La conmoción por la imputación de Zapatero llega a la Asamblea de Madrid
ResumenLas noticias en política se producen a una velocidad tan vertiginosa que da la sensación de que, cuando se va a abordar una crisis con detenimiento, a la vuelta de la esquina aguarda otra que se la llevará por delante. De lo que se ha hablado este jueves en la Asamblea de Madrid, sin embargo, quedará registro y constará en la historia de España. Con esa sensación de día grande y trascendente ha aparecido por la puerta del pleno Isabel Díaz Ayuso, donde la han recibido con la misma solemnidad las tres portavoces de los partidos de la oposición. Se esperaba a una Ayuso granítica, cómoda con el tema: la imputación en la Audiencia Nacional de José Luis Rodríguez Zapatero, uno de sus grandes enemigos, uno de los padres de la izquierda española.
Las noticias en política se producen a una velocidad tan vertiginosa que da la sensación de que, cuando se va a abordar una crisis con detenimiento, a la vuelta de la esquina aguarda otra que se la llevará por delante. De lo que se ha hablado este jueves en la Asamblea de Madrid, sin embargo, quedará registro y constará en la historia de España. Con esa sensación de día grande y trascendente ha aparecido por la puerta del pleno Isabel Díaz Ayuso, donde la han recibido con la misma solemnidad las tres portavoces de los partidos de la oposición. Se esperaba a una Ayuso granítica, cómoda con el tema: la imputación en la Audiencia Nacional de José Luis Rodríguez Zapatero, uno de sus grandes enemigos, uno de los padres de la izquierda española. Aunque no se habla de otra cosa de punta a punta del país, Ayuso ha sido paciente, ni siquiera ha sacado ella el tema. Lo ha hecho Mar Espinar, la portavoz del PSOE. ―¿Cómo va esto? Si imputan a alguien de su entorno: presunción de inocencia. Si imputan a cualquier otro mortal, y más si es socialista: vale cualquier titular más que una sentencia. Espinar ha defendido la integridad de Zapatero, investigado por supuestamente haber intercedido a cambio de una comisión en el rescate millonario de la aerolínea hispanovenezolana Plus Ultra. “Ustedes y los suyos le tenían muchas ganas. No le perdonan que haya propiciado el mayor avance social en derechos. No le perdonan que fue su gobierno quien firmó el final de ETA. No le perdonan la movilización que provocó en el 2023. Ese es su legado”. “¿Y el suyo, cuál es el suyo, señora Ayuso?“, ha insistido Espinar. Se lo ha resumido ella, siempre según su punto de vista: “Pagar 5.000 millones al mayor cliente de su novio, dopar a los panfletos para que enturbien todo, asfixiar a la sanidad pública, desmantelar a las universidades, expulsar a los vecinos de sus barrios para entregárselos a fondos buitre, abandonar a las trabajadoras de 0-3, posicionarse con los genocidas, los racistas y los acosadores, abandonar a nuestros mayores: 7.291 con nombres y apellidos [el número de fallecidos en las residencias durante la pandemia]”. Según Espinar, la verdadera justicia le llegará a la presidenta en el 2027, cuando los madrileños voten en las urnas y “la manden a casa”. La andanada de Espinar había provocado los abucheos en la bancada del PP. La respuesta estaba por venir. Ayuso no solo traía de arsenal el contenido del auto del juez José Luis Calama, cuya revelación conmocionó esta semana a toda España, sino también algunas derivas del escrito, como las que recogía hoy un medio y la presidenta se había ocupado de tuitear por la mañana temprano: “Intentó la trama de Zapatero meterse en las obras de la Línea 11 de Metro y fue la Comunidad de Madrid quien le paró los pies. ¿Cuántas más habrá como estas?“, ha asegurado. Ayuso cree que la imagen que están dando los socialistas habla por sí sola: “El primer expresidente imputado, el primer fiscal general del Estado condenado y la primera dama imputada”. Mientras tanto, asegura, Zapatero, “el padrino del PSOE”, “ha resucitado los bandos, ha impuesto una ley sectaria para dividir el pasado, ha enfrentado a los españoles por sexos, promueve el socialismo bolivariano desguazando la clase media para multiplicar la pobreza y vivir de ellos”. La presidenta cree que Sánchez “ha unido su destino al de Zapatero como lo hizo con el fiscal, porque lo puso ahí para mantener la mafia con vida”. Demasiados temas repartidos sobre la mesa, historia viva de este país de trincheras. El viaje a México de Ayuso ha quedado difuminado, perdido en el Pleistoceno. Le salió muy mal a la presidenta la aventura americana, pero la oposición no ha tenido tiempo de incidir más en un periplo que todavía guarda muchas incógnitas, como por ejemplo quién pagó los tres días sin agenda que la presidenta estuvo en el Caribe. Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, se acordó del asunto y prefirió hablar de eso antes que del asunto Zapatero, al que no quiso ligarse ni atarse de ninguna manera. Lo ha despachado rápido: “No nos van a encontrar defendiendo a un sospechoso de corrupción. Presunción de inocencia, toda, pero que la justicia haga su trabajo”. Eso sí, dijo que el PP no es el partido más indicado para dar lecciones de limpieza democrática y lanzó, sin que nadie lo esperase, el ataque más frontal contra la presidenta. “Están como para hablar: el partido de la Gürtel, Púnica, Quirón, el que vende la sanidad pública a cambio de dos pisos en Chamberí. No se alegre tanto. Si la justicia investigara sus vínculos con Quirón, la UDEF ya hubiera entrado en su casa, en su despacho y el de su novio. Y Alberto González Amador ya estaría condenado sin esperar a que pasen las elecciones”. Ayuso se quedó sorprendida. Se suponía que el tema del día era Zapatero... —Gracias por su amable respuesta —respondió la presidenta—. Y eso fue todo, o casi todo. Salieron a relucir unos cuantos temas más, pero todo quedó fundido a negro por un solo nombre: José Luis Rodríguez Zapatero. Esta sesión parlamentaria, si hubiera verdadero sentido de la estética en España, debería llevar su nombre cuando quede registrada en el archivo histórico de la institución. El paso político en Madrid ha cambiado de forma radical. Hay un antes y un después desde que el martes fuese imputado José Luis Rodríguez Zapatero, símbolo de la izquierda y uno de los referentes indiscutibles del PSOE, sobre todo del que ahora mantiene el poder en La Moncloa. En el PP de Madrid, al menos de puertas para afuera, cunde cierta euforia porque ahora sí creen que hay un cambio de ciclo claro: la derecha gobernará el país pronto. Eso quiere decir, salvo cambio radical de los acontecimientos, que el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, lograría armar en 2027 una mayoría parlamentaria, siempre según los cálculos del entorno de la presidenta. Eso anhelan, pero al tiempo es el freno para que Ayuso, al menos en el corto plazo, tome el control del PP y sea la líder indiscutible de la derecha y más allá. El núcleo duro del PP la quiere de líder, un deseo que ella jamás pronuncia frente a los demás. Su partido en el poder supone un estímulo y a la vez un freno. Pero esas son otras historias y otros cálculos. Hoy tocaba hablar de Zapatero.