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El País ·

Ceuta recobra parte de la calma en medio de la tensión política

Resumen

Ceuta ha recobrado parte de la calma robada con la entrada multitudinaria de miles de marroquíes en una crisis de cifras inéditas. Por las calles del centro y cerca de la frontera de El Tarajal todavía se veían este sábado jóvenes con bolsas deambulando de un lado para otro, pero en grupos mucho menos numerosos que en las horas previas. En los días precedentes, hasta 60.000 marroquíes lograron pisar la ciudad autónoma —con el jueves como la jornada de llegadas masivas con números nunca antes registrados—, pero desde el viernes los migrantes han ido volviendo por el mismo camino. Los accesos se han frenado desde Marruecos y se han registrado algunos intentos de grupos de unos “200 o 300 jóvenes”, según fuentes consultadas.

Ceuta ha recobrado parte de la calma robada con la entrada multitudinaria de miles de marroquíes en una crisis de cifras inéditas. Por las calles del centro y cerca de la frontera de El Tarajal todavía se veían este sábado jóvenes con bolsas deambulando de un lado para otro, pero en grupos mucho menos numerosos que en las horas previas. En los días precedentes, hasta 60.000 marroquíes lograron pisar la ciudad autónoma —con el jueves como la jornada de llegadas masivas con números nunca antes registrados—, pero desde el viernes los migrantes han ido volviendo por el mismo camino. Los accesos se han frenado desde Marruecos y se han registrado algunos intentos de grupos de unos “200 o 300 jóvenes”, según fuentes consultadas. El ingreso multitudinario, que ha dejado al menos 67 víctimas mortales, tuvo en vilo a la ciudad, con el Ejército desplegado y la Guardia Civil organizando los enormes flujos humanos. La olla a presión en la que se convirtió Ceuta comienza a aliviarse, al tiempo que empieza a subir la tensión política. “No estamos en normalidad. Todavía hay varios miles de personas que deben ser retornadas”, ha subrayado el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en un acto con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Las tiendas, los bares, las gasolineras, todos los negocios que cerraron a cal y canto han ido reabriendo tímidamente y algunos comercios de alimentación vendían productos a los migrantes que se agolpaban en las rejas, desde donde podían recogerlos (pues los tenderos no se arriesgaban a que entraran decenas de personas a la vez en su establecimiento). Lejos del centro de la ciudad y de la frontera, que ocupaba todas las miradas, algunos de los jóvenes, como Zakariya, de 27 años, se quejaba de que habían pasado dos días sin comida ni agua y advertía de su determinación de no marcharse de la ciudad. “Dos días más y la gente mata a otra gente”, resumía. “Si hubiera seguido así, la gente habría robado, yo habría robado, para comer”, justifica. Zakariya, oriundo de Casablanca y que chapurrea español, va sin camiseta. Hace cola junto a una veintena de jóvenes que esperaban en la puerta de un estanco cercano a la tranquila barriada residencial José Zurrón. Manuel S., el propietario, está dentro del comercio. Como si fuera un portero, se encarga de abrir y cerrar la puerta con llave cuando vienen los clientes habituales. A ellos les dejaba pasar de dos en dos. “No hemos tenido incidentes, comprendemos que tienen que comer y tienen sed. Los chavales no tienen la culpa”, aporta. “Vienen con su dinero, se llevan agua, tabaco, galletas”, detalla. El comerciante y otros vecinos, se quejan de que la Policía Local les esté pidiendo a los comercios pequeños que cierren, mientras que están controlando la seguridad en supermercados más grandes. Por la avenida Virgen de África, donde se encuentra el comercio, cuatro policías nacionales están preguntando a otra hilera de migrantes en la puerta de un supermercado Covirán si tienen euros. En caso afirmativo, les permiten el acceso. En las calles de esta barriada, y en las inmediaciones, los migrantes pasan el rato a la sombra, se refrescan y se asean en parques, como el de la Plaza Nicaragua, donde muchos jóvenes ceutíes suelen reunirse los fines de semana. En la cara de algunos vecinos se advierte un debate entre ayudarles y el miedo que les genera que sigan rondando por sus calles y la situación se descontrole. En algunas barriadas, como Rosales, aseguran que han intentado entrar en sus casas y quitarles ropa. En el barrio Juan Carlos I, conocido como La Pantera, reconocen que se organizaron para echarles, amenazándoles con palos, para que se fueran a otro lado. En las primeras horas de la mañana, los vídeos de los ciudadanos mostraban cómo los militares del Ejército desplegado en Ceuta y los agentes de la policía pastoreaban hasta la frontera, donde han seguido saliendo algunos cientos de personas durante este sábado. Algunos soldados han entrado en los barrios dando instrucciones con altavoces. Trabajaban para despejar las calles y empujando a los inmigrantes a retornar. Los centros de menores de la ciudad, a cargo del Gobierno ceutí, ya empiezan a atender a los niños que se acercan a sus instalaciones o que traslada el Ejército y la Policía. “Todavía es pronto para hacer una estimación de los que hay”, mantienen fuentes de la ciudad autónoma. Se les está ofreciendo una atención “de urgencia”, proporcionándoles lo básico, comida, ropa, cobijo, como ocurrió con la gran llegada de 2021. “Se les intenta recoger, algunos se quedan y otros escapan porque tienen miedo, igual que ocurrió entonces”. Además del cierre de la frontera por parte de los agentes marroquíes completado por la tarde, las fuerzas de seguridad españolas han desplegado desde primera hora de la mañana una barrera neumática de unos 500 metros de longitud junto al espigón fronterizo del Tarajal, entre Ceuta y Castillejos, para frenar aún más la llegada de migrantes y “dar una respuesta coyuntural a la espera de ver exactamente qué modificaciones legales tenemos que hacer”, señaló el presidente del Gobierno el viernes. El Ejecutivo de Pedro Sánchez achaca buena parte del problema a la sentencia del Tribunal Supremo emitida hace tres semanas, en la que el alto tribunal veta las devoluciones en caliente a migrantes interceptados en alta mar que pretendan entrar a nado a las ciudades autónomas, como interpretación de las leyes. El Gobierno también atribuye la entrada masiva a las “mafias” que trafican con personas. En esos motivos insistió el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, este sábado, desde la ciudad autónoma tras reunirse con responsables del operativo. El ministro destacó la colaboración de Rabat, subrayó que Marruecos “no es una amenaza” y ensalzó que La Moncloa ha revertido “la situación en 24 horas”. En Melilla, el Gobierno reabrió progresivamente la frontera en el paso de Beni Enzar, con el foco puesto en la Operación Paso del Estrecho (OPE) “por motivos humanitarios”, después de que en la madrugada del sábado un millar de personas intentaran pasar a la ciudad autónoma, pero fueran contenidas por los agentes marroquíes. Hasta las siete de la tarde de este sábado, cerca de 600 vehículos habían salido ya a Marruecos mientras que cerca de 200 habían entrado. Fuentes de la Delegación de Gobierno informaron que “la situación en la frontera” seguía “tranquila” y que, “por cuestiones de seguridad, la apertura se está llevando a cabo de manera gradual”. A Ceuta aún le falta pulso. Coger un taxi es todavía complicado. Los hoteles están llenos de policías y equipos de seguridad y rescate especializados, así como forenses y personal que se ha trasladado desde la Península para colaborar en la recogida de cadáveres y su identificación. Tampoco faltan periodistas llegados de todas partes que ha tendido sus trípodes frente al puesto fronterizo para grabar cómo esta mañana se colocaba la cuerda de boyas que prolongará el espigón mar adentro, de modo que se dificulte la entrada de migrantes como ha ocurrido estos días. Los que lo intenten a nado tendrán que ir más lejos todavía, a mar abierto. Todo ello, como advierten las ONG humanitarias, solo contribuye a tener más muertos bajo el agua, pero para los Gobiernos son elementos disuasorios que, confían, eviten de nuevo una multitudinaria entrada como la del pasado jueves. De hecho, los trabajos de colocación de las boyas de contención acuática se mezclaban esta mañana con la labor de los agentes de la Guardia Civil que se afanaban en recuperar los cuerpos de personas que perdieron la vida en la llegada multitudinaria a Ceuta del jueves. Los agentes del Servicio Marítimo del instituto armado y los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas se bregaban en detectar y sacar del fondo a los fallecidos frente a la frontera de El Tarajal, donde numerosos periodistas, muchos de medios internacionales, graban las labores y retransmiten en directo sus movimientos. Esta crisis humanitaria también ha visto las puertas de las iglesias cerradas, pero esta mañana, en el centro de la urbe, alguna lucía pendones de terciopelo y había engalanado su interior para conmemorar a la Virgen de África en su día grande. Los actos religiosos pueden celebrarse, pero la feria en honor de la patrona se ha cancelado. La presidencia de la ciudad pidió disculpas y comprensión a los ciudadanos y a los empresarios, muchos de los cuales sumarán pérdidas por este contratiempo. Mohamed, uno de los taxistas de la ciudad, celebraba que alguien se estuviera bañando en el mar después de tanta desgracia y se consolaba con que, la presencia de periodistas, les estuviera dando trabajo. Mientras se apacigua la situación en Ceuta, se empieza a calentar la bronca política. Tras exigir durante las últimas horas que se reforme la ley de extranjería para “para garantizar el rechazo en frontera en las entradas por vía marítima” y solicitar además la comparecencia urgente de Pedro Sánchez en el Congreso por la crisis de Ceuta, Feijóo ha viajado este sábado a la ciudad autónoma. El líder popular ha comparecido con el presidente de la ciudad, de su mismo partido, y ha criticado con dureza al presidente del Gobierno. Feijóo ha asegurado que la entrada de miles de personas es una “ocupación premeditada” de la que La Moncloa tenía conocimiento y ha culpado al Ejecutivo de una “España invadida” por la regularización masiva de inmigrantes irregulares, informa Virginia Martínez. Desde el PSOE, su portavoz Montse Mínguez ha censurado el “oportunismo político” de los populares. Este domingo, será el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien se traslade a Ceuta tras anular el viaje para la investidura en Colombia del ultra Abelardo de la Espriella.