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Feijóo promete una «limpieza a fondo y no un relevo» cuando Sánchez salga de Moncloa

Resumen

Era el mensaje que quería trasladar: «No será un relevo, será una limpieza a fondo». Alberto Núñez Feijóo quiso dejar claro en su balance del curso político —con la aspiración de que sea el último de la legislatura y en los próximos meses lleguen ... las elecciones que le conduzcan a La Moncloa— que no quiere heredar «los escombros» del sanchismo. Que su objetivo es una «reconstrucción nacional» a nivel institucional primero; pero también económica y social.

Era el mensaje que quería trasladar: «No será un relevo, será una limpieza a fondo». Alberto Núñez Feijóo quiso dejar claro en su balance del curso político —con la aspiración de que sea el último de la legislatura y en los próximos meses lleguen ... las elecciones que le conduzcan a La Moncloa— que no quiere heredar «los escombros» del sanchismo. Que su objetivo es una «reconstrucción nacional» a nivel institucional primero; pero también económica y social. Y que si llega al Gobierno el «cambio profundo» que demanda una mayoría se producirá. A partir de ahí hubo un segundo mensaje: «No vamos a fallar». El Partido Popular sabe que la espera está siendo larga para un amplio sector de la ciudadanía que, como dice su partido, considera que la legislatura nació muerta, agotada, por los pactos de Pedro Sánchez y los independentistas; y porque nunca llegó a tener una mayoría parlamentaria estable para gobernar. Por eso en toda la legislatura no se ha aprobado un Presupuesto.Pero ese camino todavía se está haciendo más largo desde hace dos años, cuando comenzaron a aflorar los casos de corrupción que rodean al Ejecutivo, al PSOE, a la familia del presidente y, de manera especialmente relevante, al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero , por todas las implicaciones que el caso tiene. Frente a esa ansiedad colectiva de que no suceda nada y Pedro Sánchez siga sin adelantar las elecciones, Feijóo aseguró que ahora sí, «la cuenta atrás ha comenzado». Con una de las frases de su discurso -pronunciado ante buena parte de plana mayor del PP en Génova- asumió la dimensión del encargo: «Probablemente sea el Gobierno con más tareas pendientes desde el primer Gobierno de Adolfo Suárez» y, para eso, reconoció, hay que prepararse «políticamente y emocionalmente».La idea de la reconstrucción lleva sobrevolando al PP meses. El líder del PP quiso insistir en que esa tarea «no consiste en echar a quien ha corrompido las instituciones, sino en garantizar que nadie pueda volver a corromperse». Feijóo repitió que el Gobierno actual «ha perdido toda autoridad moral» porque ya no la tiene «ni para hacer cumplir la ley» -ya que ni el Ejecutivo lo hace- «ni para gestionar el dinero público porque han robado», ni tampoco «para liderar un proyecto político común». El resumen del jefe de la oposición fue el siguiente: «Este Gobierno está políticamente acabado, parlamentariamente bloqueado y éticamente inhabilitado».Tras repasar los 16 procesos judiciales en marcha, las tres sentencias que ya existen -al ex fiscal general, al exministro José Luis Ábalos, y a David Sánchez, hermano del presidente- lanzó un primer compromiso gubernamental: «Hay que devolver la decencia al país». «Es absolutamente lamentable que todo sea parte de la cloaca. La Fiscalía General, la directora de la Guardia Civil, la Sepi, el Ministerio de Hacienda y el del Interior, Correos y los medios de comunicación públicos. Lo han manchado todo», reiteró, remarcando su compromiso con un plan integral de regeneración institucional que a ojos de Génova se ha convertido en la primera urgencia en España.El líder del PP señala a Sánchez como «nexo corruptor del PSOE» y deja claro que Zapatero pudo delinquir «gracias al Gobierno»Se detuvo a fondo en la investigación que afecta a Zapatero -imputado por seis delitos y que más de un mes después sigue sin explicar la procedencia de las joyas que la UDEF encontró en su despacho de la calle Ferraz-, criticó duramente su relación con dictaduras como la de Venezuela, y dejó claro que «sus gestiones se convirtieron en decisiones» gracias al Gobierno de Sánchez. «Porque le dieron todo su apoyo», repitió. «Sin el Gobierno, Zapatero no habría podido delinquir», volvió a decir, repitiendo una de las aseveraciones que el partido lleva meses defendiendo: «Sánchez es el nexo corruptor del PSOE». Y fue más allá asegurando que el presidente es, de hecho, «el señor X» de la corrupción con la Moncloa «como epicentro» de todos los casos.«La relación con Abascal es correcta, fluida y cortés», dijo, evitando dar por segura una alianza nacional con Vox en el futuro gobiernoLa alternativaEn mitad de lo que calificó también como una parálisis absoluta del Gobierno, Feijóo insistió en que es necesario que «el país vuelva a funcionar», citando cinco ámbitos prioritarios en un futuro gobierno encabezado por el PP: vivienda -prometió la construcción de un millón-, sanidad, infraestructuras -con el compromiso de devolverle al país lo que un día fue el AVE y recordando la peor cara del estado del sistema ferroviario con la tragedia de Adamuz-; inmigración -asegurando que se recuperará el control de las fronteras y cargando nuevamente contra la regularización masiva del Gobierno y, en otro plano, contra los efectos de la instrucción que amplía el perímetro de la nacionalidad de los nietos exiliados por la Guerra Civil y que para el PP es ilegal- y otras grandes reformas pendientes como un nuevo modelo de financiación o una estrategia real de prevención contra los incendios, cuando el mapa de las superficies calcinadas no deja de crecer en la primera parte del verano.En el marco del balance, Feijóo puso en valor los resultados electorales del PP en las cuatro autonomías donde se celebraron elecciones - Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía - y aseguró que los pactos firmados con Vox «son públicos, conocidos y no encapuchados», a diferencia de los que hizo Sánchez. Defendió la prioridad nacional pactada con el partido de Santiago Abascal en los términos estrictos de los acuerdos -y que se resumen en el arraigo- aunque evitó hablar de una normalización total de los pactos con Vox mirado al plano nacional. Es una asignatura pendiente después de que en el último congreso tratara de cerrar esa puerta. Feijóo sí dijo que su «prioridad política es el cambio», que lo fundamental será tener «un gobierno muy fuerte y sólido» para hacer frente a los retos, y reconoció que su relación con Santiago Abascal goza de buena salud: «Es correcta, fluida y cortés».Aseguró que «devolverá la decencia al país» y se comprometió en cinco ámbitos: vivienda, sanidad, inmigración, infraestructuras y grandes reformasCon todo, tuvo la oportunidad de naturalizar por completo una futura alianza y no quiso hacerlo. Como tampoco entró de lleno a una reflexión -que muchos dirigentes en el partido también reclaman- sobre por qué con todos los escándalos de corrupción que existen y el debilitamiento del Gobierno, el PP sigue en un porcentaje de voto similar al que logró en 2023 y no es capaz de sumar más apoyos. Feijóo despachó las críticas al respecto asegurando que se siente «razonablemente satisfecho» con lo que dicen los sondeos, e incluso reconoció que ve «milagroso» seguir en cabeza si los ciudadanos «se informan a través de RTVE y de otros medios públicos» y «a pesar de todo el aparato del Estado». «Seguimos ganando las elecciones cada vez que se producen. Tengo una encuesta que acabo de recibir y no estoy preocupado», volvió a decir irónico el jefe de la oposición.