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El Mundo ·

Sumar se revuelve ante el ascenso de Cuerpo y advierte que será "un martillo pilón" contra él

Resumen

Que a tu mayor rival dentro del Gobierno de coalición lo encumbren como nuevo número dos no es precisamente un motivo para dar saltos de alegría. Pero a estas alturas de la legislatura y tras el plante del penúltimo Consejo de Ministros, donde se cruzó un límite en la presión a Pedro Sánchez, Sumar no va a aflojar en su estrategia de marcar terreno y perfil propio frente al sector del PSOE. Así que promete no amilanarse, por mucho que brillen de los galones que estrena Carlos Cuerpo: «Vamos a ser un martillo pilón». La historia de los desencuentros entre Yolanda Díaz y el Ministerio de Economía se remonta mucho antes de la llegada de Cuerpo al cargo.

Que a tu mayor rival dentro del Gobierno de coalición lo encumbren como nuevo número dos no es precisamente un motivo para dar saltos de alegría. Pero a estas alturas de la legislatura y tras el plante del penúltimo Consejo de Ministros, donde se cruzó un límite en la presión a Pedro Sánchez, Sumar no va a aflojar en su estrategia de marcar terreno y perfil propio frente al sector del PSOE. Así que promete no amilanarse, por mucho que brillen de los galones que estrena Carlos Cuerpo: «Vamos a ser un martillo pilón». La historia de los desencuentros entre Yolanda Díaz y el Ministerio de Economía se remonta mucho antes de la llegada de Cuerpo al cargo. Este departamento se convirtió en el peor enemigo de Sumar dentro del Ejecutivo ya en los tiempos de Nadia Calviño. Y no desde esta legislatura, sino desde la anterior, cuando se llamaban Unidas Podemos. Los choques fueron, principalmente, por la reforma laboral, las subidas del salario mínimo, la Ley Riders o los ERTE. La marcha de la entonces vicepresidenta primera no ha aliviado ni mucho menos esas tensiones. «Se ha ido Calviño pero siguen los calviñistas», se lamentaban dentro de Sumar en uno de los últimos enganchones con Economía, ya con Cuerpo al frente. «Yo pensé que una vez que se había marchado Nadia Calviño, las cosas iban a cambiar en el Gobierno de España y ya ven ustedes. Tenemos personas diferentes en el Ministerio de Economía, pero los comportamientos son los mismos», verbalizó por su parte Díaz en una entrevista. Sumar tiene enfilado a Cuerpo porque le señala como un freno para ciertos temas importantes. Ya sea sobre intervenciones en el mercado de la vivienda o sobre contenidos del área de Trabajo. Fue precisamente cuando dentro del Gobierno se forcejeaba por la reducción de jornada laboral a 37 horas y media cuando Díaz soltó aquella frase de que Cuerpo se comportaba de una manera que parecía «casi mala persona». Lo decía porque el ministro estaba bloqueando que el proyecto estrella de Díaz en la legislatura llegara al Consejo de Ministros para su aprobación. La vicepresidenta segunda ganó aquel pulso tras involucrar a Sánchez, pero de poco le sirvió, porque unos nueve meses después, el Congreso tumbó la reducción de jornada, con Junts dando la puntilla. Díaz dijo que lo volvería a llevar a la Cámara, pero la realidad es que su plan ha quedado metido en un cajón. Aquella derrota envalentonó a Díaz, que anunció a modo de órdago la presentación inmediata de un control del registro horario para acabar con el «fraude» de las horas extras sin pagar que hacen los trabajadores. Los términos de la nueva herramienta desataron la oposición de los empresarios y el asunto sigue coleando y recabando portazos. El último, el informe desfavorable del Consejo de Estado. El Ministerio de Trabajo acusa a Cuerpo de maniobrar por detrás para torpedearlo. Y con esta polémica tan candente como reciente, Sánchez ha optado por aupar a Cuerpo como vicepresidente primero del Gobierno. Es decir, un puesto por encima de Díaz en el escalafón. Fuentes de Sumar señalan que este ascenso no cambia la relación entre Cuerpo y Díaz, porque en su condición de ministro de Economía, éste ya tenía las llaves de las decisiones en materia económica.Se subraya, por ejemplo, que controla la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (CDGAE).Por lo que, en la práctica, da igual que sea vicepresidente primero o no, porque ya tenía una voz determinante en los temas que les afectan. En este sentido, Sumar trata de enfriar en público y en privado el impacto negativo que sufre por el ascenso de Cuerpo. Ymás ahora que está teniendo tanto eco que Sánchez haya otorgado su máxima confianza en una persona con la que tienen un enfrentamiento tan directo. Pero eso es lo que en realidad ha cambiado. Los nuevos galones al ministro de Economía significan que Sánchez avala más que nunca la línea que está desempeñando. Por lo tanto, Cuerpo está más reforzado que antes para echar cualquier pulso a Sumar. Los portavoces del socio minoritario admiten que tienen discrepancias pero minimizan los inconvenientes. «PSOE y Sumar somos proyectos distintos», justifican, para dar naturalidad a que ellos quieran ir «más lejos» y que el PSOE sea más reticente a las transformaciones. Ante esta situación, y una vez que Sumar ha adoptado la estrategia de mostrarse más fiero e inflexible con el PSOE en sus choques, Ernest Urtasun aseguró que van ser «muy persistentes» en sus ideas y advirtieron a Cuerpo de que el registro horario «es una pelea» que se va «a dar». «Los avances sociales tienen que ser el motor del Gobierno y de una posible revalidación de la mayoría, y nosotros vamos a ser martillo pilón insistiendo en todos», avisó, aunque con «la máxima predisposición al diálogo». Díaz dejó a Cuerpo un dardo tras ser aupado. «Seguiremos trabajando en defensa del acuerdo de Gobierno», escribió el jueves. El cambio en el registro está ahí contemplado y Sumar exige que cumpla. Así que habrá batalla.