El "sinvivir" de Isla Cristina se extiende a Huelva: dos barrios en máxima alerta y tanatorios bajo vigilancia
ResumenCasi ningún vecino de la barriada de El Rocío del municipio onubense de Isla Cristina quiere retratarse para el periódico o hablar ante las cámaras de televisión sobre el sangriento tiroteo que hubo en la plazoleta que linda con la calle Cartaya este domingo sobre las 22 horas. A esa hora, dos encapuchados que iban en moto dispararon en plena calle contra media familia del Baba, un hombre que está acusado de un tiroteo mortal hace casi dos años en la barriada de El Torrejón en la capital onubense. Murieron la madre del Baba, de 62 años, su hermana embarazada de ocho meses, de 39 años, y un menor de 16 años, ajeno por completo al ajuste de cuentas entre clanes rivales vinculados al narcotráfico que ya está investigando la Guardia Civil. A las tres víctimas mortales -cuatro si se añade el bebé de ocho meses que llevaba en su vientre la embarazada fallecida- se unen dos heridos.
Casi ningún vecino de la barriada de El Rocío del municipio onubense de Isla Cristina quiere retratarse para el periódico o hablar ante las cámaras de televisión sobre el sangriento tiroteo que hubo en la plazoleta que linda con la calle Cartaya este domingo sobre las 22 horas. A esa hora, dos encapuchados que iban en moto dispararon en plena calle contra media familia del Baba, un hombre que está acusado de un tiroteo mortal hace casi dos años en la barriada de El Torrejón en la capital onubense. Murieron la madre del Baba, de 62 años, su hermana embarazada de ocho meses, de 39 años, y un menor de 16 años, ajeno por completo al ajuste de cuentas entre clanes rivales vinculados al narcotráfico que ya está investigando la Guardia Civil. A las tres víctimas mortales -cuatro si se añade el bebé de ocho meses que llevaba en su vientre la embarazada fallecida- se unen dos heridos. El que está más graves tiene 18 años y es hijo de la embarazada tiroteada, sobrino del Baba, por lo tanto. El segundo herido es un menor de 16 años, que tampoco guarda relación familiar con los clanes enfrentados. Fuentes de la investigación apuntan a que el origen del tiroteo está en un «ajuste de cuentas» que estaría relacionado con rencillas familiares por el narcotráfico, aunque no se descarta «ninguna hipótesis». Impactos de bala tras el tiroteo en Isla Cristina.ANTONIO POZO GÓMEZARABA PRESS Y el dolor que queda crece también como alerta. En previsión de que el tiroteo con tres víctimas mortales pudiera desencadenar nuevos enfrentamientos, la Subdelegación del Gobierno en Huelva confirmó este lunes la activación preventiva de dispositivos especiales de vigilancia por parte de la Policía Nacional en las barriadas de El Torrejón (donde se produjo un tiroteo en 2024) y Pérez Cubillas en Huelva capital, ante las posibles vinculaciones familiares, así como en las inmediaciones de los tanatorios para evitar repuntes de tensión mientras el Instituto de Medicina Legal realiza las autopsias forenses. En paralelo, se coordinó con Cruz Roja un protocolo de atención psicológica para asistir a los allegados en la zona. Los investigadores tratan de localizar a los autores del tiroteo. Los presuntos asesinos huyeron en una moto a la que después prendieron fuego en una zona de pinares cercana a un cámping. Lo hicieron para «distraer la atención» y provocaron un conato de incendio que pudo ser sofocado por la rápida intervención de usuarios y propietarios del cámping, así como del cuerpo de bomberos, según informó el alcalde de Isla Cristina. Una mujer, su hijo y la abuela muertos en un tiroteo en Isla Cristina, Huelva, por un ajuste de cuentas entre narcosEL MUNDO La subdelegada del Gobierno, María José Rico, garantizó este lunes un «amplio despliegue» de seguridad, en el que la Guardia Civil activó un dispositivo «muy potente» para la búsqueda y localización de los agresores, «cerrando perimetralmente el término municipal e incrementando la vigilancia en las fronteras limítrofes». Los asesinos estarían ya lejos de un barrio que este lunes vivía en un silencio de terror. El miedo en el cuerpo Sólo sin cámaras de por medio, los vecinos cuentan que tienen el miedo metido en el cuerpo desde que la noche del domingo escucharon las ráfagas de disparos, que algunos atribuyeron, en un primer momento, a petardos o fuegos artificiales. «Pero ni en el pueblo hay fiestas ni era nada de eso», explica una mujer muy afectada porque conocía bien al menor fallecido, llamado Hugo. «¿Y ese chiquillo? ¿Qué culpa tenía de todo esto? ¡Qué pena más grande!», afirma antes de echarse a llorar. Una joven, a su lado, asiente. «Era muy alegre y muy buena persona». Hugo, que era natural de Lepe, pero llevaba algunos años residiendo en Isla Cristina, «estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada», añade otro joven que no quiere ahondar mucho porque lo ocurrido en su barrio ha sido algo «muy grande». ¿Miedo? «Claro que tenemos miedo, miedo y respeto», afirma otro chaval. Los vecinos se arremolinan en la entrada de un pequeño bar que hay junto a la plazoleta donde se produjo el tiroteo. «Esto es un sinvivir», lanza una señora. A su lado, otra mujer asiente con la cabeza. Más de una docena de impactos de bala son visibles en la fachada del bloque de viviendas en el que residían la embarazada fallecida y su madre. Tras los disparos, los investigadores estuvieron varias horas trabajando en la zona, recogiendo casquillos de bala y analizando la escena del crimen. Este lunes al mediodía no había ni rastro de la Policía. A pesar del sangriento tiroteo, los vecinos insisten en que el barrio es apacible y nunca había ocurrido nada así. «Esto es tranquilo. No estamos acostumbrados a esto», se lamenta un señor. El alcalde de Isla Cristina, Jenaro Orta, insiste en que en la barriada vive «gente humilde, muy tranquila y pacífica» y el suceso ha sido de carácter «puntual y lamentable» en una localidad marinera y «eminentemente turística» que está ahora, precisamente, en plena temporada alta. La zona hotelera y de playas está a menos de un kilómetro del lugar donde se produjo el tiroteo mortal. Los que no quieren ni siquiera hablar con los periodistas se encogen de hombros ante las preguntas y ponen tierra de por medio a paso ligero. «Esto es ruina, ruina. Yo no sé nada», dice un joven con cadenas de oro que se aleja rápidamente del lugar. Sobre las 13.00 horas de este lunes, hubo un minuto de silencio en memoria de las víctimas del tiroteo mortal, en el que el alcalde de Isla Cristina, la subdelegada del Gobierno y otras autoridades dieron el pésame a los familiares de los fallecidos. También el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP), pidió al Gobierno «reforzar todos los instrumentos necesarios» contra el narcotráfico tras las tres muertes en Isla Cristina y el fallecimiento también por heridas de bala de un vecino de 45 años de Utrera (Sevilla). En este municipio sevillano, la Guardia Civil abrió una investigación para esclarecer los hechos ocurridos en la Barriada del Tinte sobre las 23.00 horas del sábado, cuando se oyeron «tres detonaciones de arma de fuego» y una persona «quedó tendida en la vía pública» y finalmente murió. «Esto es insoportable. El narcotráfico no puede campar a sus anchas en Andalucía. Es evidente que el crimen gana terreno y que faltan medios», afirmó ayer en su cuenta de X. Moreno puso el foco en el Ejecutivo, que preside Pedro Sánchez, «como responsable de garantizar la seguridad». «Debe reforzar todos los instrumentos necesarios para combatir esta barbaridad», apostilló. También el vicepresidente segundo de la Junta y consejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local, Manuel Gavira (Vox), reclamó «más medios para los agentes de las fuerzas de seguridad y penas mucho más duras para los delincuentes». «Lo ocurrido en Isla Cristina es estremecedor. Cuatro personas asesinadas, entre ellas un menor y un bebé, en un presunto ajuste de cuentas entre clanes. España necesita más seguridad, más medios para nuestros agentes y penas mucho más duras para los delincuentes», dijo en X. Las autoridades pidieron «cautela, prudencia y discreción» para no interferir en las actuaciones coordinadas por el juzgado de guardia. Asimismo, solicitaron colaboración ciudadana anónima y confidencial a través del teléfono 062 para aportar cualquier pista que ayude a dar con el paradero de los autores del crimen.