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Las angustiosas horas en la finca de los hermanos Sandoval, a escasos kilómetros del fuego, mientras celebraban una boda: "La situación era para llorar"

Resumen

Asombrado por el espectáculo que brindaba el cielo, pero con bastante miedo y angustia, pasó Juan Diego Sandoval las horas críticas del incendio forestal que asola la Sierra Oeste de Madrid. El viernes, mientras el fuego se acercaba a San Lorenzo de El Escorial, la finca que regenta junto a sus hermanos Mario (chef de Coque) y Rafael en esta localidad, El Jaral de la Mira, celebraba una boda con el ambiente teñido de naranja y la incertidumbre no sólo de una difícil evacuación, sino de que el proyecto en el que llevan casi una década trabajando pudiese quedar arrasado por las llamas. La preocupación le asaltó ya de camino hacia el evento. "A las 17.00 horas, la A-6 estaba colapsada, con todos los coches parados y el cielo rojo, lleno de humo.

Asombrado por el espectáculo que brindaba el cielo, pero con bastante miedo y angustia, pasó Juan Diego Sandoval las horas críticas del incendio forestal que asola la Sierra Oeste de Madrid. El viernes, mientras el fuego se acercaba a San Lorenzo de El Escorial, la finca que regenta junto a sus hermanos Mario (chef de Coque) y Rafael en esta localidad, El Jaral de la Mira, celebraba una boda con el ambiente teñido de naranja y la incertidumbre no sólo de una difícil evacuación, sino de que el proyecto en el que llevan casi una década trabajando pudiese quedar arrasado por las llamas. La preocupación le asaltó ya de camino hacia el evento. "A las 17.00 horas, la A-6 estaba colapsada, con todos los coches parados y el cielo rojo, lleno de humo. Parecía el apocalipsis", recuerda Juan Diego en conversación con EL MUNDO. Al llegar a la finca, un terreno rústico donde además de celebrar eventos los hermanos Sandoval impulsan un proyecto de agricultura y ganadería sostenible, la situación empeoró. "Teníamos una boda a las 18.00 y se casaban allí. La novia, que venía desde El Escorial, se retrasó una hora por el atasco. El cielo estaba de una belleza absoluta, de color naranja, pero estábamos acojonados", relata sobre la cercanía del fuego. En continua comunicación con la Policía, a pie de su finca pasó horas, pendiente de la evolución del que ya se ha convertido en el incendio más importante de la Comunidad de Madrid. "Llegaron a evacuar el camping de El Escorial, que está a sólo un kilómetro de aquí. Aguantamos mientras se desarrollaba el evento, pero fue muy duro. No sabía dónde meterme", añade el también jefe de sala en Coque. Las llamas vistas desde la finca de los hermanos Sandoval.E. M. En aquella situación, apunta, hizo lo poco que estaba en sus manos: subir a la zona alta de la finca, con más 120 hectáreas, a las más de 350 cabezas de ganado que tienen, entre las que se hallan toros de lidia, caballos y ovejas rubias de El Molar, una especie en peligro de extinción que desde allí están intentando recuperar. Días antes, habían puesto a salvo allí mismo más de un centenar de paneles con un millón y medio de abejas de una finca de Villa del Prado que ha desaparecido con el incendio. "Con la maquinaria que tenemos, pasamos por todo el perímetro. Aunque, gracias a los animales, lo tenemos todo muy limpio y es más difícil que arda", sostiene Juan Diego sobre los trabajos que hicieron sobre el terreno de forma preventiva por si las llamas se acercaban. También se ofrecieron para ayudar en "lo único" que podían hacer. "Llamamos a la presidenta de la Comunidad de Madrid por si querían que llevásemos comida a algún sitio, pero nos dijo que no era necesario, que ya estaban los de World Central Kitchen. Y nos pusimos en contacto con la alcaldesa de San Lorenzo", añade englobando la labor de sus hermanos, que durante el incendio se hallaban también pendientes del incendio, uno en la cocina de Coque y el otro, ex torero, en casa recuperándose de un accidente. Horas con las llamas en el horizonte "Pasé una tensión de siete u ocho horas que no sabía qué hacer. No podía estar parado", recuerda Juan Diego, pues desde la finca veía las llamas a lo lejos y también la situación de las carreteras, que, con el incendio descontrolado, no mejoraba. "A las 22.00 horas, había un colapso absoluto por los evacuados. Hasta que aquello no se despejó, no respiré. La situación era para llorar", apunta el empresario, que sufrió sabiendo que había más de un centenar de personas en su finca durante la boda y que sacarles de allí no hubiera sido sencillo. "Me quedé hasta las 5 de la mañana, que la situación empezó a mejorar. Ahí el incendio ya se veía menos intenso y había menos humo", recuerda. El giro del viento y los trabajos de los efectivos desplegados en la zona fueron fundamentales, dice, para que el fuego no llegase a San Lorenzo de El Escorial. "Con el viento que había, en dos horas podríamos haberlo tenido aquí. Gracias al trabajo que hicieron por delante, con cerraderos, estamos aquí", sostiene aliviado. "Hubiese sido una pena. Hemos entregado nuestra vida aquí. Se hubiese perdido el trabajo de nueve años en la tierra. Tenemos una historia bonita dentro de la finca", asegura tras apuntar que, además de la ganadería, están desarrollando un proyecto de huerta sostenible sin pesticidas para recuperar especies extintas y e intentando regenerar el suelo de la zona y también el agua para llevarla a un molino de la época de Felipe II. El sábado y el domingo los hermanos Sandoval pudieron celebrar las bodas que tenían previstas (incluido el 25 aniversario del master chef Pepe Rodríguez) sin ningún sobresalto, pero saben que han tenido mucha suerte: "He estado viendo las zonas que se han quemado y es demoledor lo que ha perdido la gente. Gracias a Dios estamos aquí, pero hay que trabajar en la prevención. La culpa de todo la tiene el ser humano. El campo tiene que estar limpio y la gente que lo trabaja sabe cómo cuidarlo. Hoy para todo tenemos que pedir permiso y queremos poder cortar un árbol sin que nos pongan denuncias".