El Espanyol telegrafía su descenso a los infiernos
ResumenSe retrasó el inicio del partido diez minutos del mismo modo que la permanencia se le está atrasando (y atravesando) tanto, desde que acabó la primera vuelta con 34 puntos , hasta el punto de que ahora mismo no es que peligre: es que no existe un argumento que se asiente sobre la lógica para razonar que no vaya a bajar a Segunda . 18 jornadas sin ganar , cinco puntos en toda la segunda vuelta, una remontada en contra con dos regalos al Sevilla cuando había logrado lo más complejo , situarse 0-1 en el Sánchez Pizjuán. No necesita la ayuda de nadie, ni ampararse en terceros, porque está el Espanyol telegrafiando su propio descenso a los infiernos desde hace ya demasiadas jornadas, ya sea con la incapacidad de levantarse ante el primer golpe o los míseros errores que convierten una victoria de salvación en una derrota condenatoria . Ni siquiera en el gol de Dolan la alegría fue completa, ya que enseguida vio la amarilla que le impedirá jugar el miércoles, en otra final, contra el Athletic Club .
Se retrasó el inicio del partido diez minutos del mismo modo que la permanencia se le está atrasando (y atravesando) tanto, desde que acabó la primera vuelta con 34 puntos, hasta el punto de que ahora mismo no es que peligre: es que no existe un argumento que se asiente sobre la lógica para razonar que no vaya a bajar a Segunda. 18 jornadas sin ganar, cinco puntos en toda la segunda vuelta, una remontada en contra con dos regalos al Sevilla cuando había logrado lo más complejo, situarse 0-1 en el Sánchez Pizjuán.
No necesita la ayuda de nadie, ni ampararse en terceros, porque está el Espanyol telegrafiando su propio descenso a los infiernos desde hace ya demasiadas jornadas, ya sea con la incapacidad de levantarse ante el primer golpe o los míseros errores que convierten una victoria de salvación en una derrota condenatoria. Ni siquiera en el gol de Dolan la alegría fue completa, ya que enseguida vio la amarilla que le impedirá jugar el miércoles, en otra final, contra el Athletic Club. Y no será el único.
Resulta incomprensible la caída libre del Espanyol. Como tampoco se entiende que Roberto, visiblemente fundido, no hubiera sido sustituido en el minuto 82, cuando con el depósito de gasolina vacío le superó como un bólido Castrín en el empate. El inicio del fin. El descenso queda a dos puntos. Quedan nueve en juego. Lo mejor es que el Espanyol depende de sí mismo. Lo peor es que el Espanyol depende de sí mismo.
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