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"Cómo co** se entera MARCA de todo"

Resumen

El exabrupto que encabeza esta página restalló en la planta noble del Bernabéu este pasado miércoles. MARCA acababa de dar otra exclusiva, una más, que ponía Valdebebas patas arriba: Valverde y Tchouaméni habían estado a punto de llegar a las manos. Lejos de que ese día el club mostrase preocupación ante este gravísimo incidente, se eligió el mal camino de lanzar una furiosa caza de brujas para intentar descubrir nuestras fuentes. Así, esa tarde y mediante canales oficiosos se restó gravedad a la pelea, se disfrazó como “asuntos propios del fútbol” y se aseguró (¡!) que “los dos han acabado de inmediato bromeando en el vestuario junto a los demás compañeros”.

El exabrupto que encabeza esta página restalló en la planta noble del Bernabéu este pasado miércoles. MARCA acababa de dar otra exclusiva, una más, que ponía Valdebebas patas arriba: Valverde y Tchouaméni habían estado a punto de llegar a las manos. Lejos de que ese día el club mostrase preocupación ante este gravísimo incidente, se eligió el mal camino de lanzar una furiosa caza de brujas para intentar descubrir nuestras fuentes. Así, esa tarde y mediante canales oficiosos se restó gravedad a la pelea, se disfrazó como “asuntos propios del fútbol” y se aseguró (¡!) que “los dos han acabado de inmediato bromeando en el vestuario junto a los demás compañeros”. Al tiempo, desde el club se puso en busca y captura a quienes lo habían contado. Las agrias amenazas, síntoma del absoluto desgobierno, el caos interno y la atmósfera desquiciante que se ha instalado en el Real Madrid, no surtieron gran efecto. Porque sólo un día más tarde, el jueves, Valverde y Tchouaméni volvieron a enzarzarse y otra vez en primicia de alcance mundial, muy poco después de que el asunto se conociera en los despachos del Bernabéu, MARCA informaba a todo el planeta en nueva exclusiva de lo sucedido. “¡Cómo coño se entera MARCA de todo!” se volvió a escuchar, más alto. Música de violín para los oídos de mis periodistas. La maquinaria en busca de las gargantas profundas se intensificó ayer. Al Madrid le interesaba ocultar todo este descontrol, este caos, y que no llegase a conocimiento de los socios. Si MARCA no lo hubiera desvelado seguramente no hubiera pasado nada. Todo se habría considerado internamente como “algo normal”. Tremendo. Posiblemente no habría ni expediente, ni sanción, ni reprimenda. Todo continuaría por la senda errática de los últimos meses. Pero el socio tiene derecho a saber. Y en MARCA encuentran quien se lo cuenta. Al menos, nuestra información ha servido para que el club se ponga serio (y con JAS de nuevo al frente, recuperando el status perdido ante Anas Laghrari). Medio millón de sanción evitará un tercer round. Pero la verdadera multa la impondrá el Bernabéu. § En este escenario resulta atronadora la ausencia de Florentino. Empieza a ser un clamor la opinión de que el club se le ha ido de las manos. No tiene explicación que nunca dé la cara. Las vías de agua surgen sin parar desde hace tiempo. Y el presidente, para desconcierto del socio, no asoma. Lo que faltaba ahora es su decisión (anunciada oficiosamente) de no ir con el equipo a Barcelona. De dejar abandonada la nave en medio de la mayor tormenta imaginable. El capitán del barco no puede esconder la cabeza bajo la almohada cuando arrecian los truenos. Debería reconsiderar su postura y (salvo causa mayor) estar en el palco del Clásico, aguantando la dura posibilidad de que el Barça entone el alirón en directo. Aún está a tiempo de repensar su intención, decir que en ningún momento se había planteado no ir y estar donde debe.