Sánchez y Mazón, relatos paralelos para exculparse porque "nadie podía..."
Resumen«Nadie era consciente de la gravedad de lo que iba a ocurrir». «Hicimos lo que pudimos con la información de que disponíamos». No, Carlos Mazón sobre la dana de Valencia. Pero lo que ha venido diciendo estos días el presidente del Gobierno guarda un sorprendente paralelismo con el relato que construyó el ex presidente de la Generalitat para intentar salvarse políticamente y justificar la respuesta tardía de su ejecutivo ante una catástrofe con 232 fallecidos.
«Nadie era consciente de la gravedad de lo que iba a ocurrir». «Hicimos lo que pudimos con la información de que disponíamos». «Sobrepasó todas las previsiones». ¿Pedro Sánchez sobre la crisis de Ceuta? No, Carlos Mazón sobre la dana de Valencia. Pero lo que ha venido diciendo estos días el presidente del Gobierno guarda un sorprendente paralelismo con el relato que construyó el ex presidente de la Generalitat para intentar salvarse políticamente y justificar la respuesta tardía de su ejecutivo ante una catástrofe con 232 fallecidos. Si para Mazón nadie fue capaz de pronosticar las dimensiones de una dana nunca vista, también Sánchez dijo aquello de que «con la información que existía, nadie podía anticipar la crisis» de Ceuta. Ningún informe de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o del CNI «previó ni la escala ni la probabilidad de lo que finalmente se produjo», aseguró Sánchez en el Congreso de los Diputados. Es más, llegó a decir que todas las instituciones estaban al tanto del aumento de las entradas a nado en Ceuta en los días previos a la crisis: «Era un repunte significativo, pero en absoluto inédito o excepcional, sobre todo y particularmente en las fechas en las que se produce». La tesis de que las señales estaban ahí, aunque al parecer eran algo habitual, es la misma que esgrimió Mazón antes de verse forzado a dimitir. «En los últimos diez años en la Comunidad Valenciana ha habido treinta alertas rojas», recordaba para explicar por qué minusvaloró el aviso que desde primera hora lanzó la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Ambos políticos han calcado su relato exculpatorio prácticamente desde el minuto uno. También, por ejemplo, a la hora de señalar a quienes al parecer fallaron en sus cálculos. Mazón concluyó que «no es lo mismo un episodio de lluvias torrenciales que una barrancada que superó las previsiones de Aemet». No en vano, «las predicciones de Aemet eran las que eran: 180 litros y no 800». De cosas -y cifras- distintas ha hablado también Sánchez: «Una cosa es detectar que los cruces a nado estaban creciendo y otra muy distinta anticipar, en cuestión de horas, la llegada de 70.000 personas». Según Sánchez, nadie se desentendió porque la campaña en redes para saltar a Ceuta «estaba siendo monitoreada». Pero es que incluso Mazón despachó con este argumento su larga sobremesa en El Ventorro: «Mantuve mi agenda sabiendo que la consejera Pradas se había desplazado a las zonas afectadas». Aún hay más en estas estrategias análogas: la culpa, del mensajero. Mazón se hartó de cuestionar que la Confederación Hidrográfica del Júcar avisase por mail -y, ciertamente, tarde- del desbordamiento del Poyo. Sánchez, que el CNI apenas hiciese una «breve llamada telefónica» a la Delegación del Gobierno. Pero falta el final del cuento. El primero acabó: «Ya no puedo más». El segundo sigue: «Lo vamos a lograr».