El gemelo yihadista Chakir... y los otros 13 radicales expulsados tras colarse por El Tarajal
ResumenChakir Achatoui, de 24 años, recorrió los 40,5 kilómetros que separan Tetuán de Ceuta y, el pasado 30 de julio, acarició el sueño de regresar a territorio español que le mantenía en pie desde hacía ocho años. Entró por el mar junto al paso fronterizo de El Tarajal como otros miles de marroquíes y cantó victoria. Cantó victoria casi tan alto y con tanta rabia como ocho años antes había exhibido su enfado descomunal. Entonces, las autoridades españolas le expulsaron junto a su hermano gemelo Chakib, sus padres y su hermana, junto a toda su familia, en definitiva, por considerarlos un peligro para la seguridad nacional dada su vinculación con el yihadismo.
Chakir Achatoui, de 24 años, recorrió los 40,5 kilómetros que separan Tetuán de Ceuta y, el pasado 30 de julio, acarició el sueño de regresar a territorio español que le mantenía en pie desde hacía ocho años. Entró por el mar junto al paso fronterizo de El Tarajal como otros miles de marroquíes y cantó victoria. Cantó victoria casi tan alto y con tanta rabia como ocho años antes había exhibido su enfado descomunal. Entonces, las autoridades españolas le expulsaron junto a su hermano gemelo Chakib, sus padres y su hermana, junto a toda su familia, en definitiva, por considerarlos un peligro para la seguridad nacional dada su vinculación con el yihadismo. Unos días después, el sistema de reconocimiento facial de la Policía Nacional identificó sus rasgos y el joven fue localizado y expulsado de inmediato como lo han sido, que se sepa por el momento, otros trece hombres, con antecedentes de radicalización islamista, que aprovecharon la descomunal ola humana que invadió Ceuta y puso en cuestión la integridad nacional para regresar al país del que un día fueron arrojados. Según fuentes policiales, los expulsados han cometido delitos, pero no albergan un alto grado de peligrosidad ni sus antecedentes tienen nada que ver con la ejecución o preparación de atentados. Lo cual no obsta para que, a nivel informativo, sus identidades adquieren un perfil bajo para no aumentar la tensión en el ámbito europeo. Con Italia, después de las medidas adoptadas por el Gobierno de Giorgia Meloni suspendiendo el acuerdo de libre circulación Schengen y porrogando los controles fronterizos a los viajeros procedentes de España. Y con Francia que, pese a sus modos más corteses, ha incrementado el control de sus fronteras y se llegaron a plantear su cierre. EL HERMANO MUERTO Chakir Achatoui nació en Marruecos, pero sus padres lo trasladaron junto a toda la familia a Badalona precisamente cuando sus intentos de instalarse en Francia resultaron infructuosos porque el país vecino no los aceptó. Cuando los dos gemelos tenían todavía 15 años, la madre, Rhimou Ben Youssef, que era quien ejercía la autoridad en la familia, dejó que un captador se los llevase a su país de origen para adoctrinarlos. Ella alegó que quería librarlos del fracaso escolar, pero lo cierto es que la familia ocultaba el precedente de haber permitido que su hijo mayor marchase a combatir a Siria enrolado en las filas del grupo islamista radical Ahrar Al Sham. Chakir aseguraría después que no se dejó seducir por las letanías yihadistas para vengar la muerte de su hermano al que, según dijo, apenas conocía, pero lo cierto es que, en la casa, la memoria del muerto se guardaba como si se tratase de un héroe y la madre, de modos más que altivos, soberbios, tenía buen cuidado en resaltar los 900 euros que los yihadistas pagaban a la viuda. Unas grabaciones policiales de Ben Youssef en conversación con su adoctrinador demuestran que sólo estaba preocupada porque los yihadistas planeasen llevarlos a Siria con 16 años, no porque sus hijos fueran directos a la muerte. En palabras del investigador del Instituto Elcano Álvaro Vicente, «los progenitores salafistas entienden la paternidad como una forma de activismo». La intervención de la Guardia Civil truncó el destino horrible que la madre les había preparado y Chakib y Chakir pasaron 18 meses en un centro de menores de Madrid cuyos responsables reconocieron a este suplemento que, mucho se temían, continuaban radicalizados al final del tratamiento. RELACIÓN MARGINAL CON EL EXTREMISMO Al llegar, se tapaban los oídos para no escuchar música porque era pecaminoso para el islam y rehusaban hablar con mujeres «españolas e infieles». Se fueron destensando, de hecho lloraron a lágrima viva ante una de las trabajadoras sociales cuando fueron conscientes del destino que les había deparado su madre. Sin embargo, los expertos que los trataron quedaron convencidos de que, en realidad, habían aprendido trucos para manipular el sistema. Al salir se fueron directos a vivir con su madre de nuevo, se comportaron como estrellas y utilizaron los servicios de una ONG para cobrar 200 euros por cada intervención pública con el correspondiente escándalo de la Fiscalía. Chakir explicó entonces: «Si viene uno y te dice: "Mira, explota una bomba, que te van a dar millones", te vas a explotarla». De modo que, ante el riesgo que la familia al completo implicaba, y como no tenían la nacionalidad española, fueron expulsados en mayo de 2018. Regresaron a Tetuán, a la misma ciudad en la que habían sido radicalizados. La familia explicó a Crónica que Chakir tenía trabajo y dinero, pero lo cierto es que ya entonces acumulaba enfado y estudiaba la forma de volver. Las Fuerzas de Seguridad consultadas por Crónica aseguran que ninguno de los expulsados por haber vulnerado la prohibición de entrar en territorio nacional incurrió en el pasado en procedimiento grave alguno. «Tienen antecedentes y una relación marginal con el extremismo», precisan. Asimismo destacan las abisales diferencias que pueden detectarse respecto a las entradas por Lesbos, por ejemplo, en las que, quienes ingresaban tenían un objetivo terrorista. «Hay más riesgo entre quienes puedan llegar poco a poco, en goteo, tras plantearse como objetivo la llegada a Europa, que de este modo absolutamente masivo y prácticamente improvisado», señala un experto de la lucha anti yihadista, quien incide en el control de la situación. Por su parte, Hanan Serroukh, activista que fuera coordinadora del Área de Estudios Islámicos del GEES solicita que se preste especial cuidado al análisis de las características de quienes han sido expulsados porque, según explica, los grupos yihadistas hacen regresar a Europa a los adoctrinadores que no pueden usar en el Magreb por las diferentes características de los activistas argelinos y marroquíes en relación con los europeos. En cualquier caso, Chakir Achatoui, ha visto como su empeño en regresar a España era frustrado por la Policía. Y con él, otros 13 hombres en su día radicalizados.