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El País ·

La izquierda se vuelca en el Día del Trabajador en el inicio de la campaña de las elecciones andaluzas

Resumen

La política andaluza marcó este viernes de principio a fin la manifestación central del Primero de Mayo. La jornada lo tenía todo para que fuera así. Para empezar, coincidía con el arranque de la campaña de las elecciones del 17 de mayo. Pero, sobre todo, tenía lugar en Málaga y no, como es habitual, en Madrid.

La política andaluza marcó este viernes de principio a fin la manifestación central del Primero de Mayo. La jornada lo tenía todo para que fuera así. Para empezar, coincidía con el arranque de la campaña de las elecciones del 17 de mayo. Pero, sobre todo, tenía lugar en Málaga y no, como es habitual, en Madrid. Así que la ocasión sirvió para ver junta y con las baterías desplegadas contra el PP a buena parte de la izquierda que en las elecciones aspira, con las encuestas en contra, a desalojar de San Telmo a Juan Manuel Moreno. Y sirvió también para ver cómo Adelante Andalucía trata de mostrarse lo más distante posible, dentro del bloque progresista, del PSOE y Por Andalucía. Antes de empezar la manifestación, los candidatos a la presidencia María Jesús Montero (PSOE) y Antonio Maíllo (Por Andalucía) tomaron la palabra para lanzar sus mensajes. Lo hicieron desde el mismo lugar, primero uno y luego otra. Siendo como son adversarios en las urnas, no se puede decir que fuera una imagen de unidad, pero sí desde luego de proximidad al menos en esta jornada en la que tocaba defender los derechos de los trabajadores frente a la —coinciden ambos— amenaza de la derecha, destacando además la tarea de un gobierno del que son partícipes las fuerzas que ambos representan. El primero en tomar la palabra fue Maíllo, cabeza de la coalición que aglutina a IU, Podemos, Movimiento Sumar y otras fuerzas de izquierdas, andalucistas y ecologistas. Acompañado de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que subió con él a la misma tarima, acusó a Moreno de “gobernar solo para los suyos, para el uno por ciento extractivista”, mientras se olvida del 99% restante, del que sí se ocupa —dijo— Por Andalucía. Maíllo, que a lo largo de la presente legislatura ha protagonizado episodios de tensión con Díaz derivados de los problemas dentro de Sumar, citó elogiosamente la reforma laboral y las subidas del salario mínimo aprobadas con la ministra de Trabajo como máxima responsable. Era día de subrayar lo que une. Díaz, por su parte, cargó con dureza contra Moreno, el presidente de la Junta y candidato del PP, al que acusó de “incompetencia” en la crisis de los cribados del cáncer de mama por unos fallos que atribuyó a la “privatización” de la sanidad. La vicepresidenta le preguntó además a la derecha qué posición adoptará ante el refuerzo del registro horario, el Estatuto del Becario y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. “¡Viva Andalucía libre!”, cerró antes de sumarse a la riada humana de la manifestación, que salió de la avenida Manuel Agustín Heredia en torno a las 12.00 y desembocó en la la Plaza de la Constitución. Tras los dirigentes de lo que fue el espacio de Sumar, ahora en reconfiguración, subieron a la tarima los representantes del PSOE. A la cabeza, María Jesús Montero, la candidata del PSOE, que prometió luchar para que el “muy buen” momento económico en España se traslade al bolsillo de la “clase trabajadora” y para que la vivienda —presente en todos los discursos— no sea “un bien de lujo”. Para ello, pidió apoyo en las urnas el 17 de mayo para frenar a la derecha y que gane la “mayoría social”, que ve representada por el PSOE. Su mensaje tenía algo en común con el de Maíllo: ambos presentaron a sus formaciones como auténticas defensoras de la mayoría, posición que niegan a Moreno a pesar de que las encuestas lo colocan con la mayoría absoluta a tiro. A preguntas de una periodista, Montero se pronunció sobre el juicio del caso Koldo, acusando al PP de instrumentalizarlo para tapar el escándalo de la Kitchen. “No creo que haya un caso de corrupción más importante, más sistémico que la Kitchen”, afirmó. A su lado estaba la ministra de Inclusión, Elma Saiz, que se sumó al que acabó convertido en el argumentario del Gobierno durante toda la jornada: la reivindicación de su legado económico y laboral, con datos como los 22 millones de trabajadores alcanzados por primera vez el año pasado. De los candidatos de la izquierda, solo faltó a la manifestación en Málaga José Ignacio García, aspirante de Adelante Andalucía, formación que prefiere marcar claramente distancias con el PSOE y Por Andalucía, y que de hecho es muy crítica con el Gobierno central. Tras abrir este jueves la campaña en Málaga, García acudió a la manifestación de Jaén, la misma ciudad que eligió para el Primero de Mayo Santiago Abascal, líder de Vox, partido con el que la formación nacionalista de izquierdas busca siempre la confrontación directa. Adelante estuvo representado en la manifestación malagueña por integrantes de su candidatura en esta provincia, señalan desde el partido. No se les vio en ningún momento junto a los dirigentes de las distintas fuerzas de Por Andalucía ni del PSOE. Tanto CC OO como UGT han insistido en que celebrar la manifestación principal del Primero de Mayo en Málaga, y no en Madrid como es habitual, no es una decisión relacionada con las elecciones andaluzas, sino que obedece a la condición de la capital de la Costa del Sol de “paradigma” de la crisis de acceso a la vivienda, muy protagonista de la cita este año. No obstante, la manifestación no dejó de sonar, para empezar por el contenido de su manifiesto, a grito dirigido contra las políticas de derechas, lo cual impacta en el PP justo en el día en que arrancaba la campaña. No se escapó el relieve político de la cita a la izquierda, que se volcó en la convocatoria realizada bajo el lema Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia. Desde su llegada al poder, Moreno se ha esmerado en cuidar sus relaciones con CC OO y UGT. En la memoria de todos los que siguen la política andaluza está el activo papel de movilizadores sociales contra el PP que ambas centrales desempeñaron entre la victoria de Mariano Rajoy en las elecciones de noviembre de 2011 y las autonómicas andaluzas de marzo de 2012. Aunque muchas encuestas daban a Javier Arenas mayoría absoluta, finalmente el candidato del PP se quedó a las puertas y el PSOE pudo reeditar gobierno aliándose con IU. A la hora de analizar los factores que lo hicieron posible, muchos incluían la ruidosa reacción sindical ante los primeros recortes del Gobierno. La manifestación ha arrancado con esos antecedentes pesando en el ambiente. Aunque el contexto es distinto: ahora las encuestas también manejan como opción factible una mayoría absoluta para Moreno, pero, en caso de que no la consiga, tendría a Vox para apoyarse. Eso no significa que no haya mucho en juego. Las izquierdas intentan animar la movilización de sus electorados. Y Málaga, la segunda provincia que más escaños reparte —17, solo uno menos que Sevilla—, es una plaza de especial importancia. Allí fue donde Moreno, que aunque es barcelonés de nacimiento es malagueño de crianza y se presenta por esa provincia, cosechó en 2022 su porcentaje más alto, más de un 47%, llevándose diez diputados. La victoria fue tan arrolladora que no es fácil de igualar. El CIS preelectoral andaluz le asigna al PP entre 8 y 9 escaños, mientras al PSOE le da la posibilidad de subir de 4 a a 5. En cuanto a la izquierda alternativa, la misma encuesta —con más de 8.000 entrevistas en toda la comunidad— pronostica que podría conseguir escaño Adelante Andalucía, que ahora no tiene, saliendo así de su reducto de Cádiz y Granada, y podría perderlo Por Andalucía, la coalición que une a IU, Podemos y Movimiento Sumar. Si así ocurre, se quedaría sin representación Ernesto Alba, secretario general del Partido Comunista de Andalucía, uno de los hombres fuertes de IU. Después de la manifestación, Maíllo acudió al Parque de Las Moreras, a unos diez minutos a pie de la Plaza de la Constitución, para un encuentro en la calle con militantes, simpatizantes y colectivos sociales. Había aceitunas, tortilla de patatas y cerveza en unas mesas a la sombra, y se hablaba de política y de lo que surgiera. Al fin y al cabo, además del Día del Trabajador, es un viernes festivo. Tras cubrir su recorrido entre un mar de banderas sindicales, la manifestación concluyó ya cerca de las 14.00 horas con las intervenciones de los líderes estatales de UGT, Pepe Álvarez, y CC OO, Unai Sordo. Pegaba el calor, lo cual provocó una dispersión que deslució la estampa final de la manifestación, que sí dio sensación multitudinaria durante su recorrido —los sindicatos cifraron la asistencia en 20.000 personas— pero no tanto en el lugar de las palabras finales. También es cierto que es una plaza grande, difícil de llenar. “Falta gente, siempre falta gente porque los trabajadores estamos muy engañados, pero tampoco somos pocos, ¿eh?”, afirmaba mirando a su alrededor Olivia Fernández, de 37 años, trabajadora del sector servicios y “feminista”, recalcó. A unos metros suyos, un manifestante portaba un cartel con una imagen gigante de Juan Manuel Moreno con un parche en el ojo, lo que le daba aspecto de pirata. El presidente fue en ausencia uno de los protagonistas de la cita. “Tiene engañado a todo el mundo”, afirmó Fernández, que expresó su confianza en que haya una “gran movilización de la izquierda” el 17 de mayo. “Tiene que haberla. Por los derechos de los trabajadores, pero también por la sanidad, que se la están cargando, y por la vivienda, que aquí es un escándalo. Hay demasiado turismo, que crea empleo de mala calidad pone la vivienda por las nubes”, expuso. Como si la hubiera oído, Unai Sordo recordó desde el escenario que los pronósticos apocalípticos lanzados desde la derecha sobre el supuesto bajón del turismo que iban a provocar los problemas ferroviarios durante la Semana Santa en Málaga no solo no se cumplieron, sino que el sector sacó “más beneficios que nunca”, dijo. Sordo y Álvarez hablaron mucho de derechos, de la guerra, de la ultraderecha, pero con nada de eso lograron la ovación —tampoco estruendosa, pero ovación— que sí consiguió Sordo con este comentario sobre una polémica local que ha ocupado durante semanas la política malagueña, con la derecha utilizándola como ariete contra el Gobierno y sobre todo contra el ministro de Transportes, Óscar Puente,