"Nos volvíamos locos, íbamos corriendo a la piscina, volvíamos... los vecinos se preguntaban quién jugaba"
ResumenUna Copa, la de la antesala del Doblete del 96, fue el primer título que Simeone levantó en el Atlético. Otra Copa, la de 2013, supuso el golpe sobre la mesa con el que El Cholo, lanzó un mensaje a los grandes en general y al eterno rival de la ciudad, en particular, de que los trofeos ya no iban a ser cosa de dos. En la de jugador, Giuliano ni había nacido; en la de técnico se volvió loco ante el televisor pese a que sólo tenía diez añitos. Bien lo sabe su hermano Gianluca, entonces de 14, testigo directo de cómo aquel apasionado hincha aspira ahora a repetir los pasos de su padre.
Una Copa, la de la antesala del Doblete del 96, fue el primer título que Simeone levantó en el Atlético. Otra Copa, la de 2013, supuso el golpe sobre la mesa con el que El Cholo, lanzó un mensaje a los grandes en general y al eterno rival de la ciudad, en particular, de que los trofeos ya no iban a ser cosa de dos. En la de jugador, Giuliano ni había nacido; en la de técnico se volvió loco ante el televisor pese a que sólo tenía diez añitos. Bien lo sabe su hermano Gianluca, entonces de 14, testigo directo de cómo aquel apasionado hincha aspira ahora a repetir los pasos de su padre. "No pudimos ir al Bernabéu porque teníamos que ir al colegio, Giuliano era muy pequeño. Aunque todos los partidos los veíamos por la tele, este no se nos olvidará nunca por todos los condimentos que tuvo: el rival que era, los 14 años que el Atlético llevaba sin ganarle, ser una de las primeras finales de mi padre... Por supuesto, al día siguiente de clase fuimos con la camiseta del Atlético", recuerda el mediano de los tres hijos varones de Simeone. Como no podía ser de otra manera en el hogar bonaerense del Cholo, la pasión y las cábalas estarían muy presentes. "Teníamos siempre el mismo ritual, siempre en el mismo sofá, con las mismas banderas y bufandas colocadas de la misma manera, poniendo el himno antes de empezar... Nunca faltó ninguno de los detalles, siempre lo teníamos todo preparado a tiempo, somos muy cabaleros", reconoce Gianluca. Sin embargo, lo que en un principio era orden, pasaba de inmediato al desorden y el éxtasis. "Con el gol de Costa fue una euforia increíble, pero con el de Miranda ya... Imagínate, como se ve en el vídeo de las semifinales de la Europa League contra el Arsenal en 2018. La gente cree que lo hicimos a posta, pero no, simplemente habíamos puesto la cámara y nos olvidamos por completo de que estaba ahí. Nos volvíamos locos, nos íbamos corriendo a la piscina, volvíamos...", confiesa. "Los vecinos se preguntaban quién había marcado, no entendían nada porque no jugaba ni Boca ni River. Pero hasta ellos acabaron haciéndose del Atlético", continúa Gianluca antes de radiografiar el flechazo familiar que también alcanzaría a Giuliano. "Era el primer hincha, luego cuando creció fue un fanático de Griezmann, lo amaba, por eso se volvió loco con su gol", señala ahora que ya no lo tiene para compartir su pasión. "No hay problema, ahora ya estoy preparando a mi hijo Faustino, siempre hay alguien para celebrar los éxitos del Atlético", bromea mientras 'instruye' al nieto del Cholo. Aunque tanto Gianluca como Giuliano crecían en la cantera de River, lo que no podían imaginar aquel abril de 2013 es que sólo 13 años después el menor de los hermanos iba a pasar de hincha a protagonista. "Siempre decían que el pequeño era el mejor, pero ni nos imaginábamos que iba a llegar al Atlético. Sólo pensábamos como los hinchas que éramos. Ahora como hermano es un orgullo, nadie le ha regalado nada. Ojalá que hoy celebremos todos en La Cartuja", zanja.