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Expansión ·

Indra y Seat negocian fabricar vehículos militares

Resumen

Se están estrechando los lazos entre el sector del automóvil y el de la Defensa en España. Indra, compañía que está llamada a ser el campeón nacional de Defensa, ha iniciado los contactos preliminares con la firma automovilística Seat, abanderada de la industria española del automóvil, para una posible alianza estratégica entre las dos firmas. La intención de ambas sería aprovechar las capacidades de la otra. En el caso de Indra buscaría aprovechar la capacidad de producción, la alta tecnología y los procesos industriales que la filial española de Volkswagen tiene en su planta de Martorell (Barcelona).

Se están estrechando los lazos entre el sector del automóvil y el de la Defensa en España. Indra, compañía que está llamada a ser el campeón nacional de Defensa, ha iniciado los contactos preliminares con la firma automovilística Seat, abanderada de la industria española del automóvil, para una posible alianza estratégica entre las dos firmas. La intención de ambas sería aprovechar las capacidades de la otra. En el caso de Indra buscaría aprovechar la capacidad de producción, la alta tecnología y los procesos industriales que la filial española de Volkswagen tiene en su planta de Martorell (Barcelona). En el caso de Seat, la enseña que dirige Markus Haupt se adentraría en un negocio que está en auge en estos momentos, ante la fuerte tensión geopolítica y que le aportaría no solo volumen adicional de producción en estos momentos de incertidumbre en el sector automovilístico, sino que le permitiría aumentar sus márgenes, ya que la Defensa tiene una mayor rentabilidad que el automóvil. Indra y Seat, según indican a EXPANSIÓN fuentes conocedoras, han mantenido unas reuniones preliminares enfocadas a una eventual colaboración en el futuro para aprovechar las sinergias entre ambas en la fabricación de vehículos militares, no de combate, en las instalaciones de la firma automovilística en Martorell. Según publica el diario El País, ambas partes estarían ultimando un memorando de entendimiento para la conversión en la factoría de Martorell de 5.000 vehículos ligeros para uso militar, en el marco de la apuesta de Indra por el negocio de los vehículos terrestres, tras la creación de la división de Indra Land Vehicles y el fichaje de Frank Torres para dirigirla, procedente de Nissan. Desde Seat confirman que ha habido exclusivamente "una o dos reuniones" entre el consejero delegado de Seat, Markus Haupt, y la cúpula directiva de Indra, presidida por Ángel Escribano, y con José Vicente de los Mozos, como consejero delegado, procedente de la industria del automóvil, ya que fue un alto directivo internacional de Renault. "Parte de asumir el cargo de CEO implica mantener reuniones periódicas con las autoridades públicas y con las empresas más relevantes del sector privado, entre las que se incluye Indra. Pero eso es todo", explican desde la compañía automovilística española al ser consultadas por este diario. No obstante, declinaron comentar los contenidos de esas reuniones entre las directivas de ambas compañías "ni ningún posible proyecto futuro que pueda surgir". Seat fabricó en su planta de Martorell algo más de 470.000 vehículos el año pasado, lo que supone una disminución del 2% respecto a 2024, a causa de la adaptación de la planta a la fabricación de dos nuevos modelos eléctricos, el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo. Sin embargo, la factoría, influida por el momento de incertidumbre en el sector de automoción, todavía está lejos de su máxima capacidad productiva y de los registros récord de otros años, como en el año 2000, cuando fabricó en esta instalación más de 516.000 vehículos. Indra, por su parte, tanto a través de operaciones corporativas como con crecimiento orgánico, quiere aumentar de forma significativa su capacidad de producción para poder responder de forma ágil y en tiempo a los pedidos que está recibiendo en el ámbito de la Defensa. Según confirman las fuentes consultadas, Indra también habría mantenido contactos con otras firmas automovilísticas para explorar algún tipo de colaboración, sobre todo vinculada al aprovechamiento de las capacidades industriales. La compañía que preside Ángel Escribano disparó el año pasado sus pedidos en Defensa, hasta 8.160 millones de euros, lo que supone multiplicar casi por ocho la cifra de 2024. Por ello, quiere cuadruplicar su huella industrial hasta 2027, para lo que pondrá en marcha cinco nuevas plantas productivas en España ya el año que viene.