanidad, Mónica García, discrepen públicamente sobre qué tipo de cuarentena (voluntaria u obligatoria) deben observar los pasajeros del crucero MV Hondius, en el que hay un brote de hantavirus que le ha costado la vida a varias personas. Supongo que en la afirmación de la ministra de Defensa ha pesado su condición de juez y su intención de salvaguardar el derecho fundamental a la libre circulación de los ciudadanos, y en la de Sanidad su necesidad de ganar notoriedad para seguir dedicándose a la política liderando los restos de Sumar. Ni una ni otra tienen un pase, pero que nadie cometa el error de ver en esta crisis una oportunidad política. En principio el virus tiene una frecuencia de contagio de 0,4, frente al 1-1,5 que tiene la gripe, o el 2,5 que tiene el Covid. Por debajo de 1 los expertos consideran que la posibilidad de que el patógeno produzca una pandemia es casi inexistente, pero la todavía reciente experiencia del Covid debería obligar a todas las autoridades a actuar con la máxima prudencia. En primer lugar porque el hantavirus, en su variante virus de los Andes, que es la que se ha detectado en el crucero, no tiene tratamiento ni vacuna y produce la muerte de aproximadamente el 40% de los enfermos que lo contraen. Y en segundo lugar porque hemos aprendido que los virus, a pesar de que están muy vigilados, son caprichosos, mutan y son capaces no solo de hacerse más resistentes sino también más contagiosos. De hecho hay quienes sostienen que la próxima gran extinción humana no será fruto de un conflicto nuclear sino del paso de un patógeno invisible que se extenderá como la peste negra en la edad media. Vaya usted a saber. PARA SABER MÁSFinancial Times¿Cómo de peligroso es el brote de hantavirus?Redacción: MICHAEL PEEL Y BARNEY JOPSON ¿Cómo de peligroso es el brote de hantavirus?Financial TimesReino Unido y Estados Unidos aplican medidas de control de enfermedades por el hantavirusRedacción: BARNEY JOPSON Y MICHAEL PEEL Reino Unido y Estados Unidos aplican medidas de control de enfermedades por el hantavirus De momento, la idea de no alarmar que manejan habitualmente las autoridades no puede ser sinónimo de caos declarativo ni conducir a una relajación de las precauciones. Ya nos ha quedado bastante claro que estamos ante una amenaza terrible por la vehemencia con la que las autoridades, incluidas las españolas, se han resistido a admitir el barco en sus puertos. Solo la posterior petición de la Organización Mundial de la Salud ha propiciado que el Gobierno español acepte recibir la entrada de los pasajeros. La decisión sobre si la cuarentena debe ser voluntaria u obligatoria no la puede tomar ni Margarita Robles, ni Mónica García, ni siquiera el Gobierno por muy importante que se crea. La debe tomar un comité de expertos (no inventado sino real) y tiene que estar respaldada por informes técnicos. Y si afecta a derechos fundamentales de las personas, como sería el caso de una reclusión forzada, tiene que contar también con la autorización judicial pertinente. Con todo lo que vivimos con el Covid es deprimente ver que se hayan extraído tan pocas lecciones. Es un escándalo la falta de lealtad institucional por parte del Gobierno, que ha tomado decisiones sin ni siquiera informar a las autoridades de Canarias y Madrid, donde recalarán los enfermos y los potenciales contagiados. Una descortesía que solo se explica por la incompetencia o por un exceso de soberbia. Es cierto que la crisis del hantavirus no es una pandemia, pero la irrupción de cualquier patógeno tan letal nos ha enseñado que no se puede bajar la guardia. Si las cosas se tuercen, la única forma de evitar la pandemia es que las autoridades afronten el problema con rigor y eficacia, tomando todas las precauciones necesarias, en exceso si es necesario, después de ampararse en los expertos y la ley. Algo que no se hizo cuando apareció el Covid, al que se ignoró y menosprecio hasta que el problema ya era irreversible. Todavía tenemos fresca la experiencia del Covid, cuando las autoridades, para no alarmar, hablaban irresponsablemente de una especie de gripe. Incluso se afirmó que las mascarillas no eran necesarias, solo porque no había mascarillas. Cuando Fernando Simón dijo que, como mucho, habría dos o tres contagios, dejó de ser experto para ser un político más. Iñaki Garay, director adjunto de EXPANSIÓN