Líderes de la UE cargan contra Sánchez: «Son capaces de sustituir a la población para seguir en el Gobierno»
ResumenDesde los tiempos del populista húngaro Viktor Orbán no se recordaba una reunión del Consejo Europeo en la que uno de sus miembros hubiera recibido tal avalancha de alusiones como las que le han llovido este viernes al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. jefes de delegación de países tan diversos como Suecia, la República Checa, Austria y, sobre todo, Dinamarca han señalado a Sánchez como un factor discordante en la política migratoria. Alemania no le ha apoyado y se ha retirado de la discusión. El gesto de la italiana Giorgia Meloni, una de sus mayores adversarias, para intentar sustituir por otro mecanismo de cooperación los controles fronterizos que se implantaron a raíz de la invasión de Ceuta, no ha sido suficiente para difuminar la tormenta de críticas que le han llovido a Sánchez sobre las consecuencias que puede tener para el resto de la UE su empeño en mantenerse a contracorriente en uno de los asuntos más sensibles de la política europea.A Sánchez seguramente le han afectado especialmente los reproches que le ha dirigido la danesa Mette Friederiksen, con la que comparte militancia socialista, y a la que se ha visto dialogar con el presidente del Gobierno en actitud poco amistosa.
Desde los tiempos del populista húngaro Viktor Orbán no se recordaba una reunión del Consejo Europeo en la que uno de sus miembros hubiera recibido tal avalancha de alusiones como las que le han llovido este viernes al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Los ... jefes de delegación de países tan diversos como Suecia, la República Checa, Austria y, sobre todo, Dinamarca han señalado a Sánchez como un factor discordante en la política migratoria. Alemania no le ha apoyado y se ha retirado de la discusión. El gesto de la italiana Giorgia Meloni, una de sus mayores adversarias, para intentar sustituir por otro mecanismo de cooperación los controles fronterizos que se implantaron a raíz de la invasión de Ceuta, no ha sido suficiente para difuminar la tormenta de críticas que le han llovido a Sánchez sobre las consecuencias que puede tener para el resto de la UE su empeño en mantenerse a contracorriente en uno de los asuntos más sensibles de la política europea.A Sánchez seguramente le han afectado especialmente los reproches que le ha dirigido la danesa Mette Friederiksen, con la que comparte militancia socialista, y a la que se ha visto dialogar con el presidente del Gobierno en actitud poco amistosa. Frederiksen ha pedido a la Comisión que abra una investigación para determinar las consecuencias de que un país «actúe prácticamente en contra» de lo que hacen los demás, en referencia la regularización masiva que aprobó el Gobierno español y que conlleva que «una persona que entra ilegalmente en un país pueda obtener de repente un permiso para permanecer allí». Sánchez le ha respondido diciendo que «ella cree que la gente que está en nuestros países no debe tener derechos y yo creo que sí». De hecho, el Gobierno ha hecho saber que Sánchez ha defendido su gestión del fenómeno migratorio que define como «responsable solidaria y que respeta los derechos humanos». Italia, Polonia y Dinamarca, sin embargo, han abogado por incluir en el documento de conclusiones de la reunión un párrafo que vincule la inmigración y el aumento de la delincuencia. Sánchez se ha felicitado porque en el documento de conclusiones se hayan incluido alusiones a Ceuta y Melilla, aunque haya sido fuera del apartado de la emigración y ha dado por bueno el lenguaje del documento final.Al terminar la reunión, Sánchez no ha podido negar que ha sido objeto de duras críticas y que no ha salido nadie a defenderle. Tampoco podía ignorar que sus colegas del Consejo le reprocharían su visión sobre el enorme problema de la migración y el asilo. La carta de los 22 países que criticaba la regularización masiva de personas en situación ilegal ya hacía prever que se encontraría en una incómoda minoría. Por si lo había olvidado, 19 países se reunieron antes de la sesión del Consejo sobre inmigración, para respaldar la propuesta de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, para que se establezca la posibilidad de invalidar las peticiones de asilo en caso de asaltos masivos como el de Ceuta, que es una propuesta que ha nacido precisamente a raíz de lo sucedido en la ciudad española y que permitiría devolver inmediatamente a los que hayan cruzado la frontera de forma ilegal en una maniobra masiva.Ha habido algún jefe de delegación más radical, que ha esparcido críticas por todos lados, pero no se ha olvidado de Sánchez, como el primer ministro checo, Andrej Babis, que está desde hace mucho tiempo en el lado de los que no quieren emigrantes de ningún tipo y aún menos si son musulmanes. «Vemos lo que está ocurriendo en España. Algunos políticos son capaces de sustituir a la población simplemente para mantenerse en sus cargos y seguir en el Gobierno. Eso no tiene nada que ver con nosotros». Sánchez se contentó con ponerlo en la misma posición que Vox y argumentar que «con permiso de la Junta Electoral», que ya le ha vuelto a sancionar por usar el púlpito oficial como plataforma electoral, «esto demuestra que es necesario que haya un gobierno progresista en España».El canciller austríaco, Christian Stocker, que habitualmente tiene un papel discreto, considera que los países que eran partidarios de una política muy estricta en el campo de la inmigración eran minoría, pero «ahora ya reúne a la mayoría» y por ello la regularización masiva de sin papeles aprobada por Sánchez envió «una mala señal» en un momento en el quela UE trata precisamente de frenar la inmigración irregular y de expulsar a aquellos que no han adquirido el derecho de estar en Europa. Para Stocker, este tipo de decisiones tienen «consecuencias», entre otras lo que luego sucedió en Ceuta: «Independientemente de que exista o no una relación directa, no sé si lo ocurrido en Ceuta habría sucedido sin esa señal. Los acontecimientos de Ceuta nos han demostrado que necesitamos nuevas posibilidades para reaccionar adecuadamente en determinadas situaciones excepcionales», ha defendido, al tiempo que ha destacado que el grupo de países europeos partidarios de soportar la política migratoria, inicialmente minoritario, se reúne ya a «la mayoría» de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.