Junts recrudece la batalla con Aliança ante la crisis migratoria
ResumenJordi Turull, Míriam Nogueras y Salvador Vergés. Son los últimos dirigentes de Junts que han llamado a "confrontar" abiertamente con la Aliança de Sílvia Orriols y han vuelto a poner en el centro de su discurso la inmigración a menos de un año de las elecciones municipales, claves para dirimir la primera lucha directa entre ambos partidos. Una tónica dominante que coincide con la crisis de Ceuta, que los neoconvergentes han usado para reclamar de nuevo el traspaso de competencias en las fronteras y para exigir que Cataluña quede fuera del reparto de menores. El último en hacerlo ha sido Vergés, diputado en el Parlament y dirigente al alza dentro del partido.
Jordi Turull, Míriam Nogueras y Salvador Vergés. Son los últimos dirigentes de Junts que han llamado a "confrontar" abiertamente con la Aliança de Sílvia Orriols y han vuelto a poner en el centro de su discurso la inmigración a menos de un año de las elecciones municipales, claves para dirimir la primera lucha directa entre ambos partidos. Una tónica dominante que coincide con la crisis de Ceuta, que los neoconvergentes han usado para reclamar de nuevo el traspaso de competencias en las fronteras y para exigir que Cataluña quede fuera del reparto de menores. El último en hacerlo ha sido Vergés, diputado en el Parlament y dirigente al alza dentro del partido. Cercano a Carles Puigdemont, ha sido el que más claro ha hablado y ha pedido "confrontar" con "argumentos" a Aliança Catalana frente a voces como las de David Madí, ex dirigente CDC, quien se ha posicionado a favor de llegar posibles acuerdos con Orriols. Es decir, Vergés pide entrar en el cuerpo a cuerpo con la alcaldesa de Ripoll a nueve meses de los comicios locales. "Personalmente, creo que salir a confrontarlos, teniendo como tenemos nosotros las ideas claras y las carpetas bien trabajadas, es una buena opción", aseguró en una reciente entrevista a Efe. A renglón seguido, desgranó su propuesta en inmigración: condicionar la concesión de determinadas ayudas sociales a que los recién llegados "demuestren su capacidad de integración" en la sociedad catalana. De ejemplo puso prestaciones relacionadas con el acceso a la vivienda, que "deben ser un premio" por los "deberes" cumplidos. "Si la persona recién llegada no demuestra esta voluntad y capacidad de integración, estas prestaciones no deben estar a su alcance", zanjó tras asegurar que "los derechos más básicos", como la salud, se han de garantizar a cualquier inmigrante. Medidas que encajan con el ideario interno que maneja Junts sobre el endurecimiento de los requisitos a los inmigrantes para acceder a ayudas públicas. "Los partidos tradicionales seguramente no han hecho suficiente énfasis en temas como la inmigración o la inseguridad", añadió el dirigente como explicación al ascenso de Aliança. Y no es el único: la líder de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, también repite y propaga este argumento coincidiendo con la crisis de Ceuta, y ha puesto el foco en volver a exigir las competencias en inmigración y en insistir en que Cataluña debe quedar excluida del reparto de menores. "Cuando existen problemas y no hay soluciones, se genera malestar. Y cuando existe malestar, aparecen los extremos. Y nuestra responsabilidad es poder dar soluciones, porque si solucionamos un problema, a los extremos se les acaba el relato. Y si se les acaba el relato, se les terminan los votos", avisó Nogueras esta semana en alusión a Aliança. Una explicación calcada a la de Vergés que evidencia la batalla por el relato y la pugna abierta con el partido de Sílvia Orriols a las puertas de un nuevo curso político de alto voltaje. De hecho, ya habló de "confrontar" con la alcaldesa de Ripoll el secretario general de la formación, Jordi Turull, en el Consejo Nacional que Junts celebró tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la amnistía. En concreto, la cúpula neoconvergente apuesta por "confrontar políticamente todos aquellos proyectos que amenazan los valores" de su partido y liderar la "alternativa" al Govern de Salvador Illa. "Ha llegado el momento de dejar de reaccionar y volver a liderar. Hemos de confrontar políticamente a todos aquellos proyectos que amenazan los valores que representamos y el modelo de país que defendemos", proclamó Turull ante los principales cuadros de la formación, una estrategia que Junts pide llevar a cabo para contrarrestar los ataques de Aliança por el fracaso del 'procés' y las críticas hacia los "viejos" partidos independentistas. Sin embargo, la sombra de Orriols parece alargada a tenor de las encuestas y pese a la polémica por la contratación de su hija como policía local de Ripoll. El último sondeo de la Generalitat, publicado a principios de julio, supuso un golpe para los neoconvergentes: la fuerza independentista de extrema derecha pasaría a tener 23-25 escaños en el Parlament -por los dos actuales- en su segunda cita con las urnas en unas elecciones autonómicas y sería tercera por detrás del PSC y cuerpo a cuerpo con ERC. Por contra, Junts caería de la segunda plaza a la cuarta al dejarse por el camino casi 20 escaños (de 35 a los 16-18 que ahora pronostica el CEO). No solo eso. En la encuesta también se advierten cambios que explicar estas nuevas tendencias entre los catalanes: la inmigración es el segundo tema que más preocupa cuando hace dos años, en 2024, era el séptimo. Y el sondeo detecta que la transferencia de votantes de Junts a Aliança se ha ampliado -hay un trasvase de voto del 28%-, pero la formación de Orriols también capta un 23% de apoyos de personas que en anteriores comicios eligieron la papeleta de Vox.