Estamos criando hijos que saben comprar pero no saben manejar el dinero
ResumenLos niños de hoy hacen compras por internet antes incluso de entender de dónde sale el dinero. Pagan con un clic, piden productos desde una aplicación o ven cómo los adultos acercan una tarjeta o un teléfono al datáfono sin apenas intercambiar una palabra ... Nunca habían estado tan expuestos al consumo y, sin embargo, nunca había sido tan necesario enseñarles a relacionarse con él de forma consciente. Según el informe PISA 2022, los estudiantes españoles de 15 años obtienen resultados en competencia financiera por debajo de la media de la OCDE.
Los niños de hoy hacen compras por internet antes incluso de entender de dónde sale el dinero. Pagan con un clic, piden productos desde una aplicación o ven cómo los adultos acercan una tarjeta o un teléfono al datáfono sin apenas intercambiar una palabra ... sobre lo que cuesta ganar ese dinero . Nunca habían estado tan expuestos al consumo y, sin embargo, nunca había sido tan necesario enseñarles a relacionarse con él de forma consciente. Los datos reflejan esa paradoja. Según el informe PISA 2022, los estudiantes españoles de 15 años obtienen resultados en competencia financiera por debajo de la media de la OCDE. Al mismo tiempo, el 85 % ya ha realizado compras por internet y cerca de la mitad considera que todo lo relacionado con el dinero no tiene demasiada importancia en esta etapa de su vida. Una combinación que preocupa a expertos y entidades educativas, convencidos de que la educación financiera no puede seguir esperando hasta la edad adulta. Para Elena Hernando, responsable de proyectos de Fundación Triodos, el problema empieza mucho antes de abrir una cuenta bancaria. «El dinero está presente desde la infancia , mucho antes de que los niños comprendan realmente qué es. Forma parte de las decisiones familiares, de los deseos que se cumplen y de los que deben esperar, pero pocas veces generamos espacios tranquilos para hablar sobre él». La experta recuerda que durante los primeros años se construyen hábitos y creencias que acompañarán a la persona durante toda su vida y que la forma de entender el ahorro, el consumo o la generosidad comienza precisamente en casa. La educación financiera, explica, «no consiste en enseñar a un niño qué es una hipoteca o cómo funciona la bolsa. Antes de eso hay aprendizajes mucho más importantes: comprender que el dinero requiere esfuerzo para conseguirse, distinguir entre necesidades y deseos o entender que los recursos son limitados. También supone desarrollar pensamiento crítico en una sociedad que empuja constantemente al consumo inmediato».Durante años la educación financiera se ha asociado casi exclusivamente a aprender a ahorrar . Sin embargo, cada vez más especialistas defienden un enfoque mucho más amplio, que incluya la reflexión sobre los valores y sobre el impacto que tienen nuestras decisiones de consumo. En esa línea nace «Kai y el secreto del dinero», un cuento impulsado por Fundación Triodos y Coloria que busca acercar estos conceptos a los más pequeños desde una perspectiva práctica, emocional y ética. La iniciativa parte de una idea sencilla: antes de enseñar conceptos financieros complejos conviene ayudar a los niños a hacerse preguntas sobre qué significa realmente el dinero y qué quieren hacer con él.Noticia relacionada No No 'No solo son pantallas': «De nada sirve pedir que quiten los dispositivos en el colegio si en casa permiten su uso» Laura Peraita«El dinero no solo sirve para comprar cosas», recuerda Hernando. «También puede utilizarse para cuidar, compartir , colaborar con otras personas o contribuir a mejorar nuestro entorno». A su juicio, entender esa dimensión social resulta tan importante como aprender a administrar una paga o elaborar un presupuesto. La familia desempeña un papel decisivo porque los hijos aprenden mucho antes observando que escuchando explicaciones. Ven cómo sus padres hablan —o no hablan— del dinero, cómo afrontan una compra, si planifican los gastos o si compran de forma impulsiva. Esa observación diaria acaba construyendo buena parte de sus propias creencias económicas.«Más que ofrecer respuestas cerradas, debemos formular preguntas que inviten a la reflexión», Elena HernandoPor eso, la experta insiste en que una de las mejores herramientas educativas consiste simplemente en normalizar la conversación sobre el dinero. Aprovechar una compra en el supermercado, una decisión familiar o el ahorro para unas vacaciones puede convertirse en una oportunidad para explicar conceptos como el esfuerzo, las prioridades o la planificación. La paga semanal o mensual también puede ser un excelente laboratorio de aprendizaje. Más que controlar en qué la gastan, Hernando propone utilizarla para observar cómo toman decisiones y convertir esas experiencias en conversaciones sobre objetivos, consecuencias y prioridades. Incluso recomienda dividir ese dinero en tres apartados: ahorro, consumo y donación, para que desde pequeños comprendan que el dinero puede servir tanto para disfrutar hoy como para planificar el futuro o ayudar a los demás.Educación financiera para jóvenesLa necesidad de reforzar estas competencias no afecta únicamente a la infancia. La adolescencia añade nuevos desafíos . Las compras digitales, el pago con el móvil, las tarjetas o las fórmulas de pago aplazado hacen que muchos jóvenes pierdan la percepción real del gasto y sean especialmente vulnerables a decisiones impulsivas. Precisamente por ello, el Instituto Santalucía ha incorporado este año un nuevo bloque sobre riesgos financieros y estafas en la segunda edición de su concurso nacional de educación financiera para estudiantes de Secundaria. La iniciativa, dirigida a jóvenes de entre 14 y 18 años, pretende enseñarles no solo a elaborar presupuestos o comprender conceptos relacionados con el ahorro y la inversión, sino también a identificar fraudes digitales y desarrollar pensamiento crítico frente a los riesgos económicos que encuentran cada vez con más frecuencia en internet.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La generación que quiere hijos, pero nunca encuentra el momento noticia Si Parentificación: cuando cuidar en casa puede robar la adolescencia noticia Si El joven que muestra la cara más dura del Alzheimer para cumplir el sueño de su madreEl cambio responde a una realidad evidente: la educación financiera del siglo XXI ya no puede limitarse a las cuentas y los números. También debe preparar a los adolescentes para desenvolverse en un entorno digital en el que proliferan los fraudes, las falsas inversiones y las compras impulsivas. Para Hernando, el gran reto consiste en enseñar a los menores a construir una relación saludable con el dinero. «Más que ofrecer respuestas cerradas, debemos formular preguntas que inviten a la reflexión», sostiene. Porque aprender a ahorrar, planificar y consumir con responsabilidad no significa renunciar a disfrutar, sino disponer de más libertad para decidir qué hacer con el dinero y qué valores quieren reflejar en cada una de esas decisiones.