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Cuando el jugador más viejo en la historia de los Mundiales hizo la parada de su vida

Resumen

En ocasiones, los más edulcorados sueños cinematográficos tienen lugar en la vida real. Sí, existen finales felices, pero pocos tan milimétricamente dibujados por el destino como el que protagonizó el egipcio Essam Kamal Tawfik El-Hadary en el campeonato del mundo de fútbol organizado por ... Rusia hace ocho años.El 25 de junio de 2018, El-Hadary se convirtió oficialmente en el jugador de mayor edad en disputar un partido en toda la historia de los Mundiales. Fijó ese récord de longevidad en 45 años y 161 días, y todavía no ha sido superado por nadie.

En ocasiones, los más edulcorados sueños cinematográficos tienen lugar en la vida real. Sí, existen finales felices, pero pocos tan milimétricamente dibujados por el destino como el que protagonizó el egipcio Essam Kamal Tawfik El-Hadary en el campeonato del mundo de fútbol organizado por ... Rusia hace ocho años.El 25 de junio de 2018, El-Hadary se convirtió oficialmente en el jugador de mayor edad en disputar un partido en toda la historia de los Mundiales. Fijó ese récord de longevidad en 45 años y 161 días, y todavía no ha sido superado por nadie. Antes de él ostentaba dicha marca el colombiano Faryd Mondragón (43 años y 3 días).El dato, sorprendente, fue aderezado con varios ingredientes que convirtieron la tarde en inolvidable. Solo faltó la guinda del resultado final. Porque aquella tarde en Volvogrado, Egipto acabó perdiendo ante Arabia Saudí (2-1) .Noticia relacionada general No No El Baúl de los Mundiales «Debería darle un puñetazo»: Cristiano guiñó un ojo y fue odiado por todo un país Ángel Luis MenéndezLa derrota no empañó la ilusión de un veterano portero que saltó al césped del estadio ruso como titular y como capitán de su selección en un Mundial, algo con lo que siempre había soñado.Y en el minuto 41, con Egipto ganando 1-0, el árbitro decretó penalti a favor de Arabia. Al-Muwallad se dispuso a ejecutarlo, conectó un potente disparo con la derecha y entonces apareció El-Hadary para estirarse y desviar a mano cambiada, con la izquierda, el balón. La pelota salió repelida tras estrellarse en el travesaño.Nacido en Damieta (Egipto) en 1973, El-Hadary no lo tuvo fácil para dedicarse al deporte que le apasionaba. Su padre quería que se centrara en los estudios, así que el joven Essam escondía la ropa de fútbol en la orilla de un río y caminaba kilómetros descalzo para ir a entrenarse en secreto en el equipo de su ciudad.Todo cambió en 1996 cuando fichó por el Al Ahly. Era el club más grande del país y del continente. Vistiendo sus colores ganó 8 ligas egipcias, 4 Champions y 3 Supercopas de África. Destacó sobremanera por su excelentes reflejos y su personalidad bajo los palos.Con semejantes condiciones, El-Hadary fue el guardián de la generación de oro de la selección de Egipto que dominó su continente sumando cuatro Copas de África (1998, 2006, 2008 y 2010), las últimas consecutivas. Su leyenda creció enormemente por sus duelos contra las estrellas africanas que habían emigrado a la todopoderosa Premier inglesa. Una de ellas, Drogba, portentoso delantero del Chelsea y de Costa de Marfil, reconoció generosamente la valía de El-Hadary: «Ha sido el rival más difícil al que me he enfrentado en toda mi carrera. Era una auténtica pesadilla«.Una muy peculiar celebraciónEl-Hadary era famoso por su particular forma de celebrar los numerosos títulos que luce su palmarés. Cada vez que Egipto o el Al Ahly ganaba una final o partido importante, el portero se subía al larguero de su meta y, ante el delirio de los aficionados, se ponía a bailar y a comer una sandía que, conocedores de su ritual, le lanzaban los aficionados desde la grada.Además de los éxitos colectivos, su rendimiento bajo los tres palos le llevó a ser elegido el mejor guardameta de la Copa de África de Naciones en tres ediciones consecutivas (2006, 2008 y 2010).En 2008, con 35 años, lejos de pensar en la retirada, El-Hadary decidió salir de su casa, Al Ahly, para jugar en Europa. Fichó por Sion suizo y su inesperada partida no fue entendida por sus paisanos. La directiva del club le tildó de «traidor», le denunció ante la FIFA y el organismo balompédico le sancionó por incumplimiento de contrato. Aunque ganó la Copa de Suiza, su aventura europea fue corta y regresó a Oriente Medio, iniciando una etapa de trotamundos en la que jugó en varios equipos de Egipto, Sudán y Arabia Saudí. Finalmente, tras el broche de oro de su convocatoria y la actuación en el Mundial de Rusia, en 2020, con 47 años, colgó los guantes tras casi tres décadas disfrutando en una portería de fútbol.Resumen y goles del Argentina 3 - Egipto 2