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Ocho trucos para eliminar los pelos de tu perro o tu gato de los tejidos antes y después de la lavadora

Resumen

Quienes viven con un perro o un gato saben que el pelo acaba apareciendo por toda la casa. Se queda en los cojines del sofá, se acumula en las mantas y termina pegado a pantalones o camisetas que parecían limpios. No siempre basta con sacudir la ropa: algunos pelos quedan enganchados entre las fibras y hacen que una tarea tan habitual como poner una lavadora requiera algo más de tiempo. Cuanto más se acumulan, más difícil resulta retirarlos de una sola vez.

Quienes viven con un perro o un gato saben que el pelo acaba apareciendo por toda la casa. Se queda en los cojines del sofá, se acumula en las mantas y termina pegado a pantalones o camisetas que parecían limpios. No siempre basta con sacudir la ropa: algunos pelos quedan enganchados entre las fibras y hacen que una tarea tan habitual como poner una lavadora requiera algo más de tiempo. Cuanto más se acumulan, más difícil resulta retirarlos de una sola vez. Meter la ropa directamente en la máquina tampoco garantiza que desaparezcan. Una prenda puede salir limpia y seguir teniendo parte del pelo que llevaba antes del lavado. Si además se mezclan mantas o textiles de las mascotas con otras piezas, parte de esos restos puede pasar de unas a otras. Para reducir el problema, lo más práctico es actuar antes, durante y después de la colada. Hay varios trucos sencillos que ayudan a quitar parte del pelo antes de que llegue al tambor y a retirar lo que pueda quedar al terminar. Qué hacer antes de meter los tejidos en la lavadora El primer paso empieza antes de preparar la colada. Cepillar con frecuencia al perro o al gato ayuda a retirar parte del pelo suelto antes de que termine repartido por sofás, mantas y ropa. No evita que el animal siga soltándolo, pero sí puede reducir la cantidad que acaba en los tejidos. Aspirar los suelos y los muebles donde suele descansar también ayuda a que ese pelo acumulado no vuelva a pegarse a la ropa con el uso diario. Mantener limpias esas zonas hace que parte del trabajo se haga antes de llegar al cesto de la ropa sucia. Antes de meter las prendas en la lavadora, es mejor retirar todo lo que se vea a simple vista. Un rodillo quitapelusas puede servir para repasar las zonas donde más se concentra, sobre todo cuando está bien agarrado al tejido. Si no se tiene uno a mano, también puede utilizarse cinta adhesiva para recoger una parte. La idea es sencilla: cuanto menos pelo entre en la máquina, menos habrá que retirar después y menos posibilidades habrá de que se reparta entre otras piezas durante el ciclo. Si hay secadora en casa, existe otro truco que puede hacerse antes de lavar. Consiste en meter la ropa seca junto con una toallita específica para secadora y poner un ciclo de aire sin calor durante unos diez minutos. El movimiento ayuda a que parte del pelo se desprenda, mientras que la toallita puede reducir la electricidad estática que hace que se quede pegado. Al terminar, se saca la ropa, se sacude y se mete en la lavadora. Antes de hacerlo, eso sí, hay que comprobar las etiquetas para asegurarse de que las prendas admiten este tratamiento y pueden pasar por ambos electrodomésticos. Dar la vuelta a algunas prendas también puede ayudar. Dejar la parte exterior hacia dentro antes del lavado reduce su exposición dentro del tambor y puede hacer que los pelos sean menos visibles al terminar. No sirve para retirar lo que ya está pegado, pero puede ser útil en tejidos que suelen atraer especialmente este tipo de restos. Es un gesto sencillo, aunque funciona mejor como complemento de la retirada previa que como solución por sí sola. También importa qué se mete en cada colada. Las mantas, las fundas de las camas y las toallas que utilizan las mascotas suelen acumular mucho más pelo que la ropa de calle. Lavarlas por separado reduce las posibilidades de que todo lo que se desprenda termine repartido entre sábanas, camisetas o pantalones. Además, permite organizar mejor las cargas según el tipo de tejido y la cantidad de suciedad, sin mezclar prendas de uso diario con textiles que suelen concentrar más restos. Otro punto importante es no llenar demasiado el tambor. Cuando hay demasiada ropa dentro, las prendas tienen menos espacio para moverse y cuesta más que los pelos se desprendan. No se trata de aprovechar cada hueco de la máquina, sino de respetar la carga recomendada para cada programa. Separar los textiles sirve de poco si después se comprime toda la ropa en una colada demasiado llena, porque el movimiento dentro del tambor también forma parte del lavado. Cómo eliminar los restos que quedan después del lavado Al sacar la ropa, merece la pena comprobar si todavía queda pelo pegado. Algunas prendas saldrán limpias y otras necesitarán un último repaso. Una vez secas, puede utilizarse de nuevo un rodillo quitapelusas o cinta adhesiva únicamente en las zonas donde sigan apareciendo restos. Si queda poca cantidad, no hace falta repetir el lavado completo ni volver a meter toda la carga en la máquina. La limpieza tampoco termina con la ropa. Parte del pelo que se desprende durante el ciclo puede quedarse dentro de la lavadora y terminar acumulándose en el filtro. Revisarlo y limpiarlo con regularidad ayuda a evitar problemas relacionados con esos residuos y a mantener la máquina en buen estado. La forma de acceder a él cambia según el modelo, por lo que lo más seguro es seguir las instrucciones del fabricante antes de manipularlo. Que las prendas salgan sin pelos visibles no significa que el interior de la lavadora haya quedado libre de ellos, así que conviene incluir esta revisión dentro del mantenimiento habitual.