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El Mundo ·

Muere el 'Tío Cirilo', el inventor del 'Ciripolen', la viagra de Las Hurdes por la que se interesó hasta el Rey Juan Carlos

Resumen

"Si quieres hacer el amor tres veces todos los días, Ciripolen por la mañana, por la noche y al mediodía". No había redes sociales y el marketing andaba aún en pañales en nuestro país. Pero con lemas como éste, insertados en grandes carteles de carreteras o en atractivos rótulos en cientos de bares, el Ciripolen se convirtió en producto tan famoso y atractivo por el que se interesó hasta el Rey de entonces, Juan Carlos I. El afrodisiaco creado en Las Hurdes (Cáceres) estaba por todos lados (hasta en las camisetas del Rayo Vallecano, entonces en Primera División) y su creador, el entrañable Cirilo Marcos Domínguez, conocido como el Tío Cirilo (fallecido anoche a los 91 años), iban de plató en plató, de sarao en sarao, para divulgar su famosa pócima afrodisiaca natural (mezcla de leche, cacao, miel, polen o jalea real junto a algunas hierbas del monte hurdano).

"Si quieres hacer el amor tres veces todos los días, Ciripolen por la mañana, por la noche y al mediodía". Año 1991. No había redes sociales y el marketing andaba aún en pañales en nuestro país. Pero con lemas como éste, insertados en grandes carteles de carreteras o en atractivos rótulos en cientos de bares, el Ciripolen se convirtió en producto tan famoso y atractivo por el que se interesó hasta el Rey de entonces, Juan Carlos I. El afrodisiaco creado en Las Hurdes (Cáceres) estaba por todos lados (hasta en las camisetas del Rayo Vallecano, entonces en Primera División) y su creador, el entrañable Cirilo Marcos Domínguez, conocido como el Tío Cirilo (fallecido anoche a los 91 años), iban de plató en plató, de sarao en sarao, para divulgar su famosa pócima afrodisiaca natural (mezcla de leche, cacao, miel, polen o jalea real junto a algunas hierbas del monte hurdano). La fama le cayó encima. Con sus luces y sus sombras (el engaño de un socio lo dejó en la ruina años después): "A mí, aparte de la fama, no me quedó mucha cosa", reconoció a EL MUNDO en 2016. Para saber másExcesos. Hugh Hefner llegó a tomar tanta viagra que se quedó sordo, según su viuda CrystalRedacción: LUIS FERNANDO ROMO Hugh Hefner llegó a tomar tanta viagra que se quedó sordo, según su viuda Crystal Hijo de Anastasio (conocido como tío Picho) y María, fue comerciante y poeta famoso en la comarca. Hermano entre dieciséis hermanos. Marido de Piedad, padre de seis hijos, y trabajador incansable en cualquier oficio para sacar adelante a su familia. Hizo de todo. Hasta se fue solo a Holanda a trabajar en un matadero; luego volvió y se hizo taxista, apicultor, carnicero, hasta que por fin abrió su bar-restaurante en su pueblo natal (Las Mestas, de 17 habitantes empadronados). Fue después de un viaje a La Habana, a ver a unas primas, hijas del hermano de su padre, cuando regresó con problemas de estómago al comerse todo el marisco que no había comido nunca. su colesterol y el ácido úrico lo tenía por las nubes. Nunca le gustaron los médicos por lo que se puso a buscar remedio por su propia cuenta. Tampoco había farmacia en el pueblo. Ni centro de salud. De la necesidad, virtud. Él mismo se elaboró una pócima, un jarabe para aliviar los dolores: "Mi padre siempre nos decía que había que tomar polen y miel para estar sano". Se encontró mejor, bajó los niveles detectados y empezó a compartirlo con familia, con amigos, en su bar. Cirilo Marcos Domínguez, el 'Tío Cirilo'EM De aquella mezcla obtuvo una bebida energética que la bautizó -dio en la diana por su potente nombre comercial- como Ciripolen, que fue envasado por una multinacional. Explica su familia que fue una tarde cualquiera en su bar, con un amigo que pilotaba las avionetas que fumigaban la zona, quien le dijo: "¡Ciri, échame un polen!". Y ahí, salió el sello distintivo, fulminante, arrollador. El éxito fue inmediato. A la gente le sentaba bien. Les daba energía. Les daba alegría. Y corría el rumor de que además tenía efectos afrodisíacos. Comenzó a correrse primero la voz entre los parroquianos y numerosos vecinos comenzaron a acudir al bar de Cirilo en busca de la receta mágica. Cada vez desde más lejos, conforme corría la leyenda hiperbolizada de que te hacía viajar al elixir del amor (la previagra que irrumpiría años más tarde). La bebida llegó a distribuirse en las cárceles para rejuvenecer a los presos, pero no como un afrodisiaco, como él mismo confesó, sino que "como un reconstituyente del ánimo, para subirles la moral y la energía que necesitan para aguantar su condenas". El 'Tío Cirilo' con María Teresa CamposEM De 1991 en adelante, lo que comenzó siendo artesanal se convirtió en una mercancía muy grande, quizás demasiado grande para el protagonista. De Las Mestas a toda España en tetra briks de 200 ml. Autobuses enteros llegaban a su bar a probarlo. Periodistas, radios, televisiones. María Teresa Campos, Pepe Navarro, José Luis Coll como recuerdan hoy sus familiares en su despedida. Fiestas en las mejores salas de España que lo querían a él como reclamo. Hasta el Rey Juan Carlos insistiendo en parar en su bar, cuando no estaba previsto en la agenda, en su visita oficial a Las Hurdes en 1998. Hasta participó en varias Vueltas Ciclistas a España como patrocinador. Del éxito monetario, de la fama, momentánea, a los problemas. El dinero llama a problemas, a deslealtades. Lo tuvo con un socio -que acabó en prisión- en esta romántica (al principio) aventura. Lo engañaron. Tanto éxito, tanta fama, tantas ventas, pero no veía el dinero, o no todo el que se estaba generando porque apenas le dio para ampliar su bar, convertirlo en restaurante y construir una casa rural. Tío Cirilo volvió a sentirse solo, añadiéndole a la pócima ahora un poco de alcohol para que se conservara. Y comenzó a empezar de cero, de pueblo en pueblo, de feria en feria, de mercadillo en mercadillo, con su furgoneta. Nunca quiso vender la patente, aunque vinieron americanos y grandes compañías. Ciripolen era suyo. Muy suyo. Se había convertido en el mejor embajador de Las Hurdes, con esos impagables minutos de publicidad en los programas de la época (hoy no encontraría apenas hueco con tanta política), presumiendo siempre de sus raíces. Presumiendo siempre de su tierra en cada plató, con esa mirada amable, un personaje dicharachero, afable, gran conversador, muy educado y con muchas dotes de humor fino: "Tómate el ciripolen, haz el amor y no escuches a Alfonso Guerra". Las teles se lo rifaban. Contaba que muchas mujeres le trababan como si fuera un doctor y le contaban sus intimidades. Muchos matrimonios que tenían dificultad para engendrar hijos acudían a él como última tabla de salvación. Se llevaban litros y litros de la pócima mágica. Quedará en su legado que no hizo daño a nadie, sino que, al contrario, otorgó con su famoso brebaje esperanza y felicidad a los demás, levantado el ánimo a los hombres y haciendo sentirse feliz a las mujeres. Era el Tío Cirilo, todo un icono de aquella romántica España rural hoy, seguramente, desaparecida.