Sara García Alonso, astronauta española de la ESA: “¿Si me veo en una futura misión a la Luna? Me encantaría”
ResumenLa misión Artemis de la NASA, en la que también participa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), ha devuelto a la humanidad sus sueños más fantásticos: el espacio exterior, la Luna, qué habrá más allá de nuestros cielos. Cómo es posible que salgamos de nuestro planeta, se preguntarán, cómo se verá la Tierra desde arriba, fabularán. El objetivo de Artemis es incluso más novelesco: establecer una base en el polo sur lunar. “Es el sueño de cualquier astronauta”, dice a AS la astronauta española Sara García Alonso.
La misión Artemis de la NASA, en la que también participa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), ha devuelto a la humanidad sus sueños más fantásticos: el espacio exterior, la Luna, qué habrá más allá de nuestros cielos. Cómo es posible que salgamos de nuestro planeta, se preguntarán, cómo se verá la Tierra desde arriba, fabularán. El objetivo de Artemis es incluso más novelesco: establecer una base en el polo sur lunar.
“Es el sueño de cualquier astronauta”, dice a AS la astronauta española Sara García Alonso. De momento, García es miembro de la reserva de la ESA, y en mayo, terminará su entrenamiento y quedará a la espera de que le asignen una misión. Su proyecto es claro: aportar a la Agencia todo lo que pueda, seguir formándose como astronauta y comenzar a participar en misiones. ¿Dónde veremos al humano en los próximos años. Sara lo tiene claro: “Por supuesto, en la Luna”.
Pregunta: ¿Qué te ha parecido hasta ahora la misión Artemis II? ¿Te ves en una futura misión a la Luna?
Respuesta: Artemis II es un paso decisivo que marca el comienzo de una nueva era espacial. Es la primera vez en más de 50 años que volvemos a enviar una tripulación al entorno lunar, y eso implica validar sistemas clave para todo lo que vendrá después. Ha sido un éxito rotundo, tanto desde el punto de vista técnico como humanístico y se está siguiendo con muchísima atención desde toda la comunidad espacial.
¿Si me veo en una futura misión a la Luna? Me encantaría, pero lo tomo con mucha humildad e intento ser muy realista. Es el sueño de cualquier astronauta, pero también soy consciente de lo largo que es el camino. Los primeros astronautas europeos en viajar a nuestro satélite probablemente tendrán experiencia previa en misiones en baja órbita (en la Estación Espacial Internacional). Mi foco ahora está en prepararme lo mejor posible. Y, si llega la oportunidad, estar lista para asumirla, sea la misión que sea.
P: ¿Y viviendo un par de meses en la futura base lunar?
Es un escenario apasionante y muy distinto a todo lo que hemos hecho hasta ahora. La Luna no es solo un destino, es un laboratorio de pruebas para aprender a vivir fuera de la Tierra durante largos periodos. Habitar allí implicaría enfrentarse a desafíos constantes: aislamiento, condiciones extremas, gestión de recursos… por eso mismo es una oportunidad única para hacer ciencia y desarrollar tecnología que luego se pueda aplicar en nuestro planeta. Sería un sueño hecho realidad poder contribuir a esa clase de investigación in situ. Ese conocimiento es indispensable para que la humanidad siga dando pasos en exploración espacial.
Es una oportunidad única para hacer ciencia y desarrollar tecnología que luego se pueda aplicar en nuestro planeta.
Sara García
P: Estás en pleno entrenamiento en la Agencia Espacial Europea. ¿Cómo es un día típico de formación para una astronauta en esa fase?
R: No hay dos días iguales, y eso es quizá lo más interesante. Puedes pasar de una sesión teórica sobre sistemas de naves espaciales o clases de mecánica orbital, a entrenamiento físico en el COSMOS gym, supervivencia, simulaciones en la piscina o robótica y realidad virtual. Es una formación muy amplia y transversal. No solo se trata de adquirir conocimientos teóricos y técnicos sobre todas las disciplinas relevantes en el vuelo espacial, sino de aprender a operar en entornos complejos, a tomar decisiones bajo presión y a trabajar de forma coordinada con equipos internacionales. Esa variabilidad intrínseca del entrenamiento es en sí una forma de instrucción, ya que debes estar adaptándote en todo momento a situaciones nuevas.

P: Sabemos que en el espacio el cuerpo pierde masa muscular y densidad ósea. En el gimnasio del EAC, ¿cómo es el entrenamiento de fuerza que hacéis para anticiparos a eso? ¿Trabajáis con rutinas como el levantamiento de pesas o con sistemas más adaptados al entorno espacial?
R: El entrenamiento físico es muy variado y depende del momento de la misión en el que te encuentres. El objetivo es doble: llegar en la mejor forma posible y, sobre todo, entender cómo responde el cuerpo para poder mantenerlo en buenas condiciones durante la misión. En el COSMOS gym (en el Centro Europeo de Astronautas, en Colonia) entrenamos fuerza-resistencia (con pesas rusas, mancuernas o cargas bajas), fuerza máxima (con barra y cargas más pesadas, en jaulas de potencia o máquina Smith), resistencia cardiopulmonar (correr, nadar, remo o bici indoor), equilibrio, coordinación y agilidad.
Se buscan entrenamientos funcionales y completos. Yo practico ejercicio unos seis días a la semana entre 1 y 2 horas. En la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, se utilizan dispositivos como el ARED, que permite generar resistencia sin peso (utilizando cilindros de vacío), T2, parecido a una cinta de correr con cinchas para atarte, y CEVIS, un cicloergómetro sin sillín. Durante una misión espacial el ejercicio (2 horas) es obligatorio y forma parte de las tareas diarias que tiene que hacer un astronauta.

P: Más allá de lo físico, ¿hay algún entrenamiento o simulación que te haya cambiado la forma de entender lo que implica ser astronauta?
R: Sí, especialmente los entrenamientos de supervivencia, tanto en frío como en el agua. Ahí es donde realmente entiendes que ser astronauta no es solo saber mucho o estar en forma, sino saber comunicarte, gestionar el estrés y tomar decisiones en grupo en situaciones complejas. Te das cuenta de que muchas veces no hay una respuesta perfecta, y que lo importante es cómo se gestiona la incertidumbre.

P: ¿En qué tipo de proyectos o misiones estás involucrada ahora mismo? ¿Qué tendría que ocurrir para que te embarcaras en una misión espacial y cómo se gestiona esa espera dentro del cuerpo de astronautas?
R: Ahora mismo estamos en una fase de formación. Como miembro de la reserva de astronautas, yo mantengo mi trabajo de investigadora oncológica en España, que alterno con bloques de dos meses en el Centro Europeo de Astronautas desde 2024. En mayo de este año completaré el entrenamiento y quedaré a la espera de que me asignen una misión. Sin embargo, la formación de un astronauta es vitalicia. Siempre hay nuevas disciplinas que aprender. Por ejemplo, en España me estoy sacando la licencia de piloto, dado que las habilidades operativas que implica están muy relacionadas con el vuelo espacial.
Mi participación en una misión espacial depende de muchos factores, principalmente, necesidades de la misión, oportunidades de vuelo (que gestiona la NASA), proyectos científicos y apoyo institucional. En mi caso, a ser astronauta de reserva, la misión tiene que ser promovida por mi delegación nacional, para llevar a cabo experimentos y demostraciones tecnológicas de grupos de investigación y/o empresas españolas. La espera se gestiona trabajando. Preparándote, formándote y aportando desde tu posición, sea cual sea. En este ámbito, estar listo es lo único que realmente depende de ti. La incertidumbre y los cambios son la única constante en la vida de un astronauta.
P: ¿Qué habilidades, más allá de las científicas o técnicas, consideras fundamentales para alguien que aspira a convertirse en astronauta hoy?
R: La capacidad de trabajar en equipo, la gestión emocional, la adaptabilidad y la comunicación. Puedes tener un perfil técnico excelente, pero si no sabes integrarte en un equipo o manejar situaciones de presión, es muy difícil que funcione. Al final, son entornos donde la confianza mutua es clave.
P: ¿Cómo se encuentran las relaciones con la NASA ahora, tras la participación de la ESA en Artemis II con el desarrollo del Módulo de Servicio Europeo?
R: La colaboración es muy estrecha. La participación de la ESA en el programa Artemis, a través del Módulo de Servicio Europeo, es un ejemplo claro de cómo la exploración espacial es cada vez más un esfuerzo internacional. Ninguna agencia puede abordar sola proyectos de esta magnitud, y esa cooperación es, en sí misma, uno de los grandes avances del sector. Por otro lado, los astronautas de la ESA entrenan también en la NASA y viceversa, hay numerosos proyectos científicos colaborativos entre agencias y, por ejemplo, todos los lanzamientos de vuelos tripulados se llevan a cabo allí, con los cohetes de Space X.
P: En los últimos años, España ha ganado visibilidad en el ámbito espacial. ¿Qué papel crees que puede jugar nuestro país en el futuro de la exploración?
R: España se está convirtiendo en un actor clave en la exploración espacial gracias a la consolidación de la Agencia Espacial Española y su rol como cuarto mayor contribuyente de la ESA. Estamos demostrando liderazgo en el desarrollo de lanzadores propios (como el MIURA 5), en fabricación de tecnología crítica para las misiones Artemis a la Luna y en la gestión científica desde el centro ESAC. España tiene un talento científico y tecnológico enorme, y cada vez más presencia en proyectos internacionales. Creo que podemos jugar un papel muy relevante, tanto en investigación como en desarrollo tecnológico y participación en misiones. Pero para eso es clave seguir apostando por la ciencia y por la formación.
España tiene un talento científico y tecnológico enorme, y cada vez más presencia en proyectos internacionales.
Sara García

P: Mirando al futuro, ¿cuáles crees que serán los grandes avances de la exploración espacial de las próximas décadas?
R: Creo que veremos una presencia humana más sostenida fuera de la Tierra, empezando por la baja órbita y, por supuesto, en la Luna. También avances importantes en tecnologías de propulsión, en habitabilidad y en medicina espacial. Cuando la Estación Espacial Internacional sea desorbitada, la baja órbita (a unos 400 km de nuestro planeta) empezará a contar con nuevas estaciones espaciales, donde la colaboración público-privada será la norma. Y, a medio plazo, el gran objetivo seguirá siendo Marte, pero aún queda mucha tecnología por desarrollar para eso.
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