El 14 de julio más caliente en Francia
ResumenEste año la Fiesta Nacional francesa viene cargada de motivos para celebrar por partida triple. Por la tarde, etapa del Tour en pleno Macizo Central, con Paul Seixas soñando con firmar una gran actuación. Por la noche, Francia se mide a España en semifinales del Mundial, con pitido inicial en Dallas a las 21.00, y los franceses desando colarse en la final. Y todo ello en plena fiesta nacional en el país.
Este año la Fiesta Nacional francesa viene cargada de motivos para celebrar por partida triple. Por la tarde, etapa del Tour en pleno Macizo Central, con Paul Seixas soñando con firmar una gran actuación. Por la noche, Francia se mide a España en semifinales del Mundial, con pitido inicial en Dallas a las 21.00, y los franceses desando colarse en la final. Y todo ello en plena fiesta nacional en el país. En Francia el 14 de julio se vive a fondo, gane quien gane. Baile en los pueblos hasta que amanece, plazas a reventar de gente, fuegos artificiales con la Torre Eiffel de fondo iluminando el cielo de todo el país. Antes de todo eso, por la mañana, el desfile militar recorre los Campos Elíseos como manda la tradición, año tras año. Pero esta vez el deporte le pone la guinda a la fiesta. Un buen día de Seixas en la carretera y una victoria de la selección frente a España convertirían la jornada en algo redondo, de esas que se recuerdan. La combinación de orgullo patrio, ciclismo y fútbol deja al país entero con ganas de salir a celebrar por partida triple. Ya se notó el ambiente en Burdeos, unos días antes. La ciudad se echó a la calle para ver pasar la carrera pese al calor sofocante y poco después los bares sacaron las pantallas a las terrazas para seguir el España-Bélgica. El fútbol también se coló en la caravana ciclista los días previos. Los corredores noruegos del Uno-X subieron al podio de salida en Périgueux luciendo camisetas de su selección y montaron una pequeña celebración con aire vikingo, contagiando el ambiente mundialista incluso entre el pelotón. Así que Francia pasará de las bicicletas al balón en cuestión de horas: primero las carreteras exigentes del Macizo Central, con Seixas como aspirante, y después toda la atención puesta en Dallas, donde el equipo nacional puede confirmar su billete a la final... si España no está a la altura. Las declaraciones de Lamine Yamal han corrido como la pólvora al otro lado de los Pirineos. El extremo español dejó claro que no le teme a Francia y recordó, con tono desafiante, que ya la eliminó en la pasada Eurocopa, lo que provocó una respuesta serena de Ibrahima Konaté, quien prefirió no entrar al trapo y subrayó que España es un equipo peligroso en su conjunto, no solo por Yamal. En los mentideros franceses se ha interpretado la salida de Yamal como parte del pique habitual previo a un partido grande, sin mayor sobresalto: el vestuario galo ha optado por la cautela y por centrarse en su propia preparación antes que en la guerra de declaraciones. Muy distinto ha sido el eco de las palabras de Rajoy. La frase incluida en su columna, en la que remataba con un "eso sí, sin franceses" al analizar la clasificación española, ha encendido una polémica política de calado en ambos países, con acusaciones de racismo desde el Gobierno francés y desde el propio Ejecutivo español. En Francia la controversia se ha seguido con extrañeza e indignación a partes iguales, especialmente al conocerse los orígenes de varios internacionales españoles, y ha terminado contaminando la previa de la semifinal más allá de lo estrictamente futbolístico, con el propio Rajoy defendiéndose de las críticas y asegurando que no piensa "ponerse al nivel" de quienes le acusan. Los fuegos artificiales están en cualquier caso asegurados desde el principio, como cada 14 de julio. Pero esta vez el ánimo con que se contemplarán podrían alterarse según los resultados deportivos. Pocas veces la fiesta nacional francesa puede tener tantos motivos para prolongarse hasta la madrugada.