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El País ·

Los fuegos de Madrid, Ávila y Toledo obligan a evacuar o confinar a 90.000 personas: “La situación es endemoniada”

Resumen

Los incendios forestales que arrasan la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid siguen activos, aunque su avance es más lento. La extinción está siendo compleja y se ha visto dificultada por las fuertes rachas de viento. Tras varias jornadas de rápido avance, el domingo se lograron contener muchos de los frentes, aunque todavía se mantienen activas “varias cabezas” y los fuegos no pueden darse por perimetrados. Los esfuerzos se centran precisamente en esas “cabezas” y en intentar lograr su estabilización, al mismo tiempo que se protegen las poblaciones y se evita una fusión de las llamas de los dos grandes focos, cada vez más cerca.

Los incendios forestales que arrasan la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid siguen activos, aunque su avance es más lento. La extinción está siendo compleja y se ha visto dificultada por las fuertes rachas de viento. Tras varias jornadas de rápido avance, el domingo se lograron contener muchos de los frentes, aunque todavía se mantienen activas “varias cabezas” y los fuegos no pueden darse por perimetrados. Los esfuerzos se centran precisamente en esas “cabezas” y en intentar lograr su estabilización, al mismo tiempo que se protegen las poblaciones y se evita una fusión de las llamas de los dos grandes focos, cada vez más cerca. Un ataque coordinado contra los puntos que arden con más voracidad. “Hoy y mañana son unos días absolutamente centrales, porque a partir del miércoles las previsiones meteorológicas son realmente negativas [se espera una cuarta ola de calor que durará hasta el domingo] desde el punto de vista de actuar contra el fuego. Pero tenemos toda la confianza [...] Hay que ser positivos, tenemos control sobre la emergencia. Sí hay que reconocer que vamos despacio porque las circunstancias meteorológicas no nos están ayudando en absoluto”, es el balance del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desde el puesto de mando de Navalcarnero, en Madrid. Desde allí, la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, ha resumido la situación con una palabra: “Endemoniada”. La evolución, coinciden bomberos y autoridades, es positiva, aunque muy lenta, y el riesgo de reactivaciones es alto, sobre todo con la nueva ola de calor que llegará a la península el miércoles. La Unidad Militar de Emergencias (UME) los gestiona como un solo incendio y el Gobierno amplió la emergencia nacional a Toledo, donde se ha autorizado el realojo de nueve de los 11 municipios evacuados. Entre las tres regiones, hay afectadas ya 77.000 hectáreas y 90.149 evacuados o confinados, dato que se reducirá una vez se actualicen los realojados. Solo en Ávila, son 50.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor incendio y “el más agresivo” de la historia de España. En total, un perímetro de 280 kilómetros, según los datos de Protección Civil. Para entender la magnitud, dos datos: Ávila tiene una superficie total de unas 804.872 hectáreas, por lo que las afectadas por el fuego suponen un 6,21% del terreno de la provincia; y en Madrid, con 802.800 hectáreas, un 3,11% de la comunidad está siendo arrasada por las llamas. Por las noches, los bomberos aprovechan las bajas de temperatura y el aumento de la humedad para intentar estabilizar los fuegos y atajar, poco a poco, los focos más preocupantes, como el del Pantano de San Juan, en Madrid, o los de Mijares y Casillas, en Ávila. Los ojos puestos, otra vez, en el tiempo, y una sensación de optimismo prudente. Según el ministro, “la previsión meteorológica tampoco va a ser tan favorable como les gustaría”. Aun así, hay por delante dos días en los que “pueden ser proactivos”, ha matizado Grande-Marlaska. Y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha alertado, como ya hizo el domingo, de que “quedan horas difíciles” por esta nueva ola de calor. Ante la situación, el Gobierno ha anunciado que aprobará este martes en el Consejo de Ministros un decreto ley para ampliar la protección de los trabajadores y las empresas afectados por los incendios que afectan a distintos puntos del país. Esto supone una prestación extraordinaria que permitirá cubrir situaciones que hasta ahora no estaban contempladas, como la de trabajadores que no pueden acudir a su puesto porque han sido evacuados, han perdido su vivienda o carecen de servicios básicos. Las condiciones a las que se enfrentan los bomberos en la Sierra Oeste de Madrid ―25.000 hectáreas afectadas― y en Ávila sí son peores que las del domingo, pero mejores que las de los días previos. “Todavía no son tan malas como cuando se inició el incendio”, recalca a este diario Javier Armenteros, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunidad de Madrid. “Ahora vamos empeorando progresivamente”, añade. Preocupan las temperaturas: este lunes será el último día por debajo de los 35 grados y a partir del martes ascienden a los 38 grados, informa Victoria Torres. Otro factor clave es la humedad relativa: el aire estará “más seco que durante el fin de semana”, por debajo del 20% en las horas centrales. En Madrid, preocupan especialmente tres zonas: el entorno del río Cofio; los frentes de Cadalso de los Vidrios y Villa del Prado; y las urbanizaciones en la zona sur del embalse de San Juan, en el entorno del municipio de San Martín de Valdeiglesias. Allí se concentran los trabajos de extinción. El flanco este sí ha logrado estabilizarse, y los bomberos se afanan en enfriar progresivamente todo lo quemado. En la zona oeste, la más cercana a Ávila, el fuego “sigue dando la batalla”, según el delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín: “La situación sigue siendo muy compleja. En estos momentos, las actuaciones prioritarias se encuentran en el pantano de San Juan. Se está trabajando de una manera muy intensa con un despliegue extraordinario para frenar ese frente y evitar que pueda llegar a la población de Valdemaqueda (870 habitantes)”. En la región hay ya 13 municipios evacuados y tres confinados: en total son 31.865 las personas que duermen fuera de sus casas y 19.262 los aislados en sus pueblos. Una nota positiva: los 4.500 desalojados del camping de El Escorial han podido regresar. También los ancianos de la residencia de San Martín de Valdeiglesias han vuelto a su centro. El incendio de Burgohondo, en Ávila, también sigue descontrolado, pero se mueve más lento. Las noches no han sido sencillas, con rachas de viento que dificultan los trabajos hasta y con momentos de tensión, como el vivido en Sotillo, cuando las pavesas ―restos del fuego que el viento levanta y desliza― han atravesado volando una carretera que intentaban proteger los bomberos. Esta escena se ha repetido en otros puntos y preocupan especialmente Casillas (673 habitantes), donde se han quemado algunas instalaciones y viviendas, y Mijares (718 habitantes). El fuego se intensifica en zonas concretas y está más o menos controlado en otras. Es un trabajo quirúrgico, de contener, replegar cuando las llamas se avivan y volver a intentarlo. El fuego desatado el pasado miércoles tiene ya un perímetro aproximado de 160 kilómetros en ambas vertientes de la sierra de Gredos. El perímetro “es muy grande y también la superficie quemada”, ha explicado Alejandro Peñalvo, director técnico del incendio que se inició en Burgohondo. Aun así, la situación “bastante más favorable” de lo que se pensaba. Los trabajos realizados este lunes por el amplio dispositivo desplegado en el incendio del sur han dado frutos, según ha informado José Luis Gutiérrez, director técnico de extinción del operativo del Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León (INFOCAL). “Hemos tenido momentos de gran peligro, sobre todo defendiendo el entorno del puerto de Casillas, la entrada de la Reserva Natural -de Iruelas- y el Castañar de El Tiemblo, y también en el puerto de Mijares”, ha descrito. El mayor fuego de la historia de España ha obligado a desalojar en la región a 25.087 personas de 16 municipios y confinar a 8.735 de cuatro. A esto se suman los habitantes afectados en Toledo, también en emergencia nacional, donde hasta este lunes eran 6.200 los desalojados en 11 localidades. A última hora, Marlaska anunció que se autorizaba el realojo de nueve de ellos, tras solicitarlo el Gobierno de Castilla-La Mancha. Una buena noticia, al fin.