El empleo se le atraganta al Gobierno con el peor comienzo de año de la era Sánchez
ResumenEl Gobierno ha sufrido un revés en una de las materias a las que se había aferrado hasta ahora para mantener el rumbo de la legislatura: la economía. Y más concretamente en los datos del paro, que han fallado al discurso del Ejecutivo después de ... que se haya registrado una sangría no vista desde la crisis financiera en un inicio de ejercicio. El número de desempleados se ha disparado en 231.000 entre enero y marzo, una abultada cifra con la que Moncloa no había tenido que lidiar en las dos legislaturas lideradas por Pedro Sánchez.
El Gobierno ha sufrido un revés en una de las materias a las que se había aferrado hasta ahora para mantener el rumbo de la legislatura: la economía. Y más concretamente en los datos del paro, que han fallado al discurso del Ejecutivo después de ... que se haya registrado una sangría no vista desde la crisis financiera en un inicio de ejercicio. El número de desempleados se ha disparado en 231.000 entre enero y marzo, una abultada cifra con la que Moncloa no había tenido que lidiar en las dos legislaturas lideradas por Pedro Sánchez. Nunca hasta ahora la EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre había arrojado un drenaje de tal calibre. Y por eso siempre hasta ahora el Ejecutivo se abrigaba en la evolución positiva que estaba registrando el mercado laboral. Pero un invierno más duro de lo esperado, la etapa en la que España sigue aferrada a sufrir pérdida de empleos tras la Navidad, unido a la incertidumbre generada en el contexto internacional con la guerra de Irán al fondo, han condicionado este arranque del ejercicio. Tan es así que el Gobierno se ha aferrado al discurso de los datos «desestacionalizados». Es decir, aquellas estadísticas laborales que limpian las oficiales de los puestos de trabajo que no están estrictamente ligados al contexto marcado por el calendario. Al ser invierno, y el turismo estar lejos de la temporada alta, se rehacen los registros para dar una imagen más aproximada de la tendencia que pueda tener el trabajo en España este año. Pero es solo eso, una estimación, por bien calculada que se encuentre.Ya hizo lo propio el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, con los datos de afiliación y paro registrados tras la Semana Santa. Incluso apoyando a Sánchez, con su indumentaria de la camiseta de la selección española y el número 22 , aludiendo al récord de empleos que había alcanzado España. También valiéndose en este caso de los datos desestacionalizados, que ya parecen consolidados en el argumentario del Ejecutivo de coalición a la espera de que llegue el verano, una etapa con más concentración de contrataciones e incremento del empleo. Ahora, Cuerpo, convertido en el escudo de Sánchez, considera que la EPA del primer trimestre «confirma un mercado laboral capaz de seguir creando empleo de mayor calidad incluso en un contexto internacional complejo. Hemos alcanzado un nuevo máximo histórico de ocupación en términos desestacionalizados, lo que demuestra que España afronta los retos de hoy mejor preparada que en crisis anteriores».Cuerpo se ha aferrado a la idea de «desestacionalización» para rebatir el dato de empleo y anticipar mejoras, como ya hizo con la afiliación en Semana Santa Si los primeros pasos de cualquier año son nefastos para el mercado laboral español, en 2026 no solo se ha consolidado esa tendencia sino que además se van dejando ver posibles impactos por la tensión generada en torno al conflicto de Irán y su repercusión económica. La tasa de paro del primer trimestre ha vuelto a repuntar hasta el 10,8%, frente al 9,9% con la que había cerrado 2025, un repunte habitual para esta época del año del que la economía no logra zafarse por su alta vinculación con las temporadas turísticas.Más drenaje en sector serviciosEntre enero y marzo se han perdido 170.300 puestos de trabajo en términos de número de ocupados, aunque el número de empleados se mantiene aún por encima de los 22 millones. En términos desestacionalizados, sin tener en cuenta el efecto calendario, se superan los 22,5 millones de personas trabajando. La ocupación marca un aumento de otro medio millón de ocupados en el último año.El primer trimestre ha vuelto a estar marcado por la estacionalidad por el fin de la campaña navideña para la hostelería o el comercio . Y, en esta ocasión, por un mercado laboral pendiente de lo que ocurría en el Estrecho de Ormuz y su impacto en el coste de los combustibles, las subidas de precio y las sombras que se ciernen sobre el turismo. Además, va agrandándose una brecha que no había ofrecido señales de peligro hasta ahora: mientras que el número de ocupados asalariados en empresas privadas se ha reducido en casi 100.000 personas en el último medio año, los empleados públicos (funcionarios, personal laboral, etc.) han crecido en 130.000 efectivos en ese mismo periodo. De hecho, se confirma la tendencia de los últimos trimestres en la que cada vez hay más trabajadores del sector público que autónomos. Este colectivo ha perdido 68.000 profesionales entre enero y marzo, lo que constituye un «muy mal dato que preocupa y pone de manifiesto la asfixia que están viviendo los autónomos» para el presidente de ATA, Lorenzo Amor. Aunque la tasa de temporalidad ha descendido al 14,77% , todavía se encuentra muy lejos de la del resto de países de la Unión Europea. Además, mientras que en las empresas privadas ha caído ya por debajo del 12%, en el caso de las administraciones públicas, mantienen una tasa de paro temporal superior al 27%, lo que contraviene la propia normativa impulsada desde la reforma laboral, tal y como denuncia CSIF. El otro lastre de estos datos sigue estando en la situación de los jóvenes, cuya tasa de paro se sitúa en el 24,5%, por encima de la que se registraba en la anterior EPA.