El ex número dos de la inteligencia marroquí filtra «información sensible» a los hackers de Jabaroot
Resumen¿Quién hay detrás de la filtración de los 70.381 agentes de los servicios secretos marroquíes que quedaron al descubierto hace días, tras la publicación de los hackers de Jabaroot? Según desvelan a ABC fuentes de inteligencia, la respuesta tiene nombre propio: Mehdi Hijaouy, ... ex número dos de la inteligencia exterior de Marruecos (la Dirección General de Estudios y Documentación), como consta en su identificación oficial de los servicios de inteligencia del régimen alauí a la que ha tenido acceso en exclusiva este periódico. Este ciudadano marroquí, quien también tiene nacionalidad alemana, se encuentra en paradero desconocido desde hace año y medio, cuando se fugó de España tras iniciarse su proceso de extradición a Marruecos.
¿Quién hay detrás de la filtración de los 70.381 agentes de los servicios secretos marroquíes que quedaron al descubierto hace días, tras la publicación de los hackers de Jabaroot? Según desvelan a ABC fuentes de inteligencia, la respuesta tiene nombre propio: Mehdi Hijaouy, ... ex número dos de la inteligencia exterior de Marruecos (la Dirección General de Estudios y Documentación), como consta en su identificación oficial de los servicios de inteligencia del régimen alauí a la que ha tenido acceso en exclusiva este periódico. Este ciudadano marroquí, quien también tiene nacionalidad alemana, se encuentra en paradero desconocido desde hace año y medio, cuando se fugó de España tras iniciarse su proceso de extradición a Marruecos. Sobre él pesa una orden de busca y captura de la Interpol. Marruecos desconoce su ubicación actual y busca desesperadamente a quien fuera el «controlador general» (secretario general) de la DGED, el organismo que dirigió la operación de espionaje contra mandatarios europeos e infectó los móviles de Pedro Sánchez o Emmanuel Macron a través del software espía Pegasus.Fue el «niño bonito» de los servicios secretos hasta 2014, cuando fue despedido de la DGED por la lucha interna entre los dos servicios de inteligencia marroquí: el servicio exterior y militar (DGED), que dirige Yassine Mansuri; y el interior y policial, Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), Abdellatif Hammouchi, ambos enfrentados abiertamente. Hijaouy era el número dos de Mansuri, pero su ascendente «directo y total» sobre el rey Mohamed VI le llevó a ser nombrado en 2017 asesor directo de Fouad Ali El Himma, el principal consejero del monarca.La adjunta al director en investigación, Ketty Garat, analiza las claves de la exclusiva siAtrapado en la guerra interna entre las dos principales agencias de inteligencia, sufrió una operación de acoso estatal que se disparó al publicar un libro blanco sobre los secretos de la corte que susurraba al oído al rey, lo cual constituyó una declaración de guerra para sus enemigos internos en la inteligencia marroquí. El hostigamiento incluía persecuciones a sus familiares, una campaña de descrédito internacional, tildándole de «estafador» y hombre de «dudosa reputación» y una ofensiva judicial a una veintena de personas de su entorno. Medios españoles y franceses como Le Monde, El Confidencial y Escudo Digital reportan que familiares y personas de confianza de Hijaouy fueron encarcelados por juicios exprés por motivos «pintorescos». La prensa oficialista del régimen intentó ocultar su papel en los servicios secretos, señalándole como un delincuente común que se hacía pasar por espía. Por ello el documento identificativo que hoy desvela ABC entraña una gran relevancia porque permite desmontar las falsedades vertidas por Rabat para desacreditar a quien fuera el número dos de su inteligencia exterior.Identificación de Mehdi Hijaouy en los servicios secretosTras la persecución directa a su esposa y su hija recién nacida, huyó del país en 2024, convencido de que peligraba su integridad física. Pero Hijaouy se marchó con un escudo protector: secretos de Estado y documentación altamente sensible que se llevó con él. Se refugió inicialmente en Francia, donde los servicios secretos marroquíes monitorizaron sus movimientos. Rabat emitió entonces una orden internacional de busca y captura por delitos de fraude, estafa y falsificación documental. La presión diplomática a Francia para que se procediera a su entrega motivó su traslado a España, donde fue detenido en septiembre de 2024 y puesto a disposición de la Audiencia Nacional. El titular del juzgado central número 1 de la Audiencia, Luis Francisco de Jorge, no ordenó su ingreso en prisión, pero impuso medidas cautelares como la retirada del pasaporte. Las fuentes judiciales consultadas descubrieron entonces la importancia que entrañaba su figura, ante el carácter insólito de un trámite de extradición por un delito de estafa, que no conlleva delito de prisión en España, que no siempre conlleva penas de prisión. Como publicó hace un año Ignacio Cembrero en El Confidencial, tras dos incomparecencias ante el juzgado central número 1 de la Audiencia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia le convocó para una conversación en la que aparecieron agentes de los servicios secretos de Marruecos. Según confirman a ABC fuentes cercanas a Hijaouy, el objetivo era que «aceptara irse a Marruecos voluntariamente». Pocos días después, ayudado por ex colaboradores de los servicios de inteligencia españoles, se fugó de España con una identidad falsa. A través de una cuidadosa ruta por barco y avión privado, acabó en Turquía y, desde allí, logró llegar a su actual ubicación, desconocida por Marruecos y España. La reunión se produjo tras las sospechas del régimen de Mohamed VI sobre que personaje estaría bajo la protección del Centro Nacional de Inteligencia en España. Fuentes del CNI consultadas por este periódico aseguran que está en «paradero desconocido», pero evitan dar detalles sobre un asunto «absolutamente confidencial». El entorno de Hijaouy confirma a este periódico que no se encuentra en Europa, sino en otras latitudes que revelan a este diario, aunque el «temor por su vida» le obliga a cambiar frecuentemente de destino. El interés del régimen alauí por encontrarle es directamente proporcional a la importancia de la información que atesora. Una auténtica amenaza para Mohamed VI de quien acumula «información sensible», así como escándalos de corrupción de responsables de inteligencia rivales en la corte del monarca.La mayor brecha de seguridad en MarruecosSu papel es clave y debe ser leído en el contexto de una lucha de poder en Marruecos ante la creencia de que la sucesión de Mohamed VI estaría más cerca de lo que el régimen reconoce. La lucha de poder entre las dos agencias de inteligencia, el DGED y la DGST, motiva a algunos ex altos mandos de sus cuerpos sean proactivos a la hora de desvelar los secretos más oscuros de la élite del régimen, cuyos miembros estarían presuntamente implicados en tramas de corrupción y narcotráfico. El entorno de Hijaouy confirma que éste es quien se oculta tras la mayor brecha de seguridad de la inteligencia marroquí al filtrar la identidad de los 70.381 agentes marroquíes publicada por los hackers de Jabaroot. Pero no es el primer episodio de 'fuga de información'. Este grupo de hackers argelinos ha logrado en el último año filtrar documentación sobre activos inmobiliarios de Yassine Mansouri y el ministro de Exteriores, Nasser Bourita; atacó a la Tesorería Nacional de la Seguridad Social, dejando al descubierto información sobre los 120.000 euros mensuales que cobra el secretario particular del rey, Mounir Majidi, por gestionar su holding privado; y logró atacar al Ministerio de Justicia, aireando datos sobre 5.000 jueces. Demasiado éxito para un grupo cuyo nombre en árabe significa «poderoso» y tras el que se esconde quien verdaderamente ostenta el poder. Según las fuentes de su entorno consultadas por ABC, «su objetivo no es tanto España como Marruecos», y precipitar los acontecimientos para forzar una transición en el régimen en el país vecino. En su poder estaría el material incautado de los móviles contaminados por el software espía Pegasus y las operaciones clandestinas de sobornos en el Parlamento Eurropeo, el llamado 'Qatargate' que estalló en diciembre de 2022, para buscar respaldo internacional a cambio de postura sobre el Sáhara Occidental. Ése mismo año, en marzo de 2022, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez aceptó la autonomía de Marruecos sobre el Sáhara en un giro histórico sin precedentes. Quince días después realizaba su primera visita a Rabat desde el principio de su mandato. Al mes de su entrevista con Mohamed VI, el Gobierno informaba de que el móvil del presidente del Gobierno y otros cuatro ministros habían sido infectados por el software espía Pegasus. Las «intrusiones» habían comenzado un año antes, en mayo de 2021, y se habían prolongado hasta principios de 2022.