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Expansión ·

La banca de inversión de Santander supera en seis meses sus metas para tres años

Resumen

Santander ha prometido ganar más de 20.000 millones de euros en 2028. Es el último año del plan estratégico trianual que presentó en febrero y todavía le queda camino por andar para llegar a esa meta. En banca de inversión los deberes se han hecho en solo seis meses. La entidad se fijó cuatro objetivos muy concretos para el negocio que da servicio y asesoramiento a las grandes empresas y a los inversores financieros.

Santander ha prometido ganar más de 20.000 millones de euros en 2028. Es el último año del plan estratégico trianual que presentó en febrero y todavía le queda camino por andar para llegar a esa meta. En banca de inversión los deberes se han hecho en solo seis meses. La entidad se fijó cuatro objetivos muy concretos para el negocio que da servicio y asesoramiento a las grandes empresas y a los inversores financieros. Tres de ellos han sido superados en el primer semestre del año inicial del plan y el cuarto está más cerca. La rentabilidad es el estandarte de la estrategia del grupo. También de la banca de inversión. La división de Corporate and Investment Banking (CIB) tenía como meta un ROTE (retorno sobre capital tangible) superior al 20% en 2028 y ya está ahí. Valor añadido Santander dio una encomienda al negocio para llegar a ese destino. Pidió combinar las soluciones de valor añadido con la escalabilidad para sacar más partido a sus operaciones y mantener siempre un perfil de riesgo bajo, según las claves aportadas en el Día del Inversor. El punto de partida era un ROTE del 18% a cierre de 2025. En el primer semestre está en el 20,3%. La eficiencia es la segunda asignatura. Santander quiere que los ingresos se eleven mientras los costes se reducen y eso es lo que mide la ratio que los combina, que es mejor cuanto más baja sea porque significa que se gasta menos para generar negocio. No es el punto fuerte de la banca de inversión. Santander lleva tres años embarcado en un plan de crecimiento en la división de CIB para convertirla en un arma de alcance global, capaz de competir de tú a tú con los grandes de Wall Street. Ha habido más de un centenar de fichajes de banqueros de inversión de primera fila y se han reforzado los equipos en Estados Unidos, Londres, el resto de Europa y Asia. Eso cuesta dinero e empeora la ratio de eficiencia, que es más elevada en CIB que en otras filiales, como la banca minorista y comercial o la gestión de activos. La división partía de un 46,8% en 2025, según los datos publicados por Santander tras la última reformulación de las series históricas. Su meta era reducir el porcentaje por debajo del 43% para 2028. Ya lo ha conseguido. Ha cerrado el semestre con el 40,8%. Crecimiento sin lastre Todo ello con un modelo que genere las máximas comisiones posibles con el menor consumo de capital. Santander quiere un crecimiento ligero, sin lastres en forma de activos que drenen solvencia. Hay una métrica que lo calcula y son los ingresos divididos entre los activos ponderados por riesgo. A la banca de inversión se le puso como objetivo que los primeros supusieran al menos el 8% de los segundos a tres años vista. Las cuentas del primer semestre dicen que está en el 8,8%, desde el 7,75% a cierre del año pasado. La única tarea pendiente es la cuarta meta establecida en el plan estratégico. Es el crecimiento de los ingresos fruto de la colaboración entre las diferentes unidades del grupo y partía en una posición comprometida. Santander CIB debe elevarlos a una tasa anual media del 7% y en el primer trimestre de este año los redujo un 1%. Pero en los tres meses siguientes lo ha compensado y cierra el semestre con un alza del 5%, más cerca ya del objetivo. Contrataciones Buena parte del crecimiento es fruto de los fichajes masivos que ha hecho el banco y del cambio de modelo. Los ingresos de CIB han vuelto a ser récord y los beneficios han crecido un 17,2% en el semestre, hasta los 1.742 millones de euros. Estados Unidos y el negocio más puro de banca de inversión han sido los impulsores. Son las dos bazas principales por las que ha apostado el grupo y los resultados están comenzando a llegar. La pata estadounidense de CIB ha elevado los ingresos por comisiones más de un 40%, según la información del banco, frente al 7,5% de la filial en su conjunto. Y eso ha tirado del área de Global Banking, la que recoge las actividades más ligadas a la asesoría de fusiones y adquisiciones, las operaciones en Bolsa y la financiación. Las comisiones de esta área suben casi un 21%, frente al menos del 3% de la banca transaccional y de la caída de casi el 8% en el negocio de mercados.