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El Mundo ·

La vuelta rápida del 'piloto' Almeida al volante sobre el asfalto de Madring: "Es brutal, en la curva La Monumental sólo ves el cielo"

Resumen

Un puñado de imponentes camiones procedentes de Italia, concretamente del circuito de Monza, van tomando posiciones en las tripas de Ifema tras 20 horas de éxodo. Dentro viajan algunos de los secretos de las escuderías que este próximo viernes volarán por primera vez sobre el asfalto de Madring, durante los primeros entrenamientos libres de su historia. Todo un desafío para buena parte de una parrilla que irá a ciegas esa primera vez. Restan unos pocos minutos para que el reloj marque las 11.00 horas y hay quien lleva ya horas poniendo a punto un circuito donde ya se respira la Fórmula 1 a pleno pulmón.

Un puñado de imponentes camiones procedentes de Italia, concretamente del circuito de Monza, van tomando posiciones en las tripas de Ifema tras 20 horas de éxodo. Dentro viajan algunos de los secretos de las escuderías que este próximo viernes volarán por primera vez sobre el asfalto de Madring, durante los primeros entrenamientos libres de su historia. Todo un desafío para buena parte de una parrilla que irá a ciegas esa primera vez. Restan unos pocos minutos para que el reloj marque las 11.00 horas y hay quien lleva ya horas poniendo a punto un circuito donde ya se respira la Fórmula 1 a pleno pulmón. «El domingo no tiene que haber ni una mota de polvo sobre el asfalto», bromean los responsables de una carrera que contará con más de 5.000 operarios encargados de velar por cada detalle: se esperan 350.000 aficionados. A la misma hora, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, desciende de su vehículo oficial para paladear por primera vez las curvas del flamante trazado. Lo hace dos días después de la visita de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. Le esperan, entre otros, el presidente de Ifema, José Vicente de los Mozos, o el director del Gran Premio, Luis García Abad. Llega acompañado de parte de su equipo de Gobierno -la vicealcaldesa, Inma Sanz; el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante; la concejala de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, y la responsable de Turismo y del distrito de San Blas-Canillejas, Almudena Maíllo- y no tiene en sus planes que le lleven de paseo. «Conduzco yo», dice sin pestañear, al tiempo que a más de uno se le vienen a la cabeza algunos de sus tensos coqueteos con el mundo del deporte. Sobre todo, cuando ha habido un balón de por medio. Así que Almeida ajusta su asiento de un Ford Capri azulón e inicia la misma ruta de 5,4 kilómetros que los pilotos de Fórmula 1 recorrerán 57 veces el domingo para conocer al primer ganador de la historia de Madring. GRAN MADRID se sube a ese mismo vehículo y es testigo de la primera vuelta municipal, mientras De los Mozos va lanzando pinceladas sobre los desafíos de un complejo que se ha hecho realidad en poco más de un año. «Lo que se ve desde fuera ya es brutal, pero lograr esto ha sido una heroicidad», articula con cierto asombro el regidor, protagonista junto a Ayuso en la presentación oficial del trazado, el pasado 16 de junio. «Está absolutamente irreconocible», apunta sobre esas instalaciones de Ifema que dice conocer de memoria, pero no reconocer tras esa metamorfosis casi integral que aún no ha concluido. De hecho, le toca sortear obstáculos en forma de operarios a lo largo del viaje. Almeida posa para GRAN MADRID en la curva La Monumental. Pasan por la peluquería las palmeras y Almeida dirige su mirada hacia la zona de Las Cárcavas, origen de algunas de las jaquecas municipales por las quejas vecinales derivadas del ruido de los motores. Hay quien apunta a que hay alguna protesta más que iría en dirección contraria: se han instalado paneles acústicos para amortiguar el sonido que, sin embargo, impiden la visión a algunas de las viviendas del entorno... Todo eso y más ocurre en esa microciudad de Madring que hace tiempo que dejó de ser una simple ensoñación. «Parece mentira que podamos tener esto en Madrid y en estas condiciones», acierta a pronunciar el regidor, antes de quedar en shock por la parábola feroz de La Monumental. «La curva es un espectáculo; solo ves el cielo», admite, eso sí, sin pisar el pedal más de la cuenta. - ¿Nervioso? Un Fórmula 1 de Oracle Red Bull Racing circula por primera vez por los raíles del Metro de Madrid - Nervioso no. Pero sí que estamos en tensión porque la Fórmula 1 regresa a la ciudad por primera vez en cuatro décadas. Y porque hay un dispositivo de seguridad que debe responder. Estoy seguro de que estaremos a la altura, pero siempre hay que estar tenso para poder dar solución ante cualquier eventualidad. La organización ha sido complicada, pero hemos hecho todo para que todo transcurra como debe. Insisto en que no hay mejor manera de llegar hasta aquí que en transporte público. Dicen que Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, está entusiasmado con esa nueva parada en el calendario que aspira a convertirse en una de las joyas de la corona del calendario. «Si todo sale bien, habrá que llevar el trofeo al Palacio de Cibeles. En cierto modo será como un título», sugería alguien, ya en tierra, tras completar boquiabierto el alcalde los algo más de 500 metros de recta principal de meta, que hasta hace nada no era más que el acceso sur del recinto ferial. La semana que viene, por cierto, se celebrará allí la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y, ya en octubre, Fruit Attraction (feria de la fruta). Almeida, junto a su equipo, en el circuito de Madring. Almeida completa su misión a los mandos del Capri azul automático, desde el que contempla el hospitality del Atlético de Madrid -«Habrá que acercarse», dice- o sortea las 22 curvas -alguna con cierto aire a La Rascasse de Montecarlo-. El alcalde marca La Monumental, con ese peralte estrella del 24 %, como su punto favorito, pero también subraya los riesgos de la primera curva: «Será interesante ver cómo la negocian los pilotos». Él pasa como si nada por el mismo lugar en el que Lewis Hamilton, durante un test exprés de julio -filming day- con Ferrari, se quejó de falta de tracción. Lógicamente, con unos cuantos kilómetros por hora de diferencia entre los bólidos de ambos. -¿Entiende ese cierto escepticismo que ha rodeado al circuito? -Entiendo el escepticismo de buena fe, pero no el de la mala fe. Entiendo que afrontar un reto de estas características puede generar dudas en algún momento, a pesar de la trayectoria que tenemos en la ciudad de Madrid. Pero más que un escepticismo, en determinados sectores políticos y sociales hay un profundo deseo de que Madrid fracase en este intento. Se van a llevar otra decepción. "La mejor del Mundial" Se adentra el alcalde en el laberinto de pasillos y escaleras que son las instalaciones de Madring. Con esas cerca de 20.000 plazas de hospitalities ultimando detalles para el gran día. Y se asoma a la terraza donde el primer ganador de la carrera descorchará su merecida botella de champán. La primera de las, al menos, 10 previstas según el contrato firmado. Almeida, junto a De los Mozos y García Abad. -¿Cómo imagina esto en 2036? -Como una carrera ya consolidada como la mejor del calendario. Lo que se ve en este primer año ya indica la gran ambición: no va a ser un gran premio más, sino el mejor del Mundial. Y lo vamos a lograr. Antes de abandonar Madring, donde regresará ya con los monoplazas rugiendo sobre el asfalto, Almeida echa una última mirada al horizonte. Hacia esa irreconocible recta principal por la que han venido accediendo los visitantes desde hace años. Cuando la Fórmula 1 en Madrid no era ni siquiera una fantasía. «Esto es una heroicidad», repite, mientras Madring, que no descansa, sigue poniéndose guapo para la cita más importante de su aún corta vida.