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Expansión ·

Sin sueños no hay creatividad

Resumen

El descanso comienza por irse a la cama o así, cerrar los ojos bajando los párpados imaginando sucesos de la cotidianidad hasta, con sopor, perder el sentido. Una vez llegado, se distribuye en períodos en los que el sujeto siente sin sentir y pena sin penar hasta que, previo el despertar -a veces- recuerda lo reciente. Eduard Punset decía que el ser humano lo necesita para organizar recursos y construir memoria. Hace 40 años un sueño era imaginar que un producto de inversión, los fondos, llegara a alcanzar un patrimonio de -casi- 860.000 millones de euros (domiciliados más no domiciliados), con una incidencia sobre la riqueza financiera de las familias cercana al 20% y que, acaso, lo de mayor calado por su complejidad, que la maquinaria bancaria nacional pasara de distribuir ahorro a construir riesgo para una clientela acomodada y poco acostumbrada a ver peligrar el valor de su capital.

El descanso comienza por irse a la cama o así, cerrar los ojos bajando los párpados imaginando sucesos de la cotidianidad hasta, con sopor, perder el sentido. Una vez llegado, se distribuye en períodos en los que el sujeto siente sin sentir y pena sin penar hasta que, previo el despertar -a veces- recuerda lo reciente. Eduard Punset decía que el ser humano lo necesita para organizar recursos y construir memoria. Hace 40 años un sueño era imaginar que un producto de inversión, los fondos, llegara a alcanzar un patrimonio de -casi- 860.000 millones de euros (domiciliados más no domiciliados), con una incidencia sobre la riqueza financiera de las familias cercana al 20% y que, acaso, lo de mayor calado por su complejidad, que la maquinaria bancaria nacional pasara de distribuir ahorro a construir riesgo para una clientela acomodada y poco acostumbrada a ver peligrar el valor de su capital. El esfuerzo no ha sido baldío. Sí doloroso, porque en su desarrollo han convivido con innumerables crisis de todo tipo que han incidido en las finanzas, sobre todo las del ciudadano de a pie, que ha ido aprendiendo (la letra con sangre entra) que la renta fija no es fija, que puede perder o ganar más que el tipo de interés facial de la emisión, que la Bolsa puede doblar su valor en un año igual que perderlo, que hay que ahorrar para prever el futuro ante la inestabilidad del sistema público de pensiones y que para obtener aceptables resultados el sujeto paciente debe trabajar para adecuar lo que busca a lo que es, esto es, definir su perfil de asunción de riesgos. Los fondos están aquí. Por concluir con dignidad, lo importante es soñar, pero con los pies bien pegados al suelo. Marcelo Casadejús | Analista del mercado de fondos