"Sácame de aquí que no quiero morir": la odisea de los 20.000 marineros varados por el bloqueo de Ormuz
ResumenDispuesto a seguir presionando a EEUU para que levante el bloqueo contra sus puertos, Irán declaró el miércoles la captura de dos buques que transitaban "sin autorización" por el Estrecho de Ormuz, tras lanzar ataques contra al menos tres embarcaciones. La escalada de tensiones entre ambos países ha paralizado el tránsito por esta vía crucial para el comercio, dejando a más de 2.000 barcos varados en el Golfo Pérsico. La mayoría lleva más de un mes atrapados en esta geografía, ya sea en puertos de países árabes o en aguas internacionales. Según la Organización Marítima Internacional (OMI) hay petroleros, buques de carga e incluso cruceros, convertidos en prisiones flotantes para 20.000 marineros que han sufrido el fuego cruzado y ahora la incertidumbre de la tregua.
Dispuesto a seguir presionando a EEUU para que levante el bloqueo contra sus puertos, Irán declaró el miércoles la captura de dos buques que transitaban "sin autorización" por el Estrecho de Ormuz, tras lanzar ataques contra al menos tres embarcaciones. La escalada de tensiones entre ambos países ha paralizado el tránsito por esta vía crucial para el comercio, dejando a más de 2.000 barcos varados en el Golfo Pérsico. La mayoría lleva más de un mes atrapados en esta geografía, ya sea en puertos de países árabes o en aguas internacionales. Según la Organización Marítima Internacional (OMI) hay petroleros, buques de carga e incluso cruceros, convertidos en prisiones flotantes para 20.000 marineros que han sufrido el fuego cruzado y ahora la incertidumbre de la tregua. Retenidos desde hace semanas, en muchas embarcaciones escasea la comida fresca y el agua potable. Algunos buques pueden producir agua desalinizada a bordo, pero toda actividad se paraliza si el barco no está navegando. La escasez ha forzado a muchos tripulantes a pescar o recoger agua de los refrigeradores para ducharse y lavar la ropa, mientras que obtener víveres de puertos cercanos, se ha convertido como en toda zona de guerra, en puntos de contrabando con precios desorbitados. Desde el inicio del conflicto, cerca de 2.000 marineros atrapados en el Golfo han acudido a la Federación Internacional de Trabajadores de Transporte (ITF), que defiende los derechos de los trabajadores navales- por falta de provisiones, impago de salarios o pidiendo su repatriación. Un buque de carga navega el miércoles por el Golfo Pérsico en dirección al Estrecho de OrmuzAP "Son problemas habituales entre los marineros, pero se han acentuado durante la guerra y nos encontramos ante un gran volumen de trabajadores en la misma situación", explica a EL MUNDO Mohamed Arrachedi, coordinador de ITF en el mundo árabe e Irán. "Todas las llamadas que recibimos son de una gran carga emocional, la gente llora por teléfono, piden, 'sácame de aquí, por favor, que solo quiero ir a casa, que no quiero morir. Sácame de aquí'. Pero el marinero de tanto nervio no te dice ni siquiera el nombre del barco. Yo les pido antes de que corten la llamada el nombre del barco y en qué puerto están", describe. "La llamada no siempre es clara y en ocasiones el marinero no sabe inglés. Ahora justo tenemos un caso en el mar de Omán de un barco que se iba para Irán, dos chicos jóvenes, once meses sin cobrar. Esto es del domingo y todavía estamos trabajando en ello, no logramos contactarlos, estamos hablando con las autoridades marítimas para ver si el barco sigue ahí", explica. El teléfono de Arrachedi no para de sonar desde que empezó la guerra, con llamadas de auxilio desde todos los puntos del Golfo Pérsico. El coordinador de ITF recuerda que cualquier marinero cuyo barco esté adscrito a convenio colectivo tiene derecho de "descolgarse", abandonar la embarcación cuando quiera y el armador está obligado a pagar una compensación y su repatriación. Esta es la actividad del estrecho de Ormuz actualmenteE.M Este derecho laboral -que no siempre se cumple- se ha convertido en una odisea para los miles de marineros atrapados en esta zona. ITF ha logrado contribuir a unas 400 repatriaciones desde que empezó la guerra, pero es un trámite que requiere la ayuda de una cadena de actores. "Hacernos llegar la petición de ayuda es en sí un problema", señala Arrachedi, porque muchos marineros se encuentran en aguas internacionales, sin acceso a internet o utilizando tarjetas de comunicación prepago. La mayoría de estos marineros atrapados son de Pakistán, India, Bangladesh, Filipinas, Egipto o Georgia. "Si son de Pakistán pueden ser repatriados por tierra a pesar de la guerra, pero el resto se tiene que hacer por vía aérea. Vamos mirando cada caso uno a uno", describe. Para la repatriación se debe tener en cuenta dónde se encuentra la embarcación, señala Arrachedi, que pueden ser aguas jurisdiccionales de un país o aguas internacionales; luego el armador debe tramitar la repatriación, pero este responsable necesita un agente en el país para hacer los trámites, lo que implica hablar con la autoridad portuaria e inmigración para tramitar en ocasiones, visados de tránsito. Muchos de estos marineros atrapados en el Golfo comparten consejos a través de chats, sobre cómo conseguir ayuda para regresar a su país, así como reclamar derechos a sus patrones o costear su viaje. Ante todo, el coordinador de ITF recuerda que no se puede obligar a los marineros a trabajar en circunstancias de guerra y se deben proteger sus derechos. "Si no, estaríamos hablando de esclavitud, trabajo forzoso. Desde que empezó el conflicto, el sentimiento de desprotección entre los marineros persiste". Desde que se desató la guerra el 28 de febrero, se han registrado más de una veintena de ataques contra buques comerciales en aguas del Golfo Pérsico y Omán, que han causado la muerte de 10 marineros y dejado otras decenas de heridos. "La preocupación es enorme entre los marineros y sus familiares, a pesar de las negociaciones", dice Arrachedi, en alusión a las conversaciones entre Teherán y Washington para poner fin al conflicto. El coordinador de IFT recuerda que "la guerra es real y los marineros la viven a diario" y describe las llamadas que ha recibido las últimas semanas, con marineros anclados en puertos, que relataban ataques en los puertos, que avistaban drones, bombardeos, explosiones a una milla de donde se encontraba su tripulación, entre otras situaciones. "No debemos olvidar que los marineros trabajan y viven en estos barcos. Se encuentran atrapados por la guerra y miles de estos marineros la sufren a diario", concluye.