'Cómo trabajaré, cuál será mi horario, qué jefe tendré'... Mire en esta empresa para saberlo
ResumenEste miércoles Yang Zhilin, fundador de Moonshot y Kimi, cumplía 34 años, precisamente el mismo día en el que SpaceX, el grupo aeroespacial de Elon Musk, anunciaba una opción de compra de la empresa de inteligencia artificial Cursor por 51.000 millones de euros. Hay una especie de hilo rojo que une a Yang Zhilin, Moonshot, Kimi y Cursor. Todos forman parte de la misma cadena de valor de la nueva IA: Moonshot, la firma fundada por Yang Zhilin en 2023, creó Kimi; Cursor ha reconocido que usó Kimi como modelo base para entrenar Composer 2, que es el cerebro que usa Cursor para ayudar a programar mejor... Todo este lío de hilos y coincidencias sirve para mostrar que Moonshot -y Kimi- no son cualquier cosa.
Este miércoles Yang Zhilin, fundador de Moonshot y Kimi, cumplía 34 años, precisamente el mismo día en el que SpaceX, el grupo aeroespacial de Elon Musk, anunciaba una opción de compra de la empresa de inteligencia artificial Cursor por 51.000 millones de euros. Hay una especie de hilo rojo que une a Yang Zhilin, Moonshot, Kimi y Cursor. Todos forman parte de la misma cadena de valor de la nueva IA: Moonshot, la firma fundada por Yang Zhilin en 2023, creó Kimi; Cursor ha reconocido que usó Kimi como modelo base para entrenar Composer 2, que es el cerebro que usa Cursor para ayudar a programar mejor... Todo este lío de hilos y coincidencias sirve para mostrar que Moonshot -y Kimi- no son cualquier cosa. La start up china no es relevante sólo porque en tres años haya alcanzado una valoración de 16.000 millones de dólares; ni porque sea imposible ignorarla en la historia global de la IA. Tampoco por su ADN de fundadores: al menos 50 personas en Moonshot AI han creado o se han unido antes a otras start up. Moonshot importa por sus modelos, pero también porque condensa en versión extrema varias tendencias globales a la vez: una empresa nativa de inteligencia artificial, trabajo con agentes de IA, una organización plana, presión sobre el talento júnior y un mercado laboral que ya no premia sólo la especialización. Dicho de otro modo, la empresa fundada por Yang Zhilin no es sólo otra start up de moda. Es una hipótesis sobre el futuro del trabajo; de los modelos de actividad que viviremos en los próximos años; y ofrece una predicción real de las nuevas profesiones, la organización y la gestión del tiempo en el futuro. Si quiere saber cómo trabajará en la era de la IA, cuáles serán sus horarios, cómo serán sus jefes y cómo debe adaptar su carrera, debería echar un vistazo a lo que se cuece en las oficinas de Moonshot. La empresa sirve como prototipo organizativo de la era de la IA. McKinsey define la "organización de agentes" como un nuevo modelo operativo en el que humanos y agentes virtuales colaboran para crear valor, y sostiene que equipos humanos de sólo dos a cinco personas ya pueden supervisar "fábricas" de 50 a 100 agentes especializados en procesos completos. La start up creada por Yang Zhilin no usa la IA sólo como una herramienta puntual, sino como parte central de su forma de trabajar. Sus agentes pueden investigar, redactar, analizar datos o preparar tareas en paralelo. Así, la empresa ya no funciona sólo mediante personas, departamentos y cadenas de aprobación, sino como una red en la que humanos y sistemas de IA colaboran constantemente. El cambio clave no es el producto, sino el modelo de organización. Moonshot dice mucho acerca de cómo trabajaremos. McKinsey señala que el 88% de las organizaciones ya usa inteligencia artificial de forma regular en al menos una función de negocio, pero que la mayoría todavía no la ha incrustado suficientemente en sus flujos de trabajo como para obtener beneficios materiales a escala empresarial. Sólo alrededor de un tercio afirma estar escalando sus programas de IA, y el uso de agentes sigue concentrado en pocas funciones. La compañía de Yang Zhilin resulta interesante precisamente porque parece ir un paso más allá que la media de las empresas: no añade inteligencia artificial a procesos heredados, sino que reorganiza el trabajo alrededor de ella. Esa diferencia entre "usar IA" y "trabajar desde la IA" marcará probablemente la frontera entre compañías que automatizan tareas sueltas y compañías verdaderamente nativas de inteligencia artificial. En estas empresas, la IA hace cada vez más trabajo operativo en paralelo: resume, analiza, programa y propone. La persona deja de ejecutar todo paso a paso y pasa a supervisar. Su papel es marcar reglas, revisar resultados, corregir fallos y decidir qué importa. La IA se convierte en la capa ejecutiva del trabajo. Moonshot, además, representa una empresa con poca jerarquía y poca burocracia, donde la gente habla directamente y decide más por hechos que por protocolos. Pero eso no la hace más fácil: exige empleados muy autónomos, capaces de trabajar con incertidumbre y pensar por ellos mismos. Cada persona debe aportar mucho valor real. Esa cultura está en sintonía con lo que detectan informes como los del World Economic Forum, que sostienen que, "de aquí a 2030, la disrupción estructural afectará al 22% de los empleos actuales, con 170 millones de nuevos puestos creados y 92 millones desplazados, y que casi el 40% de las habilidades requeridas en el trabajo cambiará". Subraya además que las habilidades tecnológicas crecerán con fuerza, pero que seguirán siendo cruciales las humanas: pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad, agilidad y colaboración. Eso encaja con la imagen de Moonshot como una empresa que premia menos el título o el rango y más la capacidad de aprender rápido, generalizar, y operar bien bajo incertidumbre. La empresa nativa de IA necesita profesionales que combinen competencia técnica con elasticidad mental. Esto significa que estas empresas no necesitarán sólo expertos capaces de crear grandes modelos de IA. También buscan profesionales que, sin ser investigadores, sepan usar la IA bien en su trabajo, evaluarla, combinarla con su especialidad y convertirla en productividad, decisiones útiles y resultados concretos de negocio. El laboratorio de Moonshot también nos dice que la IA premiará menos al profesional encerrado en una sola función y más al perfil híbrido que combine su especialidad con datos, tecnología, criterio de negocio y capacidad de trabajar con agentes. El profesional valioso sabrá dirigir sistemas, interpretar resultados y convertirlos en decisiones.