La travesía en el desierto de María Patiño: “Llegué a ser incapaz de encender la tele porque me hacía daño”
ResumenMaría Patiño (Ferrol, 55 años) lloró mucho tras la cancelación de La familia de la tele, en el verano de 2025, y de su “secuela”, No somos nadie, a comienzos de 2026. Pero sus lágrimas no eran de tristeza por el fin de los programas de TVE y TEN —el formato en la pública solo duró un mes y medio—, sino de angustia por lo que estaba a punto de comenzar. “Una travesía del desierto”, recuerda la presentadora. Patiño, que trabaja desde que terminó la universidad, nunca había estado tantas horas, días, semanas y meses fuera de pantalla.
María Patiño (Ferrol, 55 años) lloró mucho tras la cancelación de La familia de la tele, en el verano de 2025, y de su “secuela”, No somos nadie, a comienzos de 2026. Pero sus lágrimas no eran de tristeza por el fin de los programas de TVE y TEN —el formato en la pública solo duró un mes y medio—, sino de angustia por lo que estaba a punto de comenzar. Lloraba porque sabía lo que le esperaba. “Una travesía del desierto”, recuerda la presentadora. Y no se equivocaba. Patiño, que trabaja desde que terminó la universidad, nunca había estado tantas horas, días, semanas y meses fuera de pantalla. Ha sido casi un año. En televisión, eso es mucho. Durante esta “travesía” ha pasado mucho tiempo en su casa, incapaz de ver la tele o de responder las llamadas de teléfono de sus compañeros. “Intentaba leer, pero no me concentraba. Intentaba dormir, pero no podía. Mi familia vive en Sevilla, pero no era capaz ni de coger el AVE para ir a verlos. Tuve que pedir ayuda psicológica”, reconoce. Empezó terapia y se refugió en el deporte. “Pero no podía estar siete horas en el gimnasio. Tenía que volver”. Y va a volver. En un par de semanas, regresará a la tele con una colaboración en Cara al show, el late night de Marc Giró en La Sexta. Es el comienzo de un nuevo comienzo. “Me ha salido un novio con el que me voy a acostar, pero en mi cama cabe más gente”, anuncia. Pregunta. ¿Cómo definiría este último año? Respuesta. Ha sido muy complejo. Los primeros meses fueron jodidos. Recién este verano, después de mucho trabajo personal, he empezado a disfrutar de nuevo. Afortunadamente, tengo unos ahorros que me han permitido llegar hasta aquí. Llevo una vida normal porque me he criado en una familia de clase media, con un padre militar y una madre ama de casa, y eso me ha ayudado mucho. P. ¿Qué ha sido lo más difícil en estos meses? R. Aceptar algo que no logro entender. No sé por qué he tenido que pagar este peaje. He tenido que trabajar mucho el resentimiento. P. ¿Resentimiento? R. Sí. He sentido rabia. He insultado sola en mi casa a quien quería y sin que nadie me viera. Llegué a ser incapaz de encender la tele porque me hacía daño. P. ¿Hay gente a la que consideraba amiga que le ha fallado? R. Yo realmente me he aislado. Me he protegido. No he querido compartir mi dolor. Por vanidad, arrogancia, protección o vulnerabilidad, durante un tiempo no cogí el teléfono a nadie de la profesión. Fui un poco egoísta, pero la gente que me quiere me ha entendido. Me conocen y saben que soy muy caracol: cuando estoy mal, me meto dentro. Cuento que estoy mal cuando ya lo he pasado. Odio el victimismo. P. ¿Quién la ha decepcionado? R. No sé si quiero hablar de decepción. Lo que más me ha sorprendido es gente que dijo que lo pasó muy mal trabajando conmigo en la época de Sálvame. Yo no notaba eso cuando estábamos trabajando. Es más, les quitaban un día en el programa y eso era un drama. He sentido decepción y rechazo hacia personas que han rechazado nuestro pasado, desde Terelu [Campos] hasta Carmen Borrego. Negar donde has trabajado es como negar el barrio donde naciste o la familia que te ha criado. P. ¿Qué falló en La familia de la tele? R. Hubo demasiadas expectativas puestas en el programa y yo veía cada día que todos se sentían insatisfechos porque nadie podía hacer su trabajo. Tú no puedes tener una gran orquesta sinfónica con tres tenores y que nadie pueda cantar. Aquello era un coitus interruptus permanente. Y claro, si te metes todos los días en la cama y eso no funciona, llega un momento en el que se acaba. Así lo viví. Me ponía delante de la cámara y sabía que no funcionaba. Eso lo notas. Es como cuando tienes química con alguien. Había veces que decía “buenas tardes” y me quería ir, pero no me podía ir. El día que me dijeron que se acababa, sentí alivio. Fue la primera vez en mi vida que sentí alivio con una cancelación. Había mucho sufrimiento en el equipo. P. ¿Aprendió algo? R. Aprendí a decir que no. Cuando algo no me gusta, tengo que decir “no”. En estos meses me han salido algunos novios, laboralmente hablando, y he dicho que no. Quiero volver a la tele, lo necesito, pero en mis términos. He llegado a ese lugar, a ese punto, donde puedo elegir. P. ¿Y vuelve? R. Vuelvo. En una semana Marc Giró me va a entrevistar en Cara al show y a partir de ahí habrá algún tipo de colaboración. Conozco a Santi Villas [codirector y productor ejecutivo del programa y marido de Giró] desde Sabor a ti, es amigo. Me llamó en verano para preguntarme si quería ir al programa y yo le dije: “¿Cómo voy a ir a la tele si estoy como Mowgli, asalvajada?”. Después del verano retomamos la conversación y aquí estamos. Todavía está por definir qué tipo de colaboración haré, pero será compatible con otros hombres o mujeres que quieran acostarse conmigo. En eso soy muy abierta [risas]. P. ¿En algún momento se le pasó por la cabeza que no iba a volver? R. Sí, tuve miedo y llegué a planteármelo. Pero pensé: “¿A qué coño me voy a dedicar?“. Pensé en poner un negocio, pero vuelvo, vuelvo. Es como empezar de cero, pero por lo menos es empezar. P. ¿Qué le dice la gente en la calle? R. Hostia [se emociona]. Al haber entrado a la casa de la gente durante tantos años, me tratan como si fuera de su familia. Me dicen que me echan de menos. Mucha gente joven me reconoce por los memes. Cuando veo un meme mío en las redes, me revuelvo y pienso: “¿Para esto he quedado?”. Pero luego lo vuelvo a pensar y me gusta. P. Hay quien dice que el corazón ya no interesa. R. No sé si interesa o no. Pero veo que Belén Esteban se sienta en un plató a medianoche y hace casi un 20% de audiencia. El género del corazón forma parte de la esencia del ser humano. Otra cosa es que la política haya tomado una prioridad. P. ¿La política es el nuevo corazón? R. A la vista está y hay una apuesta por ello. A mí me agrede ver el corazón de hoy en día. Me agrede y me aburre. Me parece demasiado previsible. P. Belén Esteban dijo hace algunas semanas que la tele ya no la quería. ¿Usted también ha sentido eso? R. Evidentemente Telecinco no me quiere. Mi imagen está anulada. Cuando hablan de mí, lo hacen con mis iniciales: MP. Yo no tengo que hablar con Alessandro Salem [consejero delegado de Mediaset España] ni con nadie para ser consciente del desprecio que sienten por mí. Pero no logro entender por qué. P. Telecinco niega el universo Sálvame, pero ahí está Jorge Javier Vázquez. ¿Por qué él sigue y usted no? R. No lo sé. Supongo que por su profesionalidad. Pero, ojo, Jorge ha empezado a despertarse hace unas semanas. El Jorge puñetero, el Jorge porculero que a mí me gusta, ha vuelto. Hablo a diario o casi a diario con él. Es una persona que ha estado muy pendiente de mí en el último año y pico. Nos conocemos y nos queremos desde hace mucho tiempo, desde los tiempos de Marbella en los que él trabajaba en la revista Pronto. P. ¿Qué opina de la conversión de Alba Carrillo de comentarista del corazón a comentarista política? R. Es una tía implicada y se nota que es culta. Transmite, para bien o para mal. Pero cuando juegas al tenis dando un revés fuerte, hay que aceptar que la pelota te puede venir de vuelta. No sé si lo va a poder aguantar. La política es un tema muy complejo. Ese nivel en televisión siempre pasa a factura. P. ¿Se mojaría como ella en política? R. Hay derechos básicos por los que siempre me voy a mojar, sin importar la ideología. Hay derechos que no deberían entrar nunca en debate. Me parece tremendo que personas que forman parte de partidos democráticos pongan en duda el sistema democrático, como es votar por correo. Me parece inaudito. Crear esa crispación innecesaria es una inconsciencia en este momento. No se puede decir eso porque hay mucha gente que se lo cree. Debería pasarle factura a la presidenta de la Comunidad de Madrid y a Santiago Abascal. P. Entonces se moja. R. Que me coloquen donde quieran. Cuando estaba en La 1, decían que era amiga de Pedro Sánchez; y cuando estaba en Antena 3, decían que era íntima de Aznar. Me hace mucha gracia. P. ¿Tiene claro su voto? R. Sí, lo tengo claro. Me gustaría que hubiera una mayoría absoluta, pero eso va a ser difícil. Si no está Pedro [Sánchez], a ver a quién le echan la culpa.