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Toyota desata la euforia en bolsa con una mejora del beneficio y un plan que premia a los accionistas

Resumen

Toyota ha desatado la euforia en la Bolsa de Tokio con unos resultados semestrales mejores de lo esperado y un ambicioso plan para aumentar la remuneración de sus accionistas. Las acciones del mayor fabricante de automóviles del mundo se dispararon un 16,68% este jueves, hasta los 3.533 yenes, después de que la compañía anunciara una mejora de sus previsiones de beneficios para el ejercicio fiscal 2026-2027 y un programa de retorno de capital de hasta 14 billones de yenes (unos 89.000 millones de dólares) hasta marzo de 2031. El fabricante japonés consiguió cerrar el primer semestre de su ejercicio fiscal, comprendido entre abril y septiembre, con un beneficio neto de 2,24 billones de yenes (unos 12.500 millones de euros), lo que supone un incremento del 26% respecto al mismo periodo del año anterior. Los ingresos por ventas también avanzaron un 9,5%, hasta los 26,96 billones de yenes (151.500 millones de euros), mientras que el beneficio operativo creció un 9,2%, hasta los 2,19 billones de yenes (12.300 millones de euros).

Toyota ha desatado la euforia en la Bolsa de Tokio con unos resultados semestrales mejores de lo esperado y un ambicioso plan para aumentar la remuneración de sus accionistas. Las acciones del mayor fabricante de automóviles del mundo se dispararon un 16,68% este jueves, hasta los 3.533 yenes, después de que la compañía anunciara una mejora de sus previsiones de beneficios para el ejercicio fiscal 2026-2027 y un programa de retorno de capital de hasta 14 billones de yenes (unos 89.000 millones de dólares) hasta marzo de 2031. El fabricante japonés consiguió cerrar el primer semestre de su ejercicio fiscal, comprendido entre abril y septiembre, con un beneficio neto de 2,24 billones de yenes (unos 12.500 millones de euros), lo que supone un incremento del 26% respecto al mismo periodo del año anterior. Los ingresos por ventas también avanzaron un 9,5%, hasta los 26,96 billones de yenes (151.500 millones de euros), mientras que el beneficio operativo creció un 9,2%, hasta los 2,19 billones de yenes (12.300 millones de euros). La evolución de las cuentas permitió a Toyota revisar al alza sus objetivos para el conjunto del ejercicio, que finalizará en marzo de 2027. La compañía prevé ahora alcanzar un beneficio neto de 3,57 billones de yenes (unos 20.000 millones de euros), frente a los 3,25 billones que calculaba en agosto. También elevó un 15% su estimación de beneficio operativo, hasta los 3,9 billones de yenes (21.900 millones de euros). Más demanda de vehículos electrificados El encarecimiento de los combustibles, intensificado por la guerra de Irán, ha favorecido la demanda de vehículos electrificados, especialmente en Estados Unidos, uno de los mercados estratégicos del grupo. Su estrategia de combinar motores de combustión y electrificación contrasta con la de otros fabricantes tradicionales que aceleraron sus inversiones en eléctricos puros y posteriormente tuvieron que revisar sus planes ante una demanda inferior a la esperada. A estos resultados también han contribuido la depreciación del yen y la reducción del impacto de los aranceles estadounidenses, que han compensado parcialmente la debilidad de las ventas en China. No obstante, Toyota ha rebajado ligeramente su previsión de ingresos para el ejercicio, desde los 54 hasta los 53,5 billones de yenes, y reconoce que debe hacer frente al incremento de los costes de los materiales y a las interrupciones de producción. De hecho, el beneficio neto del trimestre comprendido entre julio y septiembre descendió hasta los 759.400 millones de yenes, frente a los 932.000 millones registrados un año antes. Una evolución que no impidió que el balance semestral y la mejora de las perspectivas convencieran a los inversores. Un plan de 89.000 millones para los accionistas El otro gran anuncio de Toyota ha sido su compromiso de devolver hasta 14 billones de yenes (89.000 millones de dólares) a sus accionistas hasta marzo de 2031. La cifra duplica los aproximadamente siete billones de yenes distribuidos durante los cinco años anteriores y refleja un cambio en la política financiera del fabricante, que durante años ha sido cuestionado por mantener una elevada reserva de efectivo. La compañía dispone actualmente de unos 9,5 billones de yenes en efectivo, una liquidez que ha generado críticas entre los inversores por considerar que podría destinarse en mayor medida a mejorar la rentabilidad del capital. El nuevo programa pretende responder a estas demandas y se enmarca en las reformas de gobierno corporativo impulsadas en Japón para que las grandes empresas aprovechen mejor sus recursos y aumenten el valor para sus accionistas. Además, Toyota anunció una ampliación de su programa de recompra de acciones, cuyo importe máximo pasa de uno a 1,3 billones de yenes (unos 8.200 millones de euros). La medida añade otro incentivo para los inversores en un momento en el que el fabricante busca reforzar su atractivo bursátil. El plan de retorno de capital convivirá con un importante esfuerzo inversor. Toyota prevé destinar al menos 22 billones de yenes a investigación, desarrollo e inversiones de capital hasta el ejercicio fiscal 2030. Al mismo tiempo, pretende reducir sus activos líquidos netos a siete billones de yenes en marzo de 2031, frente a los niveles actuales. La robótica, otro pilar de crecimiento Más allá del automóvil, Toyota también quiere ampliar su actividad hacia nuevos negocios tecnológicos. La compañía anunció la creación de una división específica de robótica, con la intención de desarrollar y suministrar robots a fabricantes y empresas de otros sectores. La iniciativa busca convertir esta tecnología en uno de los pilares de crecimiento futuro del grupo japonés. En China, mientras tanto, el fabricante asegura que empieza a recuperar terreno después de un periodo de pérdida de cuota de mercado frente a los competidores locales. El director financiero de Toyota, Yoichi Miyazaki, afirmó que la compañía ha conseguido frenar el retroceso y comienza a recuperar posiciones, pese al avance de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, cada vez más influyentes en el diseño, el software y la producción de automóviles. Con estos resultados, Toyota vuelve a poner de relieve las ventajas de su estrategia tecnológica diversificada en un momento de transformación de la industria. La mejora de sus previsiones, el crecimiento de los híbridos y el compromiso de elevar la remuneración de sus accionistas han servido para impulsar su cotización y reforzar la confianza de los inversores en el mayor fabricante mundial de automóviles.