← Volver
Expansión ·

Acciona, Ferrovial y ACS se lanzan a por 120.000 millones del agua británica

Resumen

Las constructoras e ingenierías españolas presentes en Reino Unido han identificado el agua como el sector que presenta más oportunidades a corto y largo plazo, por encima de carreteras, ferrocarriles e incluso redes de transmisión y hospitales. "El futuro está en el agua", aseguró el director para Europa de FCC Construcción, Alcibíades López, el pasado jueves, en un acto organizado por la Cámara de Comercio de España en Reino Unido. "En los últimos 20 años se ha invertido poco. Creo que las oportunidades están en el agua, aunque también en los centros de datos y la transmisión de energía desde las zonas de generación de energía eólica", añadió Steve Holmes, director general de Dragados (ACS) para Reino Unido y España.

Las constructoras e ingenierías españolas presentes en Reino Unido han identificado el agua como el sector que presenta más oportunidades a corto y largo plazo, por encima de carreteras, ferrocarriles e incluso redes de transmisión y hospitales. "El futuro está en el agua", aseguró el director para Europa de FCC Construcción, Alcibíades López, el pasado jueves, en un acto organizado por la Cámara de Comercio de España en Reino Unido. "En los últimos 20 años se ha invertido poco. Creo que las oportunidades están en el agua, aunque también en los centros de datos y la transmisión de energía desde las zonas de generación de energía eólica", añadió Steve Holmes, director general de Dragados (ACS) para Reino Unido y España. El sector de las infraestructuras hidráulicas atraviesa por un momento delicado en Reino Unido. Los grupos que operan actualmente son el resultado de las privatizaciones de los años 80 con los gobiernos de Margaret Thatcher. Varias décadas después, el panorama es diferente. Muchas instalaciones siguen datando de la época victoriana y el 19% del agua suministrada se pierde por filtraciones y tuberías, un nivel "inaceptablemente alto", según un informe publicado por la Agencia Medioambiental británica el pasado noviembre. A todo ello hay que añadir los continuos vertidos de aguas fecales y no recicladas, que causan la contaminación de casi todos los ríos, y los efectos del cambio climático, que está modificando cómo Reino Unido debe gestionar sus recursos. Según razona un ingeniero español en Londres, el país está acostumbrado a gestionar la escorrentía porque las lluvias son frecuentes y no existen grandes embalses, a diferencia de lo que sucede en España para hacer frente a periodos prolongados sin precipitaciones. Sin ir más lejos, este verano, tras más de dos meses sin lluvias en el sureste de Inglaterra, varias empresas, entre ellas Thames Water -la principal con 18 millones de clientes, y sobre la que pende la amenaza de nacionalización-, han aplicado restricciones al consumo. Las compañías han firmado varios contratos de agua en los últimos meses, pero aspiran a ampliar su cartera mucho más, de acuerdo a la planificación aprobada por el Gobierno británico este mismo año, que asciende a 104.000 millones de libras (121.250 millones de euros) para el resto de la década. El negocio a largo plazo es aún mayor, dado que el regulador ha hablado de necesidades gigantescas, por 290.000 millones de libras (338.000 millones de euros), hasta mediados de siglo. Una de las ventajas es que se trata de clientes privados, de manera que los procesos son más rápidos. Para ejecutar estas inversiones, el Gobierno británico ha autorizado a las firmas de agua a incrementar las tarifas en 157 libras (183 euros) al año hasta 2031. Entre las principales actuaciones figuran embalses, canalizaciones equivalentes a trasvases, desaladoras y estaciones para depurar y reusar el agua. Uno de los últimos contratos licitados, esta semana, es un acuerdo marco de 1.575 millones de euros de East South Water de reparación y renovación de redes. Ferrovial, en alianza con MWH Treatment, entró el pasado agosto en un contrato marco de 1.750 millones de euros de Anglian Water para mejorar la resiliencia de la red y crear nueva capacidad. La compañía ha comenzado además la renovación de la planta de tratamiento de aguas residuales en Slough, para Thames Water. El contrato es de 88 millones de libras (102 millones de euros). Acciona está centrada en Reino Unido en agua y en transporte de energía y carreteras, según explicó el representante de la empresa española, Carlos Arilla. La compañía de la familia Entrecanales ganó el año pasado la remodelación para Thames Water de la planta de tratamiento de agua de Coppermills, que proporciona un tercio del agua de la zona de Londres, por 400 millones de libras (465 millones de euros), y el pasado febrero se incorporó como subcontratista al consorcio de la española Typsa y la norteamericana Stantec para diseñar y construir dos plantas desaladoras para Anglian Water por 2.000 millones de libras (2.300 millones de euros). Dragados tiene puesta la atención sobre los próximos contratos que vayan licitándose, ya que ahora no tiene ninguno en cartera. La filial de ACS sí pujó, junto con Acciona, por el Harp, un acueducto en la zona de Mánchester por 3.400 millones de euros, que el año pasado fue adjudicado a Equitix y Strabag. Sacyr, que se acaba de adjudicar un hospital de más de 1.500 millones en el país, está pendiente de próximos contratos de agua, mientras que FCC no tiene presencia directa en agua en Reino Unido, pero analiza la entrada en centrales hidroeléctricas reversibles y varias plantas de tratamiento de agua para Thames Water. Las ingenierías también buscan oportunidades. Typsa ya entró el pasado enero en el plan de desalación de Anglian Water Services, mientras Sener, que acudió al Harp, está inmersa en varias licitaciones para aterrizar en este segmento.