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El País ·

El PSOE estudia concurrir en el Senado en listas conjuntas con otras formaciones de izquierda

Resumen

El PSOE estudia concurrir en unas listas conjuntas al Senado con otras fuerzas progresistas en las elecciones del 29-N. Dirigentes socialistas creen que sería la fórmula más competitiva para evitar que el PP reedite la mayoría absoluta que le ha permitido convertir a la Cámara alta en su ariete legislativo contra el Gobierno. El PSOE aguarda a la recomposición del espacio a su izquierda y ver qué formaciones quedan dentro y fuera del Frente Amplio para iniciar los contactos formales para elaborar las candidaturas, según fuentes al tanto de los distintos planes sobre la mesa que se manejan en Ferraz. “Todos hemos visto el uso espurio que el PP ha hecho del Senado en esta legislatura.

El PSOE estudia concurrir en unas listas conjuntas al Senado con otras fuerzas progresistas en las elecciones del 29-N. Dirigentes socialistas creen que sería la fórmula más competitiva para evitar que el PP reedite la mayoría absoluta que le ha permitido convertir a la Cámara alta en su ariete legislativo contra el Gobierno. El PSOE aguarda a la recomposición del espacio a su izquierda y ver qué formaciones quedan dentro y fuera del Frente Amplio para iniciar los contactos formales para elaborar las candidaturas, según fuentes al tanto de los distintos planes sobre la mesa que se manejan en Ferraz. “Todos hemos visto el uso espurio que el PP ha hecho del Senado en esta legislatura. El PSOE analiza todas las alternativas y escenarios para ganar tanto en el Congreso, como en el Senado”, aseveran desde la dirección federal. El sistema de elección del Senado recompensa con creces a la fuerza más votada, que suele llevarse tres de los cuatro escaños que se reparten en la mayoría de provincias. El segundo partido obtiene el último asiento. El resto no obtiene representación. Pesos pesados del PSOE calculan que podrían aprovechar la fragmentación del voto de derechas si la izquierda aparca sus diferencias y se presenta en listas conjuntas. Según sus cálculos, el tirón de Vox podría atraer a votantes del PP, que obtendría un respaldo menor, sobre todo en circunscripciones del interior. El PSOE cree que ese escenario le brinda una oportunidad a la izquierda para ser la más votada si opta por ir cohesionada. “Exige de la generosidad de todas las partes. Nosotros estamos dispuestos”, trasladan los dirigentes consultados. Aunque el tiempo apremia, las mismas fuentes recalcan que “todavía” disponen de algo más de dos semanas para fraguar la alianza con la izquierda plural. EH Bildu no entraría en esa ecuación. El 16 de octubre, el viernes de la próxima semana, es el último día para comunicar a la Junta Electoral competente las coaliciones. Esa información no conlleva que las listas tengan que estar ya cerradas. El plazo para presentar las listas tiene que hacerse con el 21 y el 26 de octubre. Las fuentes consultadas explican que comunicar la intención de ir en coalición no obliga a hacerlo si finalmente no hubiese acuerdo. En ese caso el PSOE dispondría de margen para elaborar unas listas solamente suyas. “Lo que está claro es que el tercer senador se lo podríamos dar a nuestra izquierda, que tendría un montón de senadores, pero hay que componerlo rápido”, comparte un líder territorial. “Le quitaríamos la mayoría absoluta al PP fácilmente si se va conjuntamente. Otra cosa es cómo se gobierna eso luego, pero sería una buena jugada”, añade el secretario de organización de una federación. Una de las batallas más importantes que resolverán las próximas elecciones tiene que ver con el Tribunal Constitucional y el nombramiento de cuatro nuevos magistrados, relevo que podría cambiar las mayorías actuales. En este momento está pendiente la renovación de los miembros del tribunal que elige el Senado —entre ellos su presidente, Cándido Conde-Pumpido—, cuyo mandato expiró en diciembre de 2025. Son dos progresistas y dos del bloque conservador. El plazo para que los parlamentos autonómicos presenten sus candidatos termina el 30 de noviembre, justo un día después de las elecciones generales. La nueva Cámara que se constituya será la encargada del proceso: los candidatos comparecerán ante la Comisión de Nombramientos y este elevará al Pleno una propuesta con cuatro nombres. Para ser elegido, cada uno debe obtener el respaldo de tres quintas partes de los senadores. Por eso la composición del nuevo Senado es crucial. Si PP y Vox y los grupos que apoyen candidatos de perfil conservador consiguieran reunir los tres quintos necesarios, los cuatro relevos podrían alterar el actual equilibrio ideológico del tribunal (siete magistrados progresistas y cinco conservadores). Y cuanto mayor sea la representación de la izquierda, mayor será su capacidad para negociar que entre esos cuatro nuevos magistrados haya dos de perfil progresista y se mantenga, al menos por ahora, el actual equilibrio ideológico del tribunal, cuyos integrantes seguirán ocupando sus puestos hasta que concluya el proceso de renovación. El Senado está compuesto por 266 senadores, 208 de elección directa y 58 designados por los Parlamentos de las comunidades autónomas. El PP arrasó en la cámara en las elecciones generales de 2023, en las que obtuvo 120 escaños, 37 más que en 2019. El PSOE pasó de tener 93 a 72 senadores. La izquierda del PSOE logró dos senadores: Agrupación Socialista La Gomera —una escisión del PSOE— y Eivissa i Formentera al Senat, que era una coalición integrada por el PSOE, Sumar, Izquierda Unida y Ara Eivissa. La mayoría de senadores por designación autonómica son del PP, que gobierna en la mayoría de comunidades. Más Madrid, BNG, Compromís y Geroa Bai tienen uno por sus Parlamentos autonómicos. La fragmentación de la izquierda le ha proporcionado un arma poderosísima al PP en la legislatura. En noviembre de 2023 Alberto Núñez Feijóo anunció que su partido iba a “defender España desde el Senado”. Siguiendo esta exhortación, a lo largo de la legislatura el PP ha hecho un uso intensivo de su mayoría absoluta para colocar la Cámara alta en primera línea del combate político. En pleno fervor por la ley de amnistía, la reforma unilateral del Reglamento del Senado le permitió al PP dilatar los plazos de la tramitación de la norma, lo que llevó a una denuncia del PSOE ante el Tribunal Constitucional que acabó declarando inconstitucional esta reforma en marzo de 2025. Para entonces el PP ya había conseguido su objetivo. El PP contraatacó con otra reforma, esta vez a dos tiempos, en junio y en noviembre de 2025, para reforzar sus competencias frente al Gobierno y el Congreso. El PSOE ha pedido la intervención del Tribunal Constitucional que todavía tiene que pronunciarse. La mayoría absoluta del PP en el Senado también le ha permitido presentar 14 conflictos de atribuciones en los últimos tres años frente a los cinco planteados entre 1977 y 2023. La legislatura también ha batido el récord de la creación de siete comisiones de investigación: sobre el caso Koldo, el CIS, la SEPI, el accidente ferroviario de Adamuz, RTVE, la tragedia de la dana de Valencia y el apagón de abril de 2025. Y habrían sido ocho si no se hubieran disuelto las cámaras el 6 de octubre, que Feijóo ya había anunciado una nueva comisión de investigación, esta vez sobre Ceuta. La utilización que el PP ha hecho del Senado ha contribuido a que el PSOE se replantee la relación con los socios hasta el punto de proponer unas listas conjuntas. “Es verdad que el PSOE siempre ha sido reacio, pero este no es el PSOE del siglo pasado y principios de 2000. Ahora el PSOE está desacomplejado en este sentido, y podría ser un incentivo para facilitar un Frente Amplio todo lo robusto que se pueda”, reflexionan en la dirección de una federación socialista de la España periférica. En la sala de máquinas de otra federación con una fuerte impronta de partidos regionalistas de izquierdas estiman que “el premio” que esos partidos podrían conseguir si se alían con el PSOE “sería como mínimo de 30 senadores”. Emilia Sánchez Pantoja, diputada de Más Madrid, cree que la izquierda alternativa podría conseguir hasta 45 escaños en el Senado. “Acudir juntos no exige pactar un programa económico, laboral o social común”, sostiene en un análisis en Agenda Pública. Una de sus conclusiones es que la mayoría absoluta del PP en el Senado “no es la expresión de un mandato popular conservador, sino el resultado de una herramienta de ingeniería electoral predemocrática explotada con eficacia por la derecha ante la desmovilización y fragmentación de la izquierda”. La plataforma de Senadoras y Senadores por la Democracia lanzó esta semana una propuesta en la misma línea para lograr una mayoría de progreso en el próximo Senado. La organización presentó el martes su propuesta en el Ateneo de Madrid, donde se instó a la presentación de candidaturas conjuntas para frenar el avance de la derecha. Sus integrantes se mostraron convencidos de que aún “hay tiempo para movilizar el electorado” antes del 29 de noviembre, aseveró el portavoz del acto, el economista Bruno Estrada. “La necesidad de presentar candidaturas unitarias al Senado en un número máximo de circunscripciones es una evidencia ya que, salvo hecatombe, siempre mejoraría los resultados de la izquierda”, defiende Juan Antonio Fernández Cordón, doctor en Ciencias Económicas y Experto-Demógrafo por la Universidad de París de Economistas frente a la Crisis y miembro de la plataforma. Según los cálculos de Senadoras y Senadores por la Democracia, una coalición de izquierdas liderada por el PSOE podría obtener 112 senadores el 29-N. El gran damnificado sería el PP, que se hundiría a 84. EH Bildu y ERC mantendrían 4 y 3 senadores respectivamente, que sumados al senador de Agrupación Socialista Gomera supondrían 120 escaños para la izquierda de los 208 que se decidirán el 29-N. A la espera de haya avances o que todo se tuerza, el PSOE de Baleares vuelve a servir de ejemplo de que es posible acordar una lista conjunta para lograr el senador por Ibiza y el de nueva creación por Formentera. La izquierda pitiusa ya ha mostrado su predisposición en público por volver a unirse. Socialistas, IU y Ara Eivissa coinciden que la fórmula unitaria en la legislatura que termina ha sido positiva.