Ceuta, una convivencia hasta ahora exitosa
ResumenCeuta es un espacio singular dentro del conjunto de España. Una ciudad que presenta determinadas características que la diferencian de otros territorios, desde su composición demográfica y el peso de las distintas comunidades religiosas que en ella habitan, hasta su identidad colectiva como sociedad basada en la convivencia, en el reconocimiento del otro y en el sentimiento de pertenencia a España. En Ceuta, el peso de la población de religión musulmana resulta significativo si lo comparamos con otras sociedades. Aproximadamente el 45 % de la población ceutí profesa el islam, mientras que el resto está constituido por población cristiana, junto con comunidades minoritarias de tradición judía e hindú.
Ceuta es un espacio singular dentro del conjunto de España. Una ciudad que presenta determinadas características que la diferencian de otros territorios, desde su composición demográfica y el peso de las distintas comunidades religiosas que en ella habitan, hasta su identidad colectiva como sociedad basada en la convivencia, en el reconocimiento del otro y en el sentimiento de pertenencia a España. En Ceuta, el peso de la población de religión musulmana resulta significativo si lo comparamos con otras sociedades. Aproximadamente el 45 % de la población ceutí profesa el islam, mientras que el resto está constituido por población cristiana, junto con comunidades minoritarias de tradición judía e hindú. A esta diversidad religiosa se añade otra característica demográfica relevante: la reducida proporción de población extranjera residente en la ciudad, que se sitúa en torno al 5%, frente al 15% del conjunto de España. A diferencia de otros espacios caracterizados por una elevada diversidad como consecuencia de procesos migratorios recientes, en Ceuta esa diversidad se ha formado dentro de la propia estructura histórica y social de la ciudad y dentro del marco de una ciudadanía compartida. Mientras que habitualmente en el conjunto de España se suele relacionar a la población musulmana con la población extranjera, y se confunden nacionalidad y religión, en Ceuta ambas identidades no se contraponen, y es que el sentimiento de pertenencia a la nación española adquiere en Ceuta una especial relevancia y se configura como un componente fundamental de la identidad de los ceutíes, con independencia de su adscripción religiosa, incluidos evidentemente, los musulmanes ceutíes. Este rasgo identitario adquiere especial relevancia si se compara con otros territorios españoles en los que las identidades regionales han desplazado en parte a la identidad nacional. En Ceuta, por el contrario, el sentimiento de pertenencia a España constituye uno de los dos elementos centrales de su identidad. El segundo de los pilares definitorios de la sociedad ceutí es la convivencia. La convivencia de las diferentes comunidades religiosas entendida como fundamento para la cohesión social articulada sobre los principios de respeto mutuo, reconocimiento y aceptación de la diversidad. No se trata únicamente de una coexistencia derivada de la proximidad física, sino de un proceso social mediante el cual las distintas comunidades se reconocen como integrantes de una misma sociedad y de un mismo pueblo “caballa”. Los ceutíes han interiorizado que la estabilidad social y el futuro de la ciudad dependen, en buena medida, de su capacidad para mantener unas relaciones equilibradas entre las diferentes comunidades religiosas. La asunción de este compromiso se ha convertido en un elemento natural que junto con la implementación de políticas de reconocimiento ha favorecido la consolidación del actual modelo de convivencia. Las políticas de reconocimiento desarrolladas por los gobiernos de la ciudad durante las últimas décadas han contribuido a visibilizar y normalizar la diversidad religiosa. El hecho religioso no se plantea como una expresión de diferencia, sino como un elemento susceptible de contribuir a la cohesión social y al reconocimiento de la diversidad existente en la ciudad. Un ejemplo especialmente significativo se observa en cuestiones como el calendario laboral de Ceuta, en el que, junto a las principales festividades de tradición católica, se han incorporado como días festivos dos de las celebraciones religiosas más relevantes del islam. Este tipo de medidas constituye una manifestación concreta del reconocimiento institucional de la diversidad religiosa y refleja la voluntad de integrar las distintas tradiciones culturales y religiosas en el marco de una ciudadanía común. La convivencia en Ceuta no es una arcadia feliz, ha pasado por momentos de conflicto como puede suceder en cualquier sociedad compleja y esta de Ceuta lo es especialmente. Pero el resultado general debe calificarse como de modelo de éxito: cristianos y musulmanes reconociéndose no como extraños sino como parte de un mismo pueblo. La reciente crisis provocada por la acción hostil de Marruecos puede tener repercusiones sobre los dos valores sobre los que se basa la sociedad ceutí. Probablemente el sentimiento de pertenencia a España se verá reforzado, pero a buen seguro que el modelo de convivencia construido durante décadas por sus ciudadanos sufrirá ahora más ataques por parte de aquellos que nunca creyeron en él.